LUZBY BERNAL

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domingo, 19 de septiembre de 2010

DOÑA SANTA TERESA DE JESUS

Santos y teología del corazón

DICHOS DE SANTA TERESA DE JESÚS



"...Procuremos siempre mirar las virtudes y cosas buenas que viéremos en los otros y tapar sus defectos con nuestros grandes pecados... tener a todos por mejores que nosotros..."
"Para mí la oración es un impulso del corazón, una sencilla mirada al cielo, un grito de agradecimiento y de amor en las penas como en las alegrías."
"Tener gran confianza... Quiere su Majestad y es amigo de ánimas animosas, como vayan con humildad y ninguna confianza en sí."
"Guíe su Majestad por donde quisiere. Ya no somos nuestros, sino suyos."
"Tu deseo sea de ver a Dios; tu temor, si le has de perder; tu dolor, que no le gozas, y tu gozo, de lo que te puede llevar allá, y vivirás con gran paz."
"Dios no ha de forzar nuestra voluntad; toma lo que le damos; mas no se da a sí del todo hasta que nos damos del todo".
"Quizás no sabemos qué es amar, y no me espantaré mucho; porque no está en el mayor gusto, sino en la mayor determinación de desear en todo a Dios y procurar en cuanto pudiéremos, no ofenderle".
"Parezcámonos en algo a nuestro Rey, que no tuvo casa, sino en el portal de Belén ,adonde nació y la cruz adonde murió".
"Harta misericordia nos hace a todos los que quiere Su Majestad entendamos que es El, el que está en el Santísimo Sacramento. Mas que le vean descubiertamente y comunicar sus grandezas y dar de sus tesoros, no quiere sino a los que entiende que mucho desean, porque estos son sus verdaderos amigos".
"No hay que menester alas para ir a buscar a Dios, sino ponerse en soledad y mirarle dentro de sí".
"Quienes de veras aman a Dios, todo lo bueno aman, todo lo bueno favorecen, todo lo bueno lo dan, con los buenos se juntan siempre y los favorecen y defienden. "
"El amor de Dios no ha de ser fabricado en nuestra imaginación, sino probado por obras."
"No le parece que ha de haber cosa imposible a quien ama."
"Mire yo a mi Amado y mi Amado a mí; mire El por mis cosas y yo por las suyas. "
"Sólo amor es el que da valor a todas las cosas. "
"Siempre he visto en mi Dios harto mayores y más crecidas muestras de amor de lo que yo he sabido pedir ni desear. "
"¿Quien no temerá habiendo gastado gastado parte de la vida en no amar a su Dios? "
"¡Oh Señor y verdadero Dios mío! Quien no os conoce, no os ama. "
"Considero yo muchas veces, Cristo mío, cuán sabrosos y cuán deleitosos se muestran vuestros ojos a quien os ama, y Vos, Bien mío, queréis mirar con amor. "
"Use siempre hacer muchos actos de amor, porque encienden y enternecen el alma. "
"La perfección verdadera es amor de Dios y del prójimo. "
"Quien no amare al prójimo no os ama, Señor mío. "
"El amor de Dios es el árbol de la vida en medio del paraíso terrenal. "
El amor de Dios se adquiere resolviéndonos a trabajar y a sufrir por Él. "
"La mejor manera de descubrir si tenemos el amor de Dios es ver si amamos a nuestro prójimo. "
"No sabemos amar... no está en el mayor gusto sino en la mayor determinación de desear contentar en todo a Dios..."

"Darse del todo al Todo, sin hacernos partes"

"Juntos andemos Señor, por donde fuisteis, tengo que ir; por donde pasastes, tengo que pasar"

"Todo el daño nos viene de no tener puestos los ojos en Vos, que si no mirásemos otra cosa que el camino, pronto llegaríamos..."

"Es imposible... tener ánimo para cosas grandes, quien no entiende que está favorecido de Dios"
 
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Esta página es obra de Las  Siervas de los Corazones Traspasados de Jesús y MaríaCopyright © 2009 SCTJM

SANTA CATALINA DE SIENA


SANTA CATALINA DE SIENA

29 de abril
SANTA CATALINA DE SIENA
Doctora de la Iglesia. Año 1380. Catalina significa: la pura, la inocente.
Catalina y Santa Teresa, son quizás las dos mujeres más famosas de la Iglesia Católica, después de la Santísima Virgen María.
Año 1347: Nace en Siena, Italia, hija menor en un hogar de 25 hijos. La espaciosa casa de sus padres, en la altura de la ciudad, ha sido conservada muy cuidadosamente por los sieneses y es visitada cada día por centenares de peregrinos.
De su padre heredó la bondad de corazón, la caridad para con los pobres y una bondad inalterable. De la mamá heredó un gran amor por el trabajo y una admirable energía para emprender labores difíciles y vencer dificultadas.
Año 1353. A los seis años, Catalina tiene la primera experiencia sobrenatural. Era una niña alegre, bulliciosa y vivaracha. Pero viajando con su hermano Esteban, de pronto se quedó como clavada en el suelo y no respondía a los llamados del hermano. Al fin éste logró a empujones sacarla de su éxtasis. La niña empezó a llorar y a decir: "Oh Esteban: ¿Por qué me quitaste la hermosa visión que estaba contemplando?". Se le había aparecido Jesucristo en un trono de gloria, rodeado por los Apóstoles San Pedro, San Pablo y San Juan y le había pedido que dedicara su vida entera a amarlo a El y a hacerlo conocer y amar por los demás. Desde ese día Catalina es una persona totalmente distinta. Parece que ya no vive para lo material sino sólo para lo espiritual. Aun en sus juegos con las otras niñas lo que busca siempre es hacer conocer y amar más a Jesucristo.
Año 1459. Por consejo de sus padres y ante la insistencia continua de su hermana, Catalina empieza a arreglase, vestir a la moda, a teñirse el pelo y a llenarse de coloretes. Tiene 12 años. Pero de repente, su hermana, que estaba recién casada, muere al dar a luz el primer hijo. Ante el cadáver de esa joven a la cual ella tanto amaba, Catalina promete que no buscará más lo mundanal y material sino solamente lo espiritual y sobrenatural. Es lo que ella llamará su "conversión".
Se corta su larga cabellera. Deja de adornarse y se retira frecuentemente a una piecita solitaria del solar de su casa, a orar, meditar y hacer penitencia. Pero sus padres y hermanos que desean para ella un brillante matrimonio se dedican a hacerle insoportable esa vida de espiritualidad. La humillan, le dicen que ese modo de vivir es una locura. Le dejan todos los oficios más humillantes de esa inmensa casa, y llega a ser una pobre y simple sirvienta y cocinera de sus numerosos familiares. Y hasta llegan a destruir la piecita donde ella se retiraba a orar.
Pero Catalina no cede. "Al destruirme la celda o piecita donde me retiraba a orar, me di cuanta que tenía que construirme una ‘celda interior’, o sea acostumbrarme a recogerme a orar en lo más profundo de mi alma, aunque tuviera que vivir entre gente charlatana y dedicada a montones de oficios materiales"
1363. Terciaria dominica. Las Comunidades religiosas tienen unas asociaciones de seglares que se proponen vivir las enseñanzas del santo fundador de la Comunidad, pero viviendo en su familia y dedicándose a labores materiales. Esto es lo que se llama la Tercera Orden. Y así hay Terciarios franciscanos, Terciarios dominicos, etc. En Siena había una asociación de mujeres piadosas que se llamaban Terciarias dominicas y la gente las llamaba las del Manto, porque llevaban un manto negro sobre una túnica blanca a imitación del modo como vestían los Padres Dominicos, fundados por Santo Domingo de Guzmán. Aquella asociación era muy seria. Tenían un director espiritual, una superiora, un Reglamento rígido y se dedicaban a obras de caridad, especialmente en favor de los enfermos y de los pobres. Y en esa asociación de laicos fue admitida Catalina cuando ya había cumplido sus 15 años. En adelante vestirá siempre de blanco y llevará un manto oscuro y un velo sobre la cabeza, pero seguirá trabajando en su casa y entre la gente más necesitada de su ciudad.
Sus primeros cuatro años de Terciaria Dominica son de intensos sufrimientos, persecuciones de los familiares, burlas, calumnias e incomprensiones de la gente. Sus instintos de maternidad renacen con toda la furia de la naturaleza juvenil. Una angustia continua por la conversión de los pecadores la hace sufrir intensamente. Muchos sacerdotes dudan de ella. Los sabios doctores dicen que es una pobre ignorante que se las quiere dar de sabia mística. Los corrillos de los lavaderos, de las esquinas y de las reuniones elegantes hablan muy mal de ella. Tentaciones terribles la asaltan. A veces pierde el gusto por la oración y por la meditación. Es lo que los santos llaman "la noche oscura del alma", un martirio íntimo que la está preparando para recibir grandes mensajes de Dios.
La madre no la comprende. Los hermanos la humillan. Pero el papá se da cuenta de que su hija necesita libertad espiritual para dedicarse a sus oraciones, meditaciones y obras buenas y le concede permiso para seguir las inspiraciones que el cielo le está mandando y practicar la vida espiritual a la cual se siente llamada. Se construye de nuevo su antigua piecita en un rincón del solar de su casa y allí se dedica a orar, a meditar y a mortificarse. Y se suceden con frecuencia las visiones celestiales.
Un día al empezar la Cuaresma de 1366 se le aparece Nuestro Señor Jesucristo acompañado de su Santísima Madre la Virgen María, y le acepta la consagración total que ella ha hecho de su vida en honor del Redentor y le coloca un anillo esponsal en un dedo de la mano, prometiéndole que su amistad será eterna y totalmente fiel. Desde ese día hasta su muerte, Catalina sentirá siempre en un dedo un anillo, que nadie ve, pero que ella siente perfectamente. Jesucristo le ha pedido que se dedique a atender a los pobres. A tratar de convertir pecadores y a dar buenos consejos a los que lo necesiten. Ella apenas va a cumplir sus veinte años, y desde ese día se dedica a buscar enfermos para atender, pobres para ayudar, pecadores para convertir y gentes para aconsejar. Jesús le hizo una promesa admirable: "Cuida de Mí y de mis intereses que yo cuidaré de ti y de los tuyos". Eso se cumplió admirablemente.
Uno de los tormentos que más hicieron sufrir a esta santa fueron las tentaciones contra la pureza. El demonio le presentaba las escenas más infames, y ella sentía un horror inmenso. Un día le dijo a Nuestro Señor: "Oh Cristo, ¿a dónde te fuiste cuando me asaltaban esos pensamientos tan terriblemente impuros?", y Jesús le respondió: "Yo no me fui lejos. Yo estaba dentro de tu corazón presenciando tus combates". Pero Señor: ¿cómo te podías estar allí ante la presencia de tentaciones tan horrendas? Y Cristo le respondió: "¿Qué sentías ante esas imaginaciones, gusto o asco? El asco más repugnante que imaginarse pueda. Pues ese asco te lo daba yo", le dijo Jesús. "Ahora ya me has demostrado que sí me amas de verdad, al rechazar las tales tentaciones".
Dios empezó a conceder a Catalina luces y sabiduría del todo especiales. Y por la calle pendiente que lleva a la casa de la humilde santa, empiezan a desfilar señoras ricas, sacerdotes, obispos, senadores, estudiantes, doctores, obreros y muchas personas más que alegres van a consultar. ¿A quién? A una pobre muchacha de poco más de 20 años, analfabeta que en su casa ha tenido que dedicarse a cocinar, lavar, coser y hacer mandados y que no ha ido a la escuela ni ha leído libro alguno, porque no sabe leer. Pero es que Dios le ha concedido a Catalina "El don de consejo", que consiste en saber dar soluciones oportunas para los problemas de la vida. Es un regalo del Espíritu Santo.
Y va creciendo inconteniblemente el número de sus amistades, el número de los que la aceptan como madre espiritual. Ahora las gentes la llaman sencillamente "Mamá", y ella es todavía una humilde muchacha de barrio popular. Pero ha hecho el enorme sacrificio de renunciar a las fortísimas inclinaciones que tenía hacia la maternidad corporal y Dios en cambio le ha concedido una fertilísima maternidad espiritual. Es que Cristo sigue cumpliendo aquella promesa suya: "Quien renuncie a algo importante por amor a Mí, recibirá cien veces más".
Catalina pasa días y semanas sin comer nada. Solamente se alimenta con la Santa Hostia que recibe por la mañana en la Santa Misa. Un director espiritual le ordena que tiene que comer algo. Una vez por orden suya come unas habas y todo el día lo pasa vomitando y hasta que no vomita la última haba no puede volver a tener salud. Vivía únicamente con la Sagrada Comunión.
Los Padres Dominicos la invitan a su Reunión o Capítulo General y allí examinan su vida y sus enseñanzas y al darse cuenta de que se trata de un caso extraordinario de vida espiritual le conceden el permiso para seguir enseñando y aconsejando y le nombran como director espiritual a un verdadero santo, al beato Raimundo de Capua, que será después Superior General de esa Comunidad y que escribirá más tarde todos los datos que sabemos hoy de esta gran santa. Para ella fue un verdadero regalo de Dios haberse encontrado con este director espiritual tan santo, tan sabio y tan comprensivo. Pero Raimundo de Capua, aunque muchos años mayor que ella, y con altos estudios, la considerará siempre como su verdadera "Mamá", espiritual. Para ellos dos se cumplió lo que dice la S. Biblia: "Hallar una buena amistad es mejor que encontrarse un tesoro".
Después de la comunión casi siempre quedaba en éxtasis. Muchas gentes la vieron elevarse del suelo mientras hacía oración. Al padre Raimundo decía que toda su ciencia teológica la había recibido directamente de Dios. Muchos enfermos recibieron la curación, al rezar Catalina por ellos.
Fue necesario conseguir tres sacerdotes para confesar a los pecadores que iban a consultar a la santa, porque se convertían de manera admirable y deseaban hacer confesión de toda la vida. A los pueblos a donde ella llegaba a hablarle a la gente había que llevar muchos confesores, porque todo el mundo quería confesarse.
A un joven lo sentenciaron a muerte por haber hablado un poco fuerte contra los jefes políticos de la ciudad. Aquel hombre no aceptaba esa condena que le parecía injusta y no quería confesarse. Enviaron entonces a Catalina a hablarle. Oigamos cómo narra ella este caso:
"He ido a visitar al condenado a muerte y experimentó tal cambio y tal contrición que se confesó y comulgó fervorosamente. Me hizo prometerle que yo estaría cerca de él cuando lo llevaran a la ejecución. Me decía: ‘Por favor, no me abandone, porque tengo miedo de que me falte el valor suficiente a la última hora’. Yo le decía ‘No tenga temor, que en la eternidad se va a encontrar con el amabilísimo Jesús, que es todo bondad y misericordia’. El se llenó de entusiasmo y me preguntaba ‘¿Cómo es posible que siente ahora tanta alegría’. Y bendecía a Dios. yo lo esperé en el sitio del ajustamiento y rezaba mucho por él a la Virgen Santísima. Al verme, se sonrió y me pidió que le hiciera la señal de la cruz en la frente. Así lo hice. Al dobral la cabeza para que se la cortaran iba repitiendo: ‘Jesús, Jesús’. Yo le oí decir a Nuestro Señor: ‘Esta alma se salvó, no por los merecimientos de él, sino por la gran misericordia de Dios'".
1371. Empieza la acción política de Santa Catalina.
El Sumo Pontífice vivía fuera de Roma en Avignon y esto traía muchos males a la Iglesia Católica. Catalina empezó una cruzada o movimiento nacional para obtener que el Papa volviera a la Ciudad Eterna.
1374. El Papa empieza a escribirle a Catalina. Le ruega que rece mucho por él y por la Iglesia Católica. La santa le escribe rogándole que vuelva a Roma.
1375. Se le graban las heridas de Cristo.
Estando rezando ante un crucifijo, ve salir unos rayos de luz de las cinco heridas de Jesús y se le forman a ella las heridas en las manos, los pies y el costado. La gente no las ve, pero ella sí las siente al vivo.
1376. El Papa, por influencia de Catalina, vuelve a Roma. Esto alegra muchísimo a la cristiandad. El Sumo Pontífice Gregorio XI le pide que se vaya también a Roma a colaborar con la tarea de enfervorizar a las gentes y obtener que haya paz.
1377. A los 30 años aprende a leer. Hasta ese entonces toda su ciencia la había aprendido oyendo a Dios y escuchando sermones y clases de catecismo "Mi maestro ha sido el Espíritu Santo", decía.
1378. Redacta su famoso libro, Los Diálogos.
Va dictando a dos secretarios todo lo que Dios le va iluminando que debe decir. Este libro "Los Diálogos" se volvió famoso y ha hecho enorme bien por más de seis siglos. San Antonio M. Claret decía que él cuando leía el libro de Santa Catalina tenía que tener en la mano un pañuelo porque no hacía sino llorar de emoción.
1379. Habla ante todos los Cardenales reunidos. Les dice que el mejor remedio para los males de la Iglesia Católica es que cada uno se esfuerce por ser santo.
Recorre varias ciudades poniendo la paz entre los bandos que se combatían. La gente la considera una gran santa. Llega la peste, el tifo negro, y mueren miles y miles de personas. Ella va de enfermo en enfermo atendiendo, día y noche. Y a varios les consigue la curación. Ella misma cava las tumbas para los más necesitados y abandondados.
Dicta 400 cartas dando consejos y tratando de convertir y de obtener la paz donde había divisiones y peleas. Sus cartas son notables por la belleza de su estilo. Se cree una gran pecadora y llora mucho de arrepentimiento. Repite miles de veces aquella frase del Salmo 51 "Oh Señor, crea en mí un corazón puro y no alejes de mí tu Santo Espíritu".
Por petición del Sumo Pontífice se va a vivir a Roma. Pasa horas y horas rezando en San Pedro. "Mi más grande deseo es que la Iglesia Católica se vuelva santa", repetía. "Oh Cristo: yo deseo amarte cada vez más y sufrir todo por Ti". "Si preguntan ¿por qué ha muerto? Digan: ofreció su vida por la Iglesia".
Año 1380. El 29 de abril muere en Roma a la edad de 33 años.
El Papa Pío II la declaró santa y Pablo VI la proclamó "Doctora de la Iglesia".