LUZBY BERNAL

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jueves, 13 de enero de 2011

EL HOMBRE QUE BUSCABALA VERDAD


Según cuenta la leyenda, un hombre que buscaba la verdad llegó a un lugar en donde ardía una innumerable cantidad de velas de aceite. Éstas se encontraban cuidadas por un anciano que, ante la curiosidad de este individuo respondió que ese era el lugar de la verdad absoluta.
Aquél le preguntó qué significaban sus palabras, a lo cual respondió que cada vela reflejaba la vida de cada individuo sobre la tierra: a medida que se consume el aceite, menos tiempo de vida le queda.
El hombre le preguntó si le podía indicar cuál era la de él.
Al descubrir que la llama estaba flaqueando, a punto de extinguirse, aprovechó un instante de distracción del anciano y tomó la vela de al lado para verter un poco de aceite de ésta en la suya.
Cuando estuvo a punto de alzar la vela, su mano fue detenida por la del anciano diciendo: -"creí que buscabas la verdad".
A veces en la búsqueda de la Verdad, cuando creemos encontrarla nos resulta tan difícil asumirla que la negamos.
Sucede en la vida, ante traiciones, engaños, infidelidades
Vamos buscando la verdad para confirmar nuestras sospechas y al descubrirla nos sentimos débiles para asumirla, ya que a veces la verdad es tan dolorosa que nos deja paralizados o nos sentimos morir al enfrentarla. Optamos por negarla, o tomamos la parte que más nos beneficia y dejamos la que más nos perjudica.

Mis queridos amigos y amigas descubrir la verdad puede ser terrible, pero es mucho más doloroso convivir con la mentira. Qué Dios los bendiga, guarde con bien y nos dé la valentía nececsaria para decir y enfrentar siempre la verdad.

María Dolores

jueves, 30 de diciembre de 2010




Este es un ritual que podemos compartir con nuestros amigos y/o familiares en la noche de fin de año.

Dispondremos la mesa para la cena tal y como lo teníamos previsto, con los platos y cubiertos para cada comensal, y las bandejas y recipientes para la comida
En el centro de la mesa colocaremos un Hada.

Esta Hada representara la figura protectora del hogar y la familia durante el transcurso del año.

Colocaremos seis velas doradas a cada lado del Hada, doce en total, en representación de los doce meses del año.

Ataremos a cada vela una cinta de color dorado, procurando situarla en una zona que no se queme cuando la vela arda.

Dispondremos las velas dependiendo del espacio así como de la forma de la mesa.
Puedes colocarlas en unos bonitos portavelas, adornar la mesa con motivos navideños…

Lo importante es que se deje guiar libremente por su intuición.
Encima de cada plato, colocaremos una pequeña bolsa, con un cordón dorado y un cuarzo.

Momentos antes de la entrada de año

1.- Encenderemos las velas
2.- Colocaremos el cordón alrededor de nuestra muñeca
3.- Pondremos el cuarzo dentro de la copa de cava.

AHORA VIENE LA PARTE MAS IMPORTANTE DEL RITUAL, en el momento de las doce campanadas y del brindis, se generará una inmensa fuerza nacida del amor y la felicidad de todas las personas que se encuentran presentes.

Esta fuerte energía será la chispa mágica, que hará que tanto el Hada como las cintas que rodean las velas se carguen de una inmensa fuerza, haciendo de ellas un poderoso talismán protector.

De igual manera ocurrirá con los cordones y las piedras.

No importa el número de participantes, solo la fuerza mágica de nuestro corazón.
El anfitrión de la casa, colocara el Hada en el lugar que considere mas apropiado junto con las doce cintas que habrá puesto en una bolsista.

Cada primero de mes, sacaremos del interior de la bolsa una cinta, que corresponderá al mes en curso y la colocaremos en el Hada.

Es el momento de nuestra petición para dicho mes.

No debemos olvidar que el Hada será un poderoso talismán protector para nuestro hogar y familia, así pues no la descuidemos, pues será ella la que nos ayude a conseguir nuestras peticiones.

Conservaremos la bolsa con el cordón y el cuarzo, y en los momentos que necesitemos fortaleza, colocaremos el cordón alrededor de nuestra muñeca y pondremos la piedra cerca de nuestro corazón.

Su energía nos aliviara y reconfortara.

Solo queda desearos ¡Feliz año nuevo!


Gracias Mabel Russo .
A los que todavía no concen mi otro blog, los invito a conocerlo ya 15000 amigos lo han visitado en estos  primeros 60 días, gracias a todos por estar,Helen. Meditaciones en el Mar Rojo-Imágenes.

Y a la red Social espiritual de los amigos del blog, compuesta por 250 amigos y 50 blogs amigos,vení y unite Meditaciones en el Mar Rojo grou-ps
"Antes de vestir tu cuerpo de blanco, ilumina tu alma".


La armonía, el amor y la luz están donde la vida te lleve. La iluminación de tus días y los colores con que los veas dependen de vos. No lo olvides, vos y sólo vos sos el hacedor de tus sueños y tu destino.

domingo, 21 de noviembre de 2010

ENCENDIDO DE VELAS

Relatos personales acerca del poder y la belleza de las velas de Shabat.
 
Al parecer hay algo especial sobre el acto de encender las velas de Shabat. Es una imagen conmovedora: la mujer inclinada sobre las llamas rezando, y un pañuelo cubriendo su cabeza.
Uno de los más fuertes símbolos del pueblo judío, el encendido de velas envuelve lo que es central en el judaísmo: la casa judía.
Es un momento embebido de tradición, ya que uno puede recordar a su propia madre encendiendo... o a su abuela... o a las mujeres judías que han estado prendiendo velas cada viernes en la noche durante 4.000 años. Es una conexión poderosa con los judíos de todas partes; una conexión que hasta hace poco, seguía intacta en toda casa, en todo lugar.
Las costumbres varían, pero en una familia siempre hay al menos dos velas prendidas: una por la esposa, y una por el marido – un símbolo de shalom bait (paz en el hogar). Muchas mujeres agregan una vela por cada hijo, ya que cada uno es una bendición adicional, una fuente de luz nueva viniendo al mundo.
Encender las velas de Shabat es una de las mitzvot especiales para las mujeres (aunque los hombres también están obligados a encender cuando no hay una mujer en su casa).
¿Por qué esta importante mitzvá fue asignada a las mujeres? Porque es luz, y esa es la esencia de una mujer.
Es la mujer quien trae luz a la casa, proporcionando la atmósfera en la cual ella, su marido, y sus hijos pueden vivir y prosperar. El tono, el ambiente, el aspecto... es de ella. Cuando ella está feliz y positiva, incluso el esposo más deprimido o el niño más cansado absorberán su energía y se animarán.
Y, por el contrario, si ella es infeliz y la casa tiene una sensación de negatividad, esto puede afectar a toda la familia. Ella es el núcleo de la unidad familiar. Es el poder de la mujer judía, ya que es la mujer quien santifica el espacio.
Históricamente, fueron las mujeres judías, y no los hombres, quienes aceptaron en primer lugar recibir la Torá en el Monte Sinai. Y hoy, es la mujer quien transmite la esencia de nuestra herencia judía a cada casa.
Así es como comienza Shabat, con luz especial; entendimiento especial sobre quiénes somos y por qué estamos acá. Ya que Shabat es nuestro tiempo de conectarnos con Dios; cuando paramos de crear para reconocer que hay un Creador. Toda la semana estamos atrapados en un ritmo agitado, cuando es fácil pensar sólo en realizaciones personales y éxitos individuales.
Sin embargo, una vez prendidas las velas, es tiempo para el amor de Dios; recordando que todo viene de Él.
Toma sólo unos segundos para hacerlo, pero es por mucho una de las más profundas expresiones del alma judía: reconocer al Eterno y apreciar este regalo especial que nos ha dado a todos – un regalo que llamamos Shabat.
El "Amén" de la KGB
La siguiente historia es especialmente apropiada antes del encendido de velas:
Diciembre de 1980. La novena fiesta de Janucá de Natan (Anatoly) Sharansky en una prisión Soviética. Sharansky esta sirviendo en un campo de trabajo Siberiano como un prisionero de Sión. En sus continuos esfuerzos por conservar su identidad judía bajo las más crueles condiciones, el diseña una pequeña menorá de Januká de madera, para prender en ella las velas. En la sexta noche de Jánuca, las autoridades confiscaron la menorá. "Un campo no es una sinagoga. Nosotros no permitimos a Sharansky rezar aquí", dijeron.
Lo que sigue es el relato de Sharansky de su respuesta:
"Estaba sorprendido de la brusquedad del comentario, e inmediatamente declaré una huelga de hambre. En una declaración al procurador general, protesté en contra de la violación de mis derechos nacionales y religiosos, y en contra de la interferencia de la KGB en mi vida personal...
Fui convocado a la oficina del Comandante Osin dos días después, en la tarde. Osin puso una benévola sonrisa en su rostro mientras trataba de convencerme de dejar mi huelga de hambre... Osin me prometió encargarse personalmente que nadie me dificultara rezar en el futuro, y que esto no sería un asunto de incumbencia de la KGB.
"¿Entonces cuál es el problema?" dije. "Devuélvame mi menorá, ya que hoy es la última noche de Jánuca. Déjeme celebrarla ahora, y tomando en cuenta sus garantías sobre el futuro, yo terminaré la huelga de hambre".
Pero un documento de confiscación de la menorá ya había sido preparado, y Osin no podía ceder en frente de todo el campo. Mientras miraba a éste depredador sentado en una mesa elegante y pulida con una benévola sonrisa, una idea divertida se apoderó de mí.
"Escuche", dije, "Estoy seguro que tiene la menorá en algún lugar. Es muy importante para mí celebrar la última noche de Jánuca. ¡Por qué no dejarme hacerlo acá y ahora con usted!"
Osin lo pensó y rápidamente apareció la menorá confiscada desde su escritorio. Llamó a Gavrulik, quien estaba de servicio en la oficina, para que trajera una vela grande.
"Necesito ocho velas," dije. (De hecho, necesitaba nueve, pero en rituales judíos yo todavía era un novato). Gavrulik sacó un cuchillo y comenzó a cortar la vela haciendo varias velas pequeñas.
Yo ordené las velas y fui al perchero a buscar mi sombrero, explicándole a Osin que durante el rezo él también debía estar de pie con su cabeza cubierta y al final decir "Amén." Se puso su sombrero de comandante y se paró. Yo prendí las velas y recite mi propio rezo en hebreo que fue algo así: "Bendito eres Tú, Dios, por permitirme regocijarme en este día de Jánuca, la fiesta de nuestra liberación, la fiesta de nuestro retorno al camino de nuestros antepasados. Bendito eres Tú, Dios, por permitirme encender las velas. Permíteme encenderlas muchas veces más en tu ciudad, Jerusalem, con mi esposa Avital, y mi familia y amigos."
Y agregué, "Y que llegue el día cuando todos nuestros enemigos, quienes hoy planean nuestra destrucción, estén parados frente a nosotros y escuchen nuestros rezos y digan Amén".
"Amén," respondió Osin.
De: Fear No Evil, por Natan Sharansky (New Cork: Random House, 1988, pp. 306-308.)
El Encendido de las Velas – Reflejos
Cuando yo era pequeña, mi madre nunca prendió velas. De hecho, nadie que yo conocía prendía velas excepto por la abuela de una amiga, así que supongo que yo relacionaba encender velas con gente vieja. Sin embargo cuando me casé, un amigo me regaló unos hermosos y antiguos candelabros de madera, y yo comencé a encender las velas cada viernes por la noche.
Me gusta hacerlo, y descubrí que al crecer mi familia, así creció mi sentimiento por encender. Yo pienso que es porque ahora sé lo que significa tener un hogar. Hoy, cuando enciendo, tomo un momento para pedirle a Dios que bendiga nuestra casa con paz, con bendiciones especiales para toda mi familia.
* * *
La primera vez que encendí velas de Shabat tenía miedo, ya que sentía la importancia de todo aquello. Sin embargo, es un momento intenso, ya que es cuando realmente siento que Dios está ahí; que Él está conmigo. Me pone un poco nerviosa porque la brajá – la bendición- sale desde lo más profundo de mí.
A mi pequeña hija le encanta encender las velas y lleva encendiéndolas desde que tiene siete años. Ahora nos aseguramos de prenderlas en la mesa de Shabat para que nuestra cena esté iluminada. Es tan elegante.
* * *
Cuando era un pequeño niño creciendo en Rusia, no tenía idea de que la gente realmente prendía velas y cuidaba Shabat. Cuando nos dejaron irnos, fuimos a Israel, y ahí vi la película El Violinista en el Tejado. En una escena la madre enciende velas en la víspera de Shabat.
Posteriormente me mudé a Canadá y comencé a interesarme en el Shabat. Lentamente, empecé a cuidarlo a mi propia manera, al principio sin trabajar, después sin viajar. Y, ya que no tenía una "mujer en la casa," deduje que yo debería ser quien encienda las velas de Shabat. Me gustó, especialmente la espiritualidad de todo aquello. Siempre me tomaba unos minutos y meditaba sobre las velas. Lo disfrute tanto que después de casado, ¡no lo quería dejar!
* * *
Mi madre solía prender las velas en un plato dado vuelta, se ponía un pañuelo sobre su cabeza, y decía una bendición. Pero para mi era extraño porque eso no significaba nada. Tal vez es porque nunca me lo explicó. No estoy segura. Pero sí me hacía sentir judía, y extrañamente orgullosa.
Luego, cuando me casé, leí un poco sobre judaísmo y comencé a estudiar en un centro de educación judía para adultos. Eso despertó algo dentro de mí: una herencia, un deseo de saber de donde venimos y por qué estamos acá.
Así que comencé a encender las velas de Shabat. Al principio se sentía raro, pero bien. Ahora es más natural, y disfruto decir la bendición y el rezo especial por mi hijo. A mi esposo le encanta, ya que trae un sentido de familia y unión al hogar.
Con la sopa de pollo calentándose y las velas encendidas – es una sensación tan linda, como si estuviésemos todos vinculados. Me encanta.
* * *
Ahí estaba yo, un soltero viviendo lejos de casa, estudiando para mi master en una universidad fuera de la ciudad, y algo me llevó a prender velas el viernes en la noche. Tal vez porque había estado estudiando sobre judaísmo y parecía el momento indicado llevar a la práctica lo aprendido. Me di cuenta que hacía muy especial la noche del viernes, como una sensación de hogar y de paz. Hay algo en las velas... es luz, y me hace pensar en Dios. Al crecer, parecía que el judaísmo estaba siempre lleno de encendido de velas: Jánuca, yortzeits... hacía al judaísmo muy vistoso.
* * *
Creo que mi mamá prendió velas cuando mi hermano hizo su bar mitzvá, pero no duró mucho más. Sin embargo yo aprendí que las mujeres judías prendían velas.
Cuando tenía 29 años, viaje a Jerusalem como periodista y comencé a darle una segunda mirada a esta cosa llamada judaísmo.
Un fin de semana una amiga y yo fuimos al Sinai y acampamos en la playa. Cuando llegó la noche del viernes, decidí prender velas en la carpa. Incluso hice kidush para todos.
Después de volver a Estados Unidos empecé a encender las velas regularmente. Parecía una cosa simple de hacer, requiriendo muy poco compromiso. ¿Por qué no hacer una mitzvá tan fácil?
* * *
Mi madre prendió velas hasta su divorcio. Yo tenia como ocho años entonces, pero todavía la recuerdo cubriendo su cabeza y diciendo una bendición especial por sobre las velas. Era tan lindo. Muchos años después viajé a Israel con mi prometido y pasé un tiempo en la ciudad vieja de Jerusalem con unos buenos amigos de la adolescencia. Ellos se habían vuelto observantes y cuidaban Shabat en una manera muy hermosa. Nosotros ya habíamos hecho planes de traer más judaísmo a nuestro nuevo hogar, pero fue esta experiencia la que me hizo querer empezar el proceso cuidando Shabat.
Hoy en día trato de encender mis velas cuando el bebé está tranquilo, y considero éste como mi momento especial para hablar con Dios. Prendo una vela por cada uno de nosotros, una por mi hermana, y una en memoria de mi abuela, quien siempre encendió velas. Me hace sentir como si estuviese ahí. Se siente bien saber que sigo con su tradición, porque ella era muy, muy especial para mí.
Mi madre también se ha conmovido por mi nueva observancia y comenzó a prender velas nuevamente después de todos estos años.
* * *
A veces, cuando estoy relajada, prendo las velas, cubro mis ojos, y digo plegarias especiales por amigas que están teniendo dificultad para quedar embarazadas o por quienes están enfermos. Cuando saco mis manos veo a mis hijos a mí alrededor con sus manos sobre sus ojos, copiándome. Es un momento tan especial, y yo tengo que reprimir las lágrimas.
Adaptado de "Friday Night and Beyond" por Lori Palatnik (Jason Aronson Pub).