LUZBY BERNAL

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viernes, 1 de abril de 2011

Parashá Tazría - Concibiere.-Resumen de la Parashá

Torá desde Jerusalem



Parashá Tazría - Concibiere
Libro Vayikrá / Levítico (12:1 a 13:59)


Resumen de la Parashá

El Eterno se dirigió a Moshé, indicando las leyes referidas a la mujer parturienta, quien al dar a luz un hijo varón, será impura durante siete días y durante treinta y tres días se purificará.  En el octavo día se circuncidará al recién nacido.  Si diere a luz una niña, será impura dos semanas y se purificará durante sesenta y seis días.  En ambos casos de nacimiento, la mujer, una vez purificada, deberá dar ofrenda de expiación ante el Cohén en el Tabernáculo, consistente en un cordero y, si no fuere posible, presentará dos tórtolas o dos pichones de paloma.
Si una persona contraía la enfermedad de tzaráat (padecimiento comparable a la lepra) debía ser traído frente al Cohén Gadol o uno de sus hijos, quien debía examinar al enfermo y sería declarado impuro.  Tenía prohibido entrar al Santuario.  Se lo aislaba durante siete días y luego se lo volvía a examinar. Si aun mantenía la afección, debía continuar aislado durante otros siete días y luego, si la mancha no se extendía, se lo consideraría puro. 
Las leyes relacionadas con la tzaráat se extienden en diversas condiciones dadas por el Todopoderoso.  Incluso si la ropa hubiera tenido mancha de lepra, también debía ser presentada ante el Cohén y se mantenía aislada esa prenda durante siete días.  Luego debía ser examinada nuevamente por el Cohén y si la mancha se hubiera extendido, sería impura.  Debía quemarse la ropa.  En caso de no haberse extendido la mancha, sería lavada la mancha y separada la ropa durante otros siete días.  Al cabo de ese tiempo, el Cohén veía si la mancha no cambió de color, determinando que sea quemada la prenda. 
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jueves, 6 de enero de 2011

El Ecologista Bíblico

¿La naturaleza pertenece al hombre o el hombre pertenece a la naturaleza?



La eterna discusión que se plantea desde el comienzo de la humanidad: ¿La naturaleza pertenece al hombre o el hombre pertenece a la naturaleza? Una interesante visión desde el punto de vista de la Torá.
El césped delicadamente verde, árboles altos y arroyos frescos enmarcaron nuestro viaje a través de la naturaleza perfecta de Di-s. La luz del sol se filtraba a través de la maleza, creando modelos en una alfombra de pinos que era rica en actividad y vertía vida. La belleza de la naturaleza, desenfrenada y descubierta radiante en prístina gloria. Intacto por la mano humana e inundado con insectos, pájaros y fauna: simplemente un paraíso en la tierra. Los animales lo sabían y nosotros también.
Estábamos retozando en el mismísimo patio de recreo de Di-s. Si todo el mundo pudiera conservarse así. Si nuestro planeta pudiera volverse una gran reserva. ¡Ay, eso no puede ser!. Para que la humanidad pueda sobrevivir debemos perturbar a los pequeños y delicados pétalos de la naturaleza. No podemos construir casas a menos que talemos árboles. No podemos cultivar la tierra sin revolverla. No podemos comer sin perturbar a los animales y la vegetación.
La pregunta contemporánea
¿Cuánto debe perturbarse y cuánto debe conservarse? Ése es el debate contemporáneo. ¿Debemos despojar el ambiente para alimentar nuestros apetitos? ¿Debemos vaciar nuestros recursos para servir a necesidades inacabables e innecesarias? ¿Debemos desarraigar bosques y suplantar desiertos para hacer espacio para el desarrollo suburbano? El diseñador dice, sí. Las crecientes poblaciones requieren albergue aun cuando usurpen el ambiente. Los centros de población yacientes requieren de productos y servicios aun cuando usurpan el ambiente. A pesar del costo, las necesidades de la humanidad deben venir primero.
El activista ecológico discrepa. "Dejen tranquila a la naturaleza de Di-s" dice. "Que se revele en su gloria prístina, disfruten su belleza encantadora y acaricien su pacífica serenidad. Si no aprendemos a proteger y disfrutar de nuestro ambiente De todas maneras cualquiera de nosotros está obligado a escoger. Para crecer, el ambiente debe pagar un precio por la humanidad. Para crecer, la humanidad debe pagar un precio por el ambiente. En su forma final la pregunta está presente: ¿El hombre pertenece a la naturaleza o la naturaleza pertenece al hombre? La respuesta nuestra tradición es, ni uno ni otro. Los dos pertenecen a Di-s.
Una opinión combinada
En su trabajo monumental, Rabí Samson Rafael Hirsh expresó que la humanidad es convocada por Di-s a gobernar Su tierra y utilizar todas las cosas que se hallan en nuestro ambiente para sus propios propósitos; la tierra para habitarla, las plantas y animales para la comida y vestimenta. Nos permiten gobernar el mundo durante los seis días de la semana. Sin embargo, en el séptimo día, se nos prohíbe, por Mandato Divino, transformar algo en un instrumento para el servicio humano. De esta manera reconocemos que no tenemos ninguna propiedad o autoridad sobre el mundo. Nada puede repartirse a nuestro agrado, pues todo pertenece a Di-s.
El Rabino Hirsch bosqueja los argumentos contrarios en su combinada filosofía. El diseñador exige el dominio de la humanidad por encima de la naturaleza y el Rabino Hirsch concede el dominio. El activista ecológico defiende que no tenemos ningún derecho de propiedad por encima de la naturaleza y el Rabino Hirsch también apunta a eso. Dentro de estos parámetros, de la humanidad se espera que habite el planeta y utilice sus recursos como sea necesario. Sin embargo, la destrucción innecesaria de cualquier tipo, incluso arrancar una hoja de su rama sin razón, es un crimen contra la naturaleza y prohibido por Di-s.
Jabad.com Magazine Semanal



