LUZBY BERNAL

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lunes, 27 de febrero de 2012

"El Ego Individual Es De Naturaleza Egoísta Y Miope"

Hablando de Conciencia



Posted: 27 Feb 2012 10:08 AM PST

CHISTE
El equipo español de fútbol acaba de vencer al equipo holandés.
-Hemos ganado -dice el capitán del equipo- porque le rezamos a Dios antes del partido.
-No comprendo -se queja el capitán holandés- porque nosotros hicimos lo mismo.
-Sí -responde el capitán del equipo triunfador- pero ustedes no rezaron en español.

CONCIENCIA:Esto se puede aplicar al ego individual, por naturaleza egoísta y miope.
El individuo que aún no ha descubierto que no está separado del resto de la humanidad, vive en el mundo como si este fuera su espejo. Proyecta sus límites mentales, emocionales y sexuales, en los otros, aceptando sólo a los que concuerdan con él, y excluyendo a los que encuentra “diferentes”. Si habla español, creerá que una “manzana” es el fruto, pero que “une pomme” , “one apple”, (una manzana en francés y en inglés) no son el fruto. Para él, por fuerza si hay un Dios tiene un nombre español y habla español, lo que metafóricamente quiere decir: “Quien no piense y no sea como yo, es un intruso en este mundo”. El ego, conociendo sólo una parte, comete el error de creer que esa parte es el todo. Es trágico que en casi la mayoría de las familias, los padres obliguen a sus hijos a ser como ellos, a pensar como ellos, a sentir como ellos, a vivir como ellos piensan que se debe vivir. Los individuos crecen sumergidos en una personalidad que los tiene encerrados como en un calabozo.

Alejandro Jodorowsky.
Plano Creativo.

jueves, 13 de octubre de 2011

Siete pasos para vencer el dominio del ego.

Siete pasos para vencer
el dominio del ego.



He aquí siete recomendaciones para ayudarte a trascender esas arraigadas ideas de la vanidad. Todas ellas están destinadas a evitar que te identifiques en una clave falsa con el ego y la vanidad.

1. No te sientas ofendido. La conducta de los demás no es razón para quedarte inmovilizado. Lo que te ofende sólo contribuye a debilitarte. Si buscas ocasiones para sentirte ofendido, las encontrarás cada dos por tres. Es tu ego en plena acción, convenciéndote de que el mundo no debería ser como es. Pero puedes convertirte en degustador de la vida y corresponderte con el Espíritu universal de la Creación. No puedes alcanzar la fuerza de la intención sintiéndote ofendido. Por supuesto, actúa para erradicar los horrores del mundo, que emanan de la identificación masiva con el ego, pero vive en paz. Como nos recuerda A Course in Miracles [Curso de milagros]: «La paz es de Dios; quienes formáis parte de Dios no estáis a gusto salvo en su paz». Sentirse ofendido crea la misma energía destructiva que te ofendió y que lleva al ataque, al contraataque y a la guerra.

2. Libérate de la necesidad de ganar. Al ego le encanta dividirnos entre ganadores y perdedores. Empeñarte en ganar es un método infalible para evitar el contacto consciente con la intención. ¿Por qué? Porque, en última instancia, es imposible ganar todo el tiempo. Siempre habrá alguien más rápido, más joven, más fuerte, más listo y con más suerte que tú, y siempre volverás a sentirte insignificante y despreciable.
Tú no eres tus victorias. Puede que te guste la competición y que te diviertas en un mundo en el que ganar lo es todo, pero no tienes por qué estar allí con tus pensamientos. No existen perdedores en un mundo en el que todos compartimos la misma fuente de energía. Lo más que puedes decir es que en determinado día rendiste a cierto nivel en comparación con el nivel de otras personas ese mismo día.
Pero hoy es otro día, y hay que tener en cuenta otros competidores y otras circunstancias. Tú sigues siendo la presencia infinita en un cuerpo que es un día una década mayor. Olvídate de la necesidad de ganar no aceptando que lo opuesto de ganar es perder. Ese es el miedo del ego. Si tu cuerpo no rinde para ganar ese día, sencillamente no importa, si no te identificas exclusivamente con tu ego. Adopta el papel de observador, mira y disfrútalo todo sin necesitar ganar un trofeo. Vive en paz, correspóndete con la energía de la intención e, irónicamente, aunque apenas lo notes, en tu vida surgirán más victorias a medida que dejes de ir tras ellas.


