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lunes, 17 de enero de 2011
viernes, 31 de diciembre de 2010
| | LA POBREZA EN ESPAÑA LLEGA A MÁS DEL 20% DE LA POBLACIÓN apologista | diciembre 31, 2010 at 6:26 am | URL: http://wp.me/p6Hrw-85j |
La crisis ha sacado a flote muchos de los problemas que han estado latentes en España, aún en la que cada vez se nos antoja más lejana época de ‘vacas gordas’. Nos ha convertido en un país más pobre en términos de riqueza nacional, pero lo que resulta todavía peor: ha llevado a un millón más de ciudadanos a la pobreza, hasta superar ya los nueve millones.
La Fundación FOESSA, impulsada desde sus inicios por Cáritas, es una de las más reputadas en el análisis del impacto de la crisis sobre la cohesión social en España. Sus conclusiones son reveladoras: entre 2007 y 2009, el colectivo de personas consideradas pobres se ha disparado más de un 11%, lo que supone que hay un millón más que rebasan el umbral oficial de la pobreza, apunta Miguel Laparra, profesor de la Universidad Pública de Navarra. En términos prácticos, la realidad resulta más elocuente, como se explica en el último informe de FOESSA. Entre esos nueve millones se encuentran tanto los que viven en una pobreza «moderada» (ingresan 6.000 euros al año), y que representan el 19,6% del total, como los que se estiman pobres «severos» (ingresan menos de 3.000 euros por ejercicio), y que suponen el 7,2%. Una vez analizados estos datos, el profesor Laparra concluye que en estos momentos, y como consecuencia fundamentalmente de la propia crisis, «la pobreza afecta a sectores más amplios mientras el desempleo crece en todos, aunque con intensidades distintas». Los pobres, en líneas generales, acumulan una serie de dificultades, además de su baja renta: viven en infraviviendas, no tienen empleo alguno, muchos son analfabetos, padecen enfermedades crónicas y, en general, están casi excluidos socialmente. Asimismo, la pobreza es esencialmente urbana y cuatro de cada diez pobres (el 40%) tienen menos de 25 años; de ellos, seis de cada diez viven en pobreza extrema. En la Unión Europea hasta se ha llegado a consensuar la definición de pobre: toda persona que vive con menos del 50% de la renta media disponible neta de cada país correspondiente. En España, según la última encuesta del INE sobre condiciones de vida, la renta media era de 25.732 euros. Y a partir de ese porcentaje se distingue entre pobreza «relativa» y «severa». Estaríamos en este último caso si los ingresos suponen menos del 15% de la renta media, mientras que si se aproxima a ese 50% de la renta se identifica como «precariedad social». Y entre medias de ambos niveles se encuentran tanto la pobreza «moderada» como la «grave».
Atendiendo a estos criterios, un informe reciente de la Comisión Europea desvela que el 15% de los ciudadanos de la UE son pobres;_en total, son 84 millones de personas, es decir, que uno de cada seis europeos se encuentran en esa situación o están directamente en riesgo de exclusión. Tan sólo Grecia y Portugal nos superan en esta preocupantes estadística. No es de extrañar, por tanto, que la UE hubiera proclamado 2010 como el Año Europeo de Lucha Contra la
Pobreza.
Números de todo tipo 
Y datos hay más que de sobra para conocer la radiografía de la pobreza en España. La encuesta del INE nos aclara aún más la situación: el 20,8% de la población residente en España está por debajo del umbral de pobreza relativa que, según otro estudio de UNICEF sobre el mismo asunto, está fijado en 16.684,5 euros al año para una familia con dos adultos y dos menores de 14 años.
También el estudio realizado por la Fundación Alternativas (vinculada al PSOE) sobre pobreza y privación dibuja un panorama tan crudo como real. Una de las conclusiones de su autora, la profesora del departamento de Economía Aplicada de la Universidad Rey Juan Carlos Primero, Rosa Martínez López, es que la evolución reciente de la pobreza y la desigualdad en España está marcada por fenómenos de gran trascendencia económica y social, por ejemplo, la consolidación del país como territorio de inmigración en la última década y el abrupto cambio de signo del ciclo económico en 2008, tras un largo período de auge en la producción y el empleo.
