MESIANISMO HOY ?
AUTOR.RAJEL HENDLER
Mesías es el ungido,título que se daba a
reyes y santos en su
origen.
Luego se amplió la
idea al sentido de
salvación del pueblo
y regeneración de
la especie humana.
Bíblicamente se consideró así a descendientes del rey
David con ideales de paz y justicia.
Desde el año 70, bajo el yugo romano y sucesivamente
en otras épocas de calamidades para el pueblo judío,
recibió nuevas acepciones y gradualmente se
concibió la idea del retorno a Eretz Israel conducidos
por el Mesías. El será un ser humano y cumplirá y
realizará los preceptos de los profetas de Israel.
Grandes masas comenzaron a creer en la idea
mesiánica, en el retorno a Jerusalén como centro
espiritual donde reinará la paz y la justicia.
El mundo debe ser redimido, esa es la idea del
mesianismo.
Las palabras cambian semánticamente, con el
tiempo, el lugar, la demografía, la política y el
cargo que ocupan los que las emplean, las
enuncian. Me refiero al término y al concepto
mesianismo, mesiánico, hoy aquí.
En su momento, hace cinco años, tanto
Ariel Sharón entonces jefe de Gobierno como
Shimon Peres entonces jefe de la oposición,
titularon a los "mitnajalim", a los colonos que
desconectaron de sus tierras, los apodaron
mesiánicos, casi despectivamente.
Me identifiqué personalmente con lo que
implicaba levantar una casa, desarmar
muebles, bibliotecas, libros, adornos, cuadros,
que fueron coleccionados, seleccionados
durante años; cada objeto es un recuerdo,
una reminiscencia de partes de una vida.
Sí, así lo vivimos cuando, ya adultos,
hicimos aliá, aún cuando nos mudamos por
propia voluntad, sintiendo que hacemos algo
positivo, realizando el sueño de toda la vida,
no obligados ni impuestos, pero de todos modos,
duele, cuesta la separación.
Mi intención al referirlo, es en realidad
comentar el tan repetido calificativo, dicho casi
con ironía, con reproche, llamar mesiánicos a
los que fueron asentados, ya sea por ideología,
por religión, o simplemente por la belleza del
lugar, la mayoría lo ocuparon por mandato y con
el consentimiento de diferentes gobiernos.
Diversos parlamentarios y periodistas insistieron
con el epíteto mesiánico en sentido de crítica.
Argumentaron y trajeron como ejemplo a
Menajem Beguin en 1977, cuando se dirigió a
Gush Emunim y dijo entre otras cosas:
"Yo los quiero hoy, como los seguiré
queriendo mañana.
Sois jalutzim abnegados que construyen el
país, se asientan en tierras yermas, en los
fríos vientos y lluvias invernales, pero
les pido que no exageren en vuestra
importancia personal, no os sintáis
mesiánicos".
Martin Buber escribe sobre mesianismo:
"El pueblo de Dios está dispersado por
los cuatro vientos, entre pueblos extraños.
Debe ser reunido de los cuatro cantones
de la tierra y conducido a su antigua patria".´´
"El mundo debe ser redimido, el pueblo debe
ser redimido; esto es mesianismo".
Así los calificamos a Moisés, a Herzl, al
Sionismo. Así lo seguimos haciendo, junto
a todos los que creen, luchan y colaboran con
la epopeya sionista, que sigue vigente, a
pesar de todos los contratiempos y todas las
dificultades.
Muchas expresiones y términos cambian
semánticamente en el tiempo y en las ideas del
que habla y escribe.
Tomemos como ejemplo la expresión
"Eretz Israel Hashlemá" y veremos cómo
giran las ruedas de la historia.
"Eretz Israel Hashlemá" es para muchos
una expresión atávica, la califican
mesiánica, peyorativamente.
La semántica varía según la ideología,
la política de cada uno y la realidad
geográfica, territorial, que aceptan.
Aún hay escritores, periodistas, que tratan
de evitar la expresión Eretz Israel,
prefieren decir siempre Estado de Israel y,
efectivamente, no nombrar Eretz, tierra,
territorio, sobre todo ahora con la retirada
de Gaza y los proyectos sobre los territorios,
los asentamientos. Las diferentes
connotaciones reflejan, afirman la ideología
política del que escribe o diserta.