3. Libérate de la necesidad de tener razón. El ego es fuente de conflictos y disensiones porque te empuja a hacer que los demás se equivoquen. Cuando eres hostil, te has desconectado de la fuerza de la intención. El Espíritu creativo es bondadoso, cariñoso y receptivo, y está libre de ira, resentimiento y amargura. Olvidarse de la necesidad de tener siempre razón en las discusiones y las relaciones es como decirle al ego: «No soy tu esclavo. Quiero abrazar la bondad y rechazo tu necesidad de tener razón. Aún más; voy a ofrecerle a esta persona la posibilidad de que se sienta mejor diciéndole que tiene razón y darle las gracias por haberme encaminado hacia la verdad».
Cuando te olvidas de la necesidad de tener razón puedes fortalecer la conexión con la fuerza de la intención, pero ten en cuenta que el ego es un combatiente muy resuelto. He visto personas dispuestas a morir antes que dejar de tener razón. He visto cómo acababan relaciones maravillosas por la necesidad de ciertas personas de llevar siempre la razón. Te propongo que te olvides de esta necesidad impulsada por el ego parándote en medio de una discusión para preguntarte: «¿Qué quiero? ¿Ser feliz o tener razón?». Cuando eliges el modo feliz, cariñoso y espiritual, se fortalece tu conexión con la intención. En última instancia, estos momentos expanden tu nueva conexión con la fuerza de la intención. La Fuente universal empezará a colaborar contigo en la creación de la vida que la intención quiere que lleves.
4. Libérate de la necesidad de ser superior. La verdadera nobleza no tiene nada que ver con ser mejor que los demás. Se trata de ser mejor de lo que eras antes. Céntrate en tu crecimiento, con constante conciencia de que no hay nadie mejor que nadie en este planeta. Todos emanamos de la misma fuerza vital. Todos tenemos la misión de cumplir la esencia para la que estamos destinados, y tenemos cuanto necesitamos para cumplir ese destino. Nada de esto es posible cuando te consideras superior a los demás. No por viejo es menos cierto este dicho: Todos somos iguales ante los ojos de Dios. Olvídate de la necesidad de sentirte superior al ver a Dios revelándose en todos. No valores a los demás basándote en su aspecto, sus logros, posesiones y otros baremos impuestos por el ego. Cuando proyectas sentimientos de superioridad, eso es lo que te devuelven, y te lleva al resentimiento y en última instancia a sentimientos de hostilidad. Estos sentimientos se convierten en el vehículo que te aleja de la intención. A Course in Miracles habla de esa necesidad de ser especial y superior: «El sentirse especial siempre establece comparaciones. Se produce por una carencia que se ve en el otro y que se mantiene buscando y no perdiendo de vista las carencias que puede percibir».

5. Libérate de la necesidad de tener más. El mantra del ego es más. Por mucho que logres o adquieras, tu ego insistirá en que no es suficiente. Te verás luchando continuamente y eliminarás la posibilidad de alcanzar la meta, pero en realidad ya la has alcanzado, y es asunto tuyo decidir cómo utilizar el momento presente de tu vida. Irónicamente, cuando dejas de necesitar más, parece como sí te llegara más de lo que deseas. Como estás desapegado de esa necesidad, te resulta más fácil transmitírselo a los demás, porque te das cuenta de lo poco que necesitas para sentirte satisfecho y en paz. La Fuente universal está satisfecha de sí misma, en continua expansión y creando nueva vida, sin intentar jamás aferrarse a sus creaciones por sus recursos egoístas. Crea y se desliga. Cuando te desligas de la necesidad del ego de tener más, te unificas con la fuente. Creas, atraes lo que deseas hacia ti y te desligas, sin exigir que se te presente nada más. Si valoras todo lo que surge, aprendes la gran lección que nos dio san Francisco de Asís: «... es dar cuando recibimos». Al permitir que la abundancia fluya hasta ti y a través de tí, estableces correspondencia con la Fuente y aseguras que esa energía siga fluyendo.

6. Libérate de la necesidad de identificarte con tus logros. Puede resultar un concepto difícil si piensas que tú y tus logros sois lo mismo. Dios escribe toda la música, Dios canta todas las canciones, Dios construye todos los edificios. Dios es la fuente de todos tus logros. Y ya oigo las protestas de tu ego, pero sigue sintonizado con esta idea. Todo emana de la Fuente.
¡Tú y tu Fuente sois uno y lo mismo!
No eres ese cuerpo y sus logros. Eres el observador Fíjate en todo y agradece las capacidades que te han sido concedidas, la motivación para lograr cosas y las cosas que has acumulado, pero atribúyele todo el mérito a la fuerza de la intención que te dio la existencia y de la que formas parte materializada. Cuanto menos necesites atribuirte el mérito de tus logros más conectado estarás con las siete caras de la intención, más libre serás de conseguir cosas, que te surgirán con más frecuencia. Cuando te apegas a esos logros y crees que lo estás consiguiendo tú solo es cuando abandonas la paz y la gratitud de tu Fuente.


7. Libérate de tu fama. La fama que tienes no está localizada en ti, sino en la mente de los demás y, por consiguiente, no ejerces ningún control sobre ella. Si hablas con treinta personas, tendrás treinta famas distintas. Conectarse a la intención significa escuchar los dictados de tu corazón y actuar basándote en lo que tu voz interior te dice que es tu meta aquí. Si te preocupas demasiado por cómo te van a percibir los demás, te habrás desconectado de la intención y permitido que te guíen las opiniones de los demás. Asi funciona el ego. Es una ilusión que se alza entre ti y la Fuerza de la intención. No hay nada que no puedas hacer, a menos que te desconectes de la fuerza y te convenzas de que tu meta consiste en demostrarles a los demás tu superioridad y autoridad y dediques tu energía a intentar ganar una fama extraordinaria entre el ego de los demás. Haz lo que haces según la orientación de tu voz interior, siempre conectada con tu Fuente y agradecida a ella.
Mantén tu propósito, deslígate de los resultados y acepta la responsabilidad de lo que reside en tí: tu carácter. Deja que otros discutan sobre tu fama; no tiene nada que ver contigo.


Lo que pienses de mí no es asunto mío.



Extracto del libro "El poder de la intención" de Wayne Dyer




TRABAJADORES DE LA LUZ

lunes, 14 de febrero de 2011

EL EFECTO SOMBRA

El Efecto Sombra -Idioma: Ingles Subtitulos: Español-

Es un documental que puede ayudar a identificar y visualizar cosas del ego que con el Curso intentamos ignorar.
El documental ahi partes que podemos encontrar en UCDM, otras de otras disciplinas espirituales, etc.
Pero es util para ver un poco más la realidad del ego, incluso alguna cosa que pueda ser de utilidad.
Que os sea util y no muy aburrido. Reconocereis a una autora de UCDM, Marianne Williamsom de Volver al Amor o como suena en la traducción, Regreso al Amor.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Un pequeño cuento de Henri Nouwen

http://api.ning.com/files/BpNfyXHbsJ2DbhgpvHxJi4djt9DfI3YHlFsIHM2tJTgAaDErh6Ex3inZy-NAhxgO8aON9XPy56vGq52W-lRX4IhsFH7RMSdK/egoyespiritu.jpg
Ego y Espíritu
Dos bebés se encuentran en el útero, confinados en las paredes del seno materno, y mantienen una conversación. Para entendernos, a estos gemelos les llamaremos Ego y Espíritu.
Espíritu le dice a Ego:
-Sé que esto va a resultarte difícil de aceptar, pero yo creo de verdad en que hay vida después del nacimiento.