Por Lazer Gurkow
El Rabino Lazer Gurkow es el líder espiritual de la congregación Beth Tefilah de London, Ontario. Es un popular disertante sobre temas relacionados con el judaísmo, y sus artículos han sido publicados en varias publicaciones y sitios web. Para más información sobre el rabino Gurkow visite: InnerStream.ca.

jueves, 30 de diciembre de 2010

La caída de un mito


Los expertos aman las generalizaciones. Mitad del mundo es esto, la otra es lo otro, y ello lo explica todo...
Nosotros también generalizaremos: el mundo se divide en paganos y trascendentalistas. Los paganos comen, toman, y duermen; los trascendentalistas trabajan por un mundo de paz. Los paganos creen que las cosas son como deben ser; los trascendentalistas creen que fueron puestos en la tierra para cambiar las cosas. Los paganos sirven a la naturaleza; los trascendentalistas sirven a Di-s.
Los egipcios eran paganos, los hebreos trascendentalistas. Los hebreos eran esclavos de los egipcios; entonces Di-s intervino, castigó a los egipcios, liberó a los hebreos y los dispersó luego, a lo largo de la historia, por el mundo. Esta, en pocas palabras, es la historia del nacimiento del pueblo judío. En esta Parshá leemos sobre las Diez Plagas que Di-s envió a Egipto. Usualmente se interpretan como castigos recibidos por su crueldad hacia los israelitas. Pero una lectura más profunda de la Torá nos revela que también sirvieron para una función más primordial: Desacreditar las deidades de Egipto y así: "sabrán que Yo Soy Di-s".
El Nilo, la fuente del sustento de Egipto y su máxima deidad, se convierte en sangre; el suelo en insectos; los cielos chorrean una lluvia letal de hielo y fuego, la luz del día se torna negro azabache. La naturaleza se transforma de "madre nutriente" en una "bruja caprichosa".
Sacar a los judíos de Egipto no hubiera tenido sentido si se llevaban consigo a Egipto. Por eso los judíos debían ser testigos de la destrucción de los dioses egipcios, debían escuchar a sus maestros renunciar al orden natural que endiosaban, debían ver las "bondades" de la naturaleza expuestas tal cual son.
Sólo cuando el paganismo de Egipto fue extirpado de sus corazones, los Hijos de Israel pudieron marchar al Monte Sinaí para recibir el mandato de ser "una luz dentro de las naciones". Sólo entonces podían enseñar al mundo que la naturaleza no debe ser adorada, sino mejorada; haciendo que las cosas que son se suplanten por como deberían ser.



Por Yanki Tauber
Yanki Tauber es editor de contenidos de Chabad.org

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jueves, 23 de diciembre de 2010

VIVA LA PARASHA

 

Shemot(Éxodo 1:1-6:1)

El Nuevo Faraón y La Biografía de Moshé

La muerte del gran Faraón trajo muchas lágrimas y las calles de Egipto se llenaron con personas de duelo. “Yossi, ¿por qué lloras?”, le pregunta Muhammad el egipcio a Yossi el judío. “El Faraón que te hizo esclavo y te quitó tu libertad - ¿por él estás llorando?”.
El pueblo judío, descendientes de Yaakov y sus 12 hijos, habían estado viviendo en Egipto desde los días de la hambruna con los que el Faraón había soñado. Al principio, los judíos fueron tratados magníficamente, eran la familia del Primer Ministro Yosef. Pero desde la invasión y la conquista de la nueva dinastía, que no conocía la historia de la grandeza de Yosef, los judíos fueron esclavizados por el nuevo Faraón. (Rabino S.R. Hirsch)
“No es por el Faraón por el que estamos llorando”, contestó Yossi. “Si el Faraón le hubiera preguntado a su adivino del futuro qué día iba a morir, la respuesta habría sido: “en el día de una gran fiesta judía”. ¿Qué gran fiesta judía?, habría preguntado el Faraón. ¡Cualquier día que usted muera será una gran fiesta judía!”.
“Estamos llorando por nuestra propia situación. Mientras el Faraón que decretó nuestra esclavitud estaba vivo, él podía cambiar de opinión. Ahora seremos esclavos para siempre. Los crueles egipcios ni siquiera nos permiten llorar en público mientras nos azotan. Por lo menos en este funeral, podemos llorarle a Dios”.
De acuerdo al Midrash, el Faraón realmente no murió; a él le dio lepra en todo su cuerpo, lo que significa que la piel muere. ¿Cuál fue el remedio prescrito por los doctores egipcios? Un baño tibio, dos veces al día, en sangre de niños judíos.
* * *
Sensibilidad al Sufrimiento
El libro de Éxodo sigue al de Génesis, que fue la siembra de la semilla del pueblo judío. En el libro de Éxodo, ellos crecen y se transforman en una nación esclava. La esclavitud egipcia tuvo tres etapas:
1. Extraños en una tierra extranjera, discriminados.
2. Esclavos, pero con condiciones humanas.
3. Tortura total (Rabino S.R. Hirsch).
El Faraón no pudo encontrar otra excusa para culpar a los nobles hebreos excepto que ellos “eran muchos”. Él le pidió a sus consejeros una solución final para el problema de los judíos, y el malvado Bilaam sugirió ser más inteligente que el Creador. “Dios juró que Él nunca traería otro diluvio al mundo, ¿cierto? Entonces, ahoguemos a los judíos en el Nilo y no habrá retribución posible de medida por medida”.
El error de Bilaam fue que Dios juró no destruir “el mundo entero” con agua, pero sí pueden haber diluvios locales. Y resultó ser, que la caída final del Faraón fue en el Mar Rojo.
La Torá se refiere al exilio egipcio como “el horno de hierro que funde y hace desaparecer las imperfecciones del oro”. El sufrimiento que los judíos soportaron hizo que seamos una nación sensible al sufrimiento de otros. (Menajem Begin le dio refugio en Israel a un grupo de refugiados Camboyanos. Nosotros sabemos lo que se siente cuando nadie te deja entrar.)
El plan del Faraón era convencer con palabras bonitas a los judíos para que trabajaran por el bien del país. El mismo Faraón se vistió con bata de trabajo y fue a trabajar construyendo las pirámides. Todos los judíos patriotas fueron con él. “Hagan un esfuerzo máximo por un día. Van a recibir su paga por cada ladrillo”, dijeron los egipcios. Ellos diligentemente contaron cada ladrillo que cada judío hizo y al día siguiente, decretaron que cada judío tenía que hacer esa cantidad de ladrillos todos los días. Sólo la tribu de Levi, los “estudiantes de Ieshivá” de esa generación, no fueron. “Tenemos que estudiar Torá”, dijeron, y estuvieron libres de la esclavitud. (Midrash)
* * *
Bebés en el Río
No es fácil decretar un genocidio. Incluso el malvado Hitler tuvo que construir primero la filosofía de la raza superior. El Faraón trató con otros métodos. Las matronas tenían que matar a los bebés, pero dos valientes mujeres, Shifra y Pua (Yojeved y Miriam, de acuerdo a la tradición) desafiaron al Faraón y salvaron a los bebés. Como recompensa, ellas construyeron las casa de los Cohanim-Levitas y el reinado.
Finalmente, el Faraón utilizó métodos más directos. “Tiren a todos los bebés hombres – incluso los bebés egipcios (en ese día) – al río”.
Con estas noticias, el líder de la comunidad judía, Amram, decidió divorciarse de su esposa. “¿Por qué hay que ahogar a los bebés?”. Su pequeña hija, Miriam, salvó la situación. Ella tuvo profecía de que su madre daría a luz al redentor del pueblo judío. Ella le dijo a su padre: “Aba, tú eres peor que el Faraón que sólo decretó contra los hombres. Al divorciarte de Mami, tú has decretado también contras las mujeres” (Midrash).
El Talmud dice: “En el mérito de las mujeres justas, salimos de Egipto”. Las mujeres motivaron a sus maridos, que estaban destruidos, física y emocionalmente, a continuar teniendo hijos. Cuando Amram se volvió a casar con Yojeved, así lo hicieron todos los otros hombres. Cuando Yojeved dio a luz a su tercer hijo, la casa se llenó de luz y nació circuncidado. Ellos lo escondieron por tres meses porque había nacido prematuro. Cuando los egipcios vinieron a buscar al bebé, lo pusieron en una pequeña canasta en los juncos. Su hermana lo cuidaba.
    “¿Por qué te hice caso Miriam? ¿Ahora otro niño judío será ahogado?”
    “No te preocupes Aba, las cosas van a salir bien”.
Batya, la hija del Faraón, estaba disgustada con el decreto. “¿Matar pequeños bebés? ¿Cuán bajo puedes caer?” Así que decidió convertirse al judaísmo (el nombre Batya significa “hija de Dios”) y fue a la Mikve más cercana – el Río Nilo.
Al ver al bebé, mandó a su sirvienta a traerlo. El Midrash dice que Batya estiró su propia mano para alcanzar la canasta y que su mano milagrosamente se alargó, enseñándonos que siempre debemos hacer un esfuerzo, incluso cuando parece imposible.
Al ver al bebé llorar, Batya sintió su pureza y sintió la Presencia Divina. Moshé se negó a ser amamantado por una mujer egipcia, por lo que su hermana ofreció conseguir una nodriza judía – y resultó la mayor ironía, ¡Yojeved recibió un pago de parte del Faraón por amamantar a su propio bebé judío!
* * *
Biografía de Moshé (basada en el Midrash)
    1. Moshé es llevado al palacio del Faraón a temprana edad y mantiene su identidad judía a través de la conexión con sus padres reales.
    2. Al estar sentado en el regazo del Faraón, Moshé le quita la corona al rey y se la pone en su cabeza. Al ser este acto interpretado por los magos como un mal augurio, le ponen a Moshé oro y carbones en frente. Moshé toma el oro pero un ángel empuja su mano al carbón. Luego el lleva el carbón a su boca, dejándole un impedimento en el habla para toda su vida (Midrash).
    3. Ya como adulto, Moshé empatiza con su pueblo para sentir su dolor. Él carga el peso con ellos tanto como le es posible.
    4. Moshé mata a un egipcio que violó a una mujer judía, antes de que el egipcio pudiera matar al esposo de la mujer.
    5. Moshé regaña a Datan y Aviram, quienes lo delataron ante el Faraón, lo que resultó en una orden de arresto y un decreto de muerte para Moshé.
    6. Moshé se escapa de la muerte por milagro. Su cuello se convierte en mármol, repeliendo la espada del verdugo. Los sirvientes del Faraón se quedan ciegos, sordos y mudos tratando de capturarlo.