El efecto «vergüenza»
Sin embargo, en España hay más pobres de lo que apuntan las estadísticas… y no es que estos sean precisamente pocos. José Ramón Pin Arboledas, profesor de la escuela de negocios IESE, explica que el problema «no es sólo el que declara ser pobre, sino aquellos que lo ocultan». Son los que este experto llama «pobres vergonzantes» y que, aunque no existe estudio alguno que los cuantifique, podrían suponer ya entre el 1,4% y el 1,5% de la población… y siguen subiendo. Los «pobres vergonzantes», explica Pin Arboledas, son producto justamente de esta crisis: trabajadores que tenían un nivel de vida aceptable, pero perdieron su empleo, y que transcurridos más de dos años no les quedan ya ni ahorros ni prestaciones, aunque se resisten a reconocer que son pobres.
En ellos confluye el problema económico y psicológico. Otro estudio de la agencia CP Proximity apunta en la misma dirección:_un 12% de los españoles prefiere «guardar las apariencias» y oculta, incluso a amigos y a familiares, que ha sufrido una perdida «considerable» de ingresos debido a la crisis. De hecho, otro informe de la consultora PriceWaterhouseCoopers sostiene que la merma de ingresos es un problema que afecta ya a más del 50% de los españoles, mientras que para un 40% de la población se han estancado. Extraña, por tanto, que camino ya de los diez millones de pobres no haya pasado algo parecido a una rebelión social. El referido profesor del IESE explica esta «sumisión y resignación» en la propia cultura latina, donde está extendida la «solidaridad interfamiliar». Insiste en que «la gente no se rebela porque piensa que su problema se solucionará en unos meses», mientras subraya que «España es un país sumiso y resignado, por su esperanza de que la situación vuelva a ser como antes de la crisis». Otro dato a tener en cuenta es que los comedores de Cáritas, desbordados con frecuencia por la gran afluencia de gente, están llenos de personas cuyo aspecto no es precisamente el de los indigentes que acudían antes de la crisis (según las asociaciones de autónomos, más de 150.000 de los miembros de este colectivo dependen de esa asistencia). Y no es sólo el número de afectados que atienden a diario (más de 14.000 en Madrid, por ejemplo), sino también las campañas que realizan, como la que reclama «un estado de alarma contra la pobreza» o la que, ante la falta de respuesta política, pide «un fondo de rescate», como el concedido al sistema financiero. Jóvenes e inmigrantes Parece existir un amplio consenso en que los jóvenes –con más del 40% de ellos en paro– y los inmigrantes, son los grupos más afectados. Pin Arboledas está convencido de que el retorno de estos últimos a sus países de origen se va a producir, sobre todo en los procedentes de lugares donde la situación económica es ahora mejor que la española, como Colombia. El Gobierno hizo un intento para favorecer este retorno, cuando el paro galopaba hacia el 19% que ahora superamos. Permitió a cada inmigrante que lo pidiera capitalizar su prestación, a cambio de que volviera a su país para montar un negocio y rehacer su vida. Pero esta propuesta resultó fallida, porque se interpretó que era una forma de «quitarse a parados de en medio», explica el profesor. Y por lo que respecta a los jóvenes, a su juicio, la única salida que pueden encontrar en estos momentos es «emigrar al extranjero». Para el resto de las personas en graves dificultades económicas, la única solución que hay es crear puestos de trabajo, puesto que los subsidios solo sirven para incrementar el déficit y la deuda soberana. Y en este punto volvemos a la necesidad permanente de emprender reformas estructurales, «con las que poder crear empleo». Pin Arboledas considera que se necesita «otra vuelta de tuerca» a la reforma laboral, además de más cambios económicas, pues a las empresas «no se les puede pedir ayuda ni que inviertan por decreto ley». Hay que favorecer, afirma, que sigan «creyendo en España y contratando a trabajadores, aunque para ello se tenga que igualar la indemnización de los fijos con la de los temporales. En caso contrario, «las grandes fortunas seguirán yéndose, y las inversiones no llegarán por aquellos del ‘por si acaso’». Opiniones aparte, a corto plazo hay que ayudar a la gente con problemas económicos serios, y a las propias instituciones que les ayudan. Según la propia Cáritas, en 2009 atendió a 6,25 millones de personas, labor a la que hubo de destinar 230 millones de euros. Mientras, el Gobierno va a eliminar el subsidio de 426 euros que percibían los parados que agotaban todas sus prestaciones. En su lugar, propone cursos de formación, algo que ante la urgencia de cubrir las necesidades básicas de un hogar no parece que vaya a remediar sus problemas en poco tiempo.