Ego responde: 
-No seas ridículo. Mira a tu alrededor. Esto es lo único que hay. ¿Por qué siempre tienes que estar pensando en que hay algo más aparte de esta realidad? Acepta tu destino en la vida. Olvídate de todas esas tonterías de vida después del nacimiento.
Espíritu calla durante un rato, pero su voz interior no le permite permanecer en silencio durante más tiempo.
-Ego, no te enfades, pero tengo algo más que decir. También creo que hay una madre.
-¡Una madre! -exclama Ego con una carcajada-. ¿Cómo puedes ser tan absurdo? Nunca has visto una madre. ¿Por qué no puedes aceptar que esto es lo único que hay? La idea de una madre es descabellada. Aquí no hay nadie más que tú y yo. Ésta es tu realidad. Ahora cógete a ese cordón. Vete a tu rincón y deja de ser tan tonto. Créeme, no hay ninguna madre.
Espíritu deja, con renuencia, la conversación, pero la inquietud puede con él al cabo de poco.
-Ego -implora-, por favor, escucha, no rechaces mi idea. De alguna forma, pienso que esas constantes presiones que sentimos los dos, esos movimientos que a veces nos hacen sentir tan incómodos, esa continua recolocación y ese estrechamiento del entorno que parece producirse a medida que crecemos, nos prepara para un lugar de luz deslumbrante, y lo experimentaremos muy pronto.
-Ahora sé que estás completamente loco -replica Ego-. Lo único que has conocido es la oscuridad. Nunca has visto luz. ¿Cómo puedes llegar a tener semejante idea? Esos movimientos y presiones que sientes son tu realidad. Eres un ser individual e independiente. Éste es tu viaje. Oscuridad, presiones y una sensación de estrechamiento a tu alrededor constituyen la totalidad de la vida. Tendrás que luchar contra eso mientras vivas. Ahora, aférrate a tu cordón y, por favor, estate quieto.
Espíritu se relaja durante un rato, pero al fin no puede contenerse por más tiempo.
-Ego, tengo una sola cosa más que decir, y luego no volveré a molestarte.
-Adelante -responde Ego, impaciente-.
-Creo que todas estas presiones y toda esta incomodidad no sólo van a llevarlos a una nueva luz celestial, sino que cuando eso suceda vamos a encontrarnos con la madre cara a cara, y conocer un éxtasis que superará todo lo que hemos experimentado hasta ahora.
-Estás realmente loco. Ahora sí que estoy convencido.
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¿Pasa un solo día sin que mantengamos este tipo de diálogo con nosotros mismos?
Torturantes diálogos internos entre nuestro corazón y nuestra razón, entre lo que se quiere y lo que se debe, entre lo que soñamos y los límites que percibimos como reales.
Son torturantes porque, casi siempre, ya sabemos quién gana.
Son torturantes porque, cuando gana quien ya sabemos que gana, nos sentimos mal.
Suena curioso que repitamos escenas que, de antemano, ya sabemos cómo terminarán, cómo nos sentiremos luego. ¿Nos complacemos en el dolor, en la insatisfacción, en la monotonía, en la impotencia? Suena curioso.
No tanto. Si logramos sacar una mirada compasiva hacia nosotros mismos, no resulta tan curioso. ¿Sabemos hacer algo distinto? ¿Creemos que podemos hacer algo diferente? Podemos, pero si no sabemos, si no creemos, de hecho no podemos.
Entrenados a funcionar en automático con hábitos que nos conducen a la tristeza, a la amargura, al rencor, cambiar el rumbo exige una alta dosis de elección consciente.
Es difícil salir del pozo cuando se está en el fondo de él. Pero también es difícil permanecer allí.
Hay gente que nos dice que hay otra posibilidad de vivir más allá de nuestro pozo. No les creamos. Te lo digo en serio. No les creamos. Si lo hacemos, quizás nos conformemos con seguir en el pozo mientras soñamos con lo que nos contaron, envidiando lo que ellos dicen que viven. En vez de creer en la experiencia de otro, que nos resulta tan lejana, tan ajena, comparada con la oscuridad húmeda que pasamos día a día aquí en el fondo, probemos de corrernos un poquito de lugar. Ya sé, donde estamos encontramos un hueco justo para nuestro cuerpo, hasta nuestros pesares entran aquí. Con todo, hagamos la prueba. Quizás, moviéndonos unos pocos centímetros hoy, veamos que, allá arriba, se ve un reflejo que parece ser la luz del sol. Aún lejana, ajena, pero comienza a ser más real para nuestra mirada. Existe. Y, tal vez, ese destello hasta ilumine alguna parte del pozo por donde podamos creer que, quizás, sin certezas pero admitiendo la posibilidad, se pueda ir subiendo. Tal vez, sólo tal vez, a medida que vayamos subiendo descubramos nuevos caminos que simplifiquen nuestro ascenso, aparezca algo que pueda ayudarnos, quizás una rama en la que apoyarnos, una soga, una mano. Tal vez, con cada paso, la claridad sea mayor y veamos que ni siquiera estamos solos. Tal vez, un día, hasta salgamos y nos maravillemos con un paisaje inimaginado. Ese del que otros nos hablaron e hicimos bien en no creerles. Porque nos negamos a quedarnos sólo en el sueño, y decidimos ponernos en marcha hacia esto que, en este día feliz, experimentamos como realidad.
Quizás, tiempo después, hasta nos cueste creer que alguna vez vivimos en un pozo. Ese día, será como en el cuento, pero al revés. Cuando nuestro ego, nuestros miedos, nuestras creencias limitantes, pretendan convencernos de las bondades de regresar al pozo, podremos elegir responderles:
-Estás realmente loco. Ahora sí que estoy convencido.
Este y otros artículos, disponibles en www.enelcaminodevivir.blogspot.com


SER REAL/BEING REAL

lunes, 10 de enero de 2011

TODO ES IRRADIACION




El hombre irradia entonces su propia forma de sentir, de pensar y de actuar. Tú eres entonces tu sensación, tú mismo eres tu palabra y tu obra. Tu cuerpo y tu alma irradian lo que tú eres.

Tú eres un cuerpo de pensamientos. Tú eres un propio mundo de pensamientos. Tú los tienes en ti y alrededor de ti. Tú irradias quién eres.

Tú mismo determinas tu ser, claramente reconocible para tu prójimo que vive próximo a la consciencia universal. Las sensaciones y los pensamientos egoístas no son nunca sensaciones ni pensamientos divinos. Las palabras duras, brutales, no nacen nunca del amor divino, desinteresado, de la armonía interna ni de la paz divina. La dureza de corazón se la ha impuesto el hombre a sí mismo por su falso modo de sentir, de pensar y de hablar.

Cada desviación de la ley eterna y desinteresada del amor, es egoísmo. El ego humano se concentra sólo en los deseos y en los intereses humanos. Quien piensa sólo en sí mismo, está entretejido en su mundo de pensamientos, en su ego inferior.

El pensar y vivir egoísta marca al hombre, es la estructura de su cuerpo. Una estructura tosca, burda, puede irradiar sólo palabras rudas, sensaciones duras y pensamientos egoístas, aquello que está y actúa en el alma, lo que el hombre mismo ha incorporado a su interior sintiendo, pensando y hablando.




Estracto de: Lo que piensas y hablas, tu forma de comer y lo que comes, muestra quién eres.
La palabra de Dios para nosotros manifestada por el Querubín de la Sabiduría divina, el hermano Emanuel.
Dada a través de la profetisa del Señor, Gabriele de Würzburg



TRABAJADORES DE LA LUZ