    7. Moshé pasa muchos años deambulando, particularmente en Etiopía. Termina en Midián, donde salva a las hijas de Itro de los pastores, que las maltrataban porque su padre rechazaba la idolatría.
    8. Moshé se casa con Tzipora, convirtiéndose en el yerno de Itro.
El común denominador de todos estos eventos es que Moshé no puede soportar la injusticia, sea entre judío o no judíos. Él, consistentemente se levanta a favor de los oprimidos.
    9. Mientras Moshé pastoreaba a su ganado en el desierto, un pequeño cordero se escapó. Moshé lo persiguió hasta la ladera del Monte Sinai, donde encontró un manantial de agua para tomar. “Pequeño cordero, si sólo hubiera sabido que tenías sed, te habría cargado hasta el manantial en mis propios hombros”. Dios dijo: “Moshé es merecedor de ser el líder de Mi pueblo”.
    10. Dios se le aparece a Moshé en un arbusto ardiente, para indicar que Él siente la profundidad del sufrimiento de los judíos. “El arbusto arde, pero no se consume”, - así también el pueblo judío. Por una semana entera, Dios le ruega a Moshé que saque a los judíos de Egipto. Utilizando todas las excusas y pidiéndole a Dios conocer los secretos de su Santo Nombre, Moshé finalmente dice, “Manda a otro profeta (Aarón), el profeta que estás acostumbrado a mandar”.
Pregunta: El común denominador de Moshé es la intolerancia a la injusticia y no existe mayor injusticia que la esclavitud de una nación entera. Entonces, ¿por qué Moshé no actúa inmediatamente de acuerdo al consejo de Dios para redimirlos?
Respuesta: Moshé no podía tolerar la injusticia incluso en él mismo (Rabino Shlomo Wolbe). Él sentía que su hermano Aarón se iba a sentir menospreciado si él tomaba su trabajo y por eso se negó. Dios respondió: “Aarón se va a encontrar contigo y va a estar contento en su corazón. Él será el Cohen y tú serás el Levi”.
    11. En el camino de regreso a Egipto, un ángel quiso matar a Moshé por haber retrasado la circuncisión de su hijo. Tzipora salva la vida de Moshé al circuncidar a su hijo. (¡Los judíos siempre son salvados por una mujer!)
    12. Moshé y Aarón van donde el pueblo y les dicen la contraseña transmitida por Yaakov y Yosef. (“¡Dios ciertamente los redimirá!”) y el pueblo les creyó.
    13. Moshé y Aarón van donde el Faraón. (Los ancianos judíos que los acompañaban, se atemorizaron y se fueron uno a uno.) Las puertas de Egipto están resguardadas por animales salvajes bajo el efecto de mágicos hechizos. Pero ellos acompañan a Moshé y Aarón como gatos domesticados, llevándolos dentro del palacio.
“¡He sido enviado por el Dios de los hebreos! Exijo un viaje de tres días al desierto para brindar ofrendas a Dios”.
El Faraón responde: “¿el Dios de los hebreos? ¿Acaso me ha mandado alguna vez un regalo de cumpleaños? No puedo encontrarlo en mis libros de dioses”.
“Su libro contiene dioses muertos; el nuestro está vivo”.
“Vamos Moshé. Todos nosotros sabemos que la religión es el opio de las masas. No hay un Dios. Si les doy a los judíos unas vacaciones de 3 días, ¿qué van a decir los egipcios? ¡Eso mataría nuestra economía!”.
El Faraón decreta: “¡No más descanso!”. Los judíos ahora tenían que trabajar 24 horas al día, siete días a la semana. (Moshé había sugerido una semana de 6 días de trabajo, para que los esclavos judíos “pudieran ser más productivos” – es decir, para que pudieran descansar con sus familias en Shabat). Ahora, debían trabajar en Shabat.
Los judíos estaban enfurecidos: “Moshé, te mandamos para mejorar nuestra situación ¡y ahora las cosas están peor!”.
Dios así lo hizo, para que el pueblo supiera que Moshé y Aarón no tenían poderes propios (Rabino Hirsch).
¡Ahora que confiaban en Dios, podía venir Su poder para iluminar el momento!