Medidas concretas
De momento, las previsiones del Ejecutivo incluyen presentar en abril de 2011 un Programa Nacional de Reformas que incorporará medidas contra la pobreza y un plan específico de lucha por la inclusión social, en línea con el mandato europeo recogido en la Estrategia 2020.
El citado plan tendrá una vigencia de diez años y su objetivo será incrementar la renta de los hogares con miembros en edad de trabajar, promover la inclusión activa de las personas en situación o riesgo de pobreza y exclusión social, reducir el riesgo en los colectivos más vulnerables (mayores, infancia y discapacitados) y promover el acceso a una vivienda digna, entre otros. Pero el gran problema sigue siendo el desempleo, del que se esperan tasas récord en 2011. En España hay ya 1,8 millones de hogares con todos sus miembros en paro; mientras eso no cambie, la sombra de la pobreza seguirá cubriendo cada vez a más personas.
Tomado de El polvorín.
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RIQUEZA
jueves, 23 de diciembre de 2010
Un Nuevo Modo de Ver la Navidad
¡Dios bendiga tus Navidades!
Esta Navidad es una Navidad completamente nueva, una que nunca antes has vivido. Te ofrece ilimitadas oportunidades para dar, amar y ser la más elevada expresión de la belleza y bondad espirituales.
Pretende, por un momento solamente, que nunca ha habido otra Navidad, y verás cómo cambia tu perspectiva. ¡Probablemente comprenderás que todo acerca de esta Navidad es nuevo! Eso es lo que debes intentar hacer este año.
“El huésped navideño”
Toma tiempo en este día de Navidad para apartarte un ratito y preparar con las manos de la oración la casa que es tu corazón.
Echa afuera los empolvados temores, quita las telarañas de tu preocupación hasta que en la casa que es tu corazón esté la Navidad dondequiera.
Ilumina toda ventana con amor, y deja que este amor brille, para que los que caminan afuera compartan esta luz bendita; entonces de gozo las habitaciones resplandecerán.
El hogar con paz se bendecirá, y el Cristo mismo entrará para ser tu huésped navideño.
Al pensar en la casa que es tu corazón, te llenas de una sensación de gozo, cordialidad y paz. Por su puesto que el énfasis está en la realidad del reino interior del pensamiento y el sentimiento, ¡ Y qué mejor manera de describirlo que como la casa que es tu corazón!
Uno de nuestros mayores gozos en la vida es honrar los momentos tranquilos en los cuales nos maravillamos al contemplar la presencia y el amor del Cristo morador. El irnos a una habitación callada y cerrar la puerta para dejar fuera el mundo externo, aunque sea por unos momentos cada día, trae tal sensación de paz y seguridad en el amor, que posiblemente no encontremos las palabras para explicarlo.
Jesús habló de esa experiencia cuando dijo:
“Cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público” (Mt. 6:6)
¡Mira tu vida de nuevo! ¡Mira las Navidades de nuevo! Deja que el cristo entre y sea tu especial huésped navideño.
Esta es una experiencia individual que tal vez sea mejor no explicar ni discutir.
Es una cita con la vida misma que revela la verdad sobre las Navidades.
Toma tiempo para experimentar la Navidad.
Deja que el cristo viviente sea tu huésped navideño.
Esta es una Navidad que nunca antes ha existido…
Tiene sus propias profundidades y gozos.
¡MIRA DE NUEVO! ¡ES NAVIDAD!
¡¡¡ FELIZ NAVIDAD !!!
Genoveva
Enviado por Genoveva
Namasté

"Antes de vestir tu cuerpo de blanco, ilumina tu
alma".
MEDITACIONES EN EL MAR ROJO
domingo, 19 de septiembre de 2010
Francisco de Asís
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Para otros usos de este término, véase Francisco de Asís (desambiguación).
| Francisco de Asís | |
|---|---|
Representación de San Francisco de Asís, en un fresco de Cimabue en la Basílica de Asís, se cree que es la imagen más fiel del santo | |
| fundador | |
| Nombre | Giovanni di Bernardone |
| Nacimiento | 5 de julio de 1182[1] Asís (Italia) |
| Fallecimiento | 3 de octubre de 1226 (44 años)[2] Asís (Italia) |
| Venerado en | Iglesia Católica |
| Canonización | 16 de julio de 1228, en Asís, por el papa Gregorio IX |
| Principal Santuario | Basílica de San Francisco de Asís (Italia) |
| Festividad | 4 de octubre[3] [4] |
| