LUZBY BERNAL

viernes, 13 de agosto de 2010

¿Qué significa

MESIANISMO HOY ?


AUTOR.RAJEL HENDLER


Mesías es el ungido,
título que se daba a
reyes y santos en su
origen.
Luego se amplió la
idea al sentido de
salvación del pueblo
y regeneración de
la especie humana.

Bíblicamente se consideró así a descendientes del rey

David con ideales de paz y justicia.

Desde el año 70, bajo el yugo romano y sucesivamente

en otras épocas de calamidades para el pueblo judío,

recibió nuevas acepciones y gradualmente se

concibió la idea del retorno a Eretz Israel conducidos

por el Mesías. El será un ser humano y cumplirá y

realizará los preceptos de los profetas de Israel.

Grandes masas comenzaron a creer en la idea

mesiánica, en el retorno a Jerusalén como centro

espiritual donde reinará la paz y la justicia.

El mundo debe ser redimido, esa es la idea del

mesianismo.

Las palabras cambian semánticamente, con el

tiempo, el lugar, la demografía, la política y el

cargo que ocupan los que las emplean, las

enuncian. Me refiero al término y al concepto

mesianismo, mesiánico, hoy aquí.

En su momento, hace cinco años, tanto

Ariel Sharón entonces jefe de Gobierno como

Shimon Peres entonces jefe de la oposición,

titularon a los "mitnajalim", a los colonos que

desconectaron de sus tierras, los apodaron

mesiánicos, casi despectivamente.

Me identifiqué personalmente con lo que

implicaba levantar una casa, desarmar

muebles, bibliotecas, libros, adornos, cuadros,

que fueron coleccionados, seleccionados

durante años; cada objeto es un recuerdo,

una reminiscencia de partes de una vida.

Sí, así lo vivimos cuando, ya adultos,

hicimos aliá, aún cuando nos mudamos por

propia voluntad, sintiendo que hacemos algo

positivo, realizando el sueño de toda la vida,

no obligados ni impuestos, pero de todos modos,

duele, cuesta la separación.

Mi intención al referirlo, es en realidad

comentar el tan repetido calificativo, dicho casi

con ironía, con reproche, llamar mesiánicos a

los que fueron asentados, ya sea por ideología,

por religión, o simplemente por la belleza del

lugar, la mayoría lo ocuparon por mandato y con

el consentimiento de diferentes gobiernos.

Diversos parlamentarios y periodistas insistieron

con el epíteto mesiánico en sentido de crítica.

Argumentaron y trajeron como ejemplo a

Menajem Beguin en 1977, cuando se dirigió a

Gush Emunim y dijo entre otras cosas:

"Yo los quiero hoy, como los seguiré

queriendo mañana.

Sois jalutzim abnegados que construyen el

país, se asientan en tierras yermas, en los

fríos vientos y lluvias invernales, pero

les pido que no exageren en vuestra

importancia personal, no os sintáis

mesiánicos".

Martin Buber escribe sobre mesianismo:

"El pueblo de Dios está dispersado por

los cuatro vientos, entre pueblos extraños.

Debe ser reunido de los cuatro cantones

de la tierra y conducido a su antigua patria".´´

"El mundo debe ser redimido, el pueblo debe

ser redimido; esto es mesianismo".

Así los calificamos a Moisés, a Herzl, al

Sionismo. Así lo seguimos haciendo, junto

a todos los que creen, luchan y colaboran con

la epopeya sionista, que sigue vigente, a

pesar de todos los contratiempos y todas las

dificultades.

Muchas expresiones y términos cambian

semánticamente en el tiempo y en las ideas del

que habla y escribe.

Tomemos como ejemplo la expresión

"Eretz Israel Hashlemá" y veremos cómo

giran las ruedas de la historia.

"Eretz Israel Hashlemá" es para muchos

una expresión atávica, la califican

mesiánica, peyorativamente.

La semántica varía según la ideología,

la política de cada uno y la realidad

geográfica, territorial, que aceptan.

Aún hay escritores, periodistas, que tratan

de evitar la expresión Eretz Israel,

prefieren decir siempre Estado de Israel y,

efectivamente, no nombrar Eretz, tierra,

territorio, sobre todo ahora con la retirada

de Gaza y los proyectos sobre los territorios,

los asentamientos. Las diferentes

connotaciones reflejan, afirman la ideología

política del que escribe o diserta.

Justamente estoy leyendo el libro

Natán Altermán, poeta y conductor, de

Moshé Shamir, editado en el año 2000,

donde encontré amplia información sobre

cómo nació y se constituyó el movimiento en

pro de "Eretz Israel Hashlemá".

La coincidencia de ambos factores me

indujo a escribir este comentario.

¡Cómo giran las ruedas de la historia!

Entre los que promovieron y firmaron la

declaración, el llamado, encontramos miembros

de Mapai, del Hashomer Hatzair, revisionistas,

religiosos, escritores, académicos, poetas, de

derecha e izquierda, unidos en la consigna de

velar por Eretz Israel, por la tierra histórica,

con anexo reconquistado recientemente por

nuestro ejército.

Todo esto a pocos meses de la Guerra de los

Seís Días, de la victoria. El 20/9/67 se

emite la proclama firmada por cerca de cien

personalidades de todas las corrientes,

como dijimos: Shamir, Alterman, Agnón,

Tabenkin, Uri T. Grinberg, son sólo algunos

ejemplos.
En traducción del hebreo dice así:

"La victoria de nuestro ejército en la Guerra

de los Seís Días pone al pueblo y al Estado

ante una nueva y crucial época.

Eretz Israel Hashlemá, indivisa, entera, está

en nuestras manos, en manos del pueblo judío;

y así como no tenemos derecho a renunciar

a Eretz Israel, estamos obligados a recibir y

fortificar la Tierra de Israel que nos entrega

el Ejército de Israel".´

´´Debemos lealtad a la integridad de nuestra

tierra, lealtad a nuestro pasado y a nuestro

futuro simultáneamente, y ningún Gobierno de

Israel tiene derecho a renunciar a ello.

Los límites de nuestro país, hoy, constituyen la

garantía por nuestra seguridad y por la paz y

abren nuevos horizontes a nuestra nacionalidad

física y espiritual. Los límites de nuestro

país ofrecerán libertad e igualdad a todos sus

habitantes, sin distinción".´´

"Aliá y asentamiento, población, son los dos

principios fundamentales para el futuro.

Una gran aliá de todas las comunidades del

pueblo judío es condición fundamental para la

subsistencia, integridad y orientación nacional

de Eretz Israel.

Los abajo firmantes trabajarán para concretar

estos principios y están autorizados a emplear

todos los medios para lograr el objetivo que

esta hora nos marca".´´

Esto fue escrito y difundido el 20/9/67.

Con Natán Alterman a la cabeza.

Cabe señalar la declaración de Aarón Megued,

que no fue incluída, que decía:

"Eretz Israel Hashlemá es propiedad, herencia

del pueblo judío y de los pobladores que la

habitan durante siglos".

Eretz Israel Indivisa cumplirá con los derechos

civiles, religiosos, culturales y políticos de todos

sus habitantes: judíos, árabes, musulmanes,

cristianos, drusos, etc., y tendrá la obligación

moral, humanitaria, de resolver sus problemas

políticos, dentro de sus límites, en concordancia

con los poderes internacionales.

Nadie insistió que se incluya, considerando

que está sobreentendido, en la declaración

general,sin necesidad de enumerar.

Reconocemos que la realidad de hoy es diferente;

ya se ha renunciado a buena parte de Eretz Israel

y aún no tenemos límites asegurados.

"Eretz Israel Hashlemá" queda como símbolo,

como mito, como espíritu.

Cuidemos la integridad, espiritual, nacional,

ética, judía, que hemos heredado.

No borremos con nuestra actitud, con nuestras

vivencias, nuestros derechos históricos sobre

Eretz Israel, la tierra de Israel.

Conservemos la idea de "Shlemut", el nombre

propio de `Eretz Israel Hashlemá" como

concepto histórico, como `modus vivendi',

como tradición, como respeto, como Derej Eretz.


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