Justamente estoy leyendo el libro
Natán Altermán, poeta y conductor, de
Moshé Shamir, editado en el año 2000,
donde encontré amplia información sobre
cómo nació y se constituyó el movimiento en
pro de "Eretz Israel Hashlemá".
La coincidencia de ambos factores me
indujo a escribir este comentario.
¡Cómo giran las ruedas de la historia!
Entre los que promovieron y firmaron la
declaración, el llamado, encontramos miembros
de Mapai, del Hashomer Hatzair, revisionistas,
religiosos, escritores, académicos, poetas, de
derecha e izquierda, unidos en la consigna de
velar por Eretz Israel, por la tierra histórica,
con anexo reconquistado recientemente por
nuestro ejército.
Todo esto a pocos meses de la Guerra de los
Seís Días, de la victoria. El 20/9/67 se
emite la proclama firmada por cerca de cien
personalidades de todas las corrientes,
como dijimos: Shamir, Alterman, Agnón,
Tabenkin, Uri T. Grinberg, son sólo algunos
ejemplos.
En traducción del hebreo dice así:
"La victoria de nuestro ejército en la Guerra
de los Seís Días pone al pueblo y al Estado
ante una nueva y crucial época.
Eretz Israel Hashlemá, indivisa, entera, está
en nuestras manos, en manos del pueblo judío;
y así como no tenemos derecho a renunciar
a Eretz Israel, estamos obligados a recibir y
fortificar la Tierra de Israel que nos entrega
el Ejército de Israel".´
´´Debemos lealtad a la integridad de nuestra
tierra, lealtad a nuestro pasado y a nuestro
futuro simultáneamente, y ningún Gobierno de
Israel tiene derecho a renunciar a ello.
Los límites de nuestro país, hoy, constituyen la
garantía por nuestra seguridad y por la paz y
abren nuevos horizontes a nuestra nacionalidad
física y espiritual. Los límites de nuestro
país ofrecerán libertad e igualdad a todos sus
habitantes, sin distinción".´´
"Aliá y asentamiento, población, son los dos
principios fundamentales para el futuro.
Una gran aliá de todas las comunidades del
pueblo judío es condición fundamental para la
subsistencia, integridad y orientación nacional
de Eretz Israel.
Los abajo firmantes trabajarán para concretar
estos principios y están autorizados a emplear
todos los medios para lograr el objetivo que
esta hora nos marca".´´
Esto fue escrito y difundido el 20/9/67.
Con Natán Alterman a la cabeza.
Cabe señalar la declaración de Aarón Megued,
que no fue incluída, que decía:
"Eretz Israel Hashlemá es propiedad, herencia
del pueblo judío y de los pobladores que la
habitan durante siglos".
Eretz Israel Indivisa cumplirá con los derechos
civiles, religiosos, culturales y políticos de todos
sus habitantes: judíos, árabes, musulmanes,
cristianos, drusos, etc., y tendrá la obligación
moral, humanitaria, de resolver sus problemas
políticos, dentro de sus límites, en concordancia
con los poderes internacionales.
Nadie insistió que se incluya, considerando
que está sobreentendido, en la declaración
general,sin necesidad de enumerar.
Reconocemos que la realidad de hoy es diferente;
ya se ha renunciado a buena parte de Eretz Israel
y aún no tenemos límites asegurados.
"Eretz Israel Hashlemá" queda como símbolo,
como mito, como espíritu.
Cuidemos la integridad, espiritual, nacional,
ética, judía, que hemos heredado.
No borremos con nuestra actitud, con nuestras
vivencias, nuestros derechos históricos sobre
Eretz Israel, la tierra de Israel.
Conservemos la idea de "Shlemut", el nombre
propio de `Eretz Israel Hashlemá" como
concepto histórico, como `modus vivendi',
como tradición, como respeto, como Derej Eretz.
newsletter@aurora-israel.co.ilTODO SOBRE ISRAEL Y JUDAISMO EN ESPAÑOL
No hay comentarios:
Publicar un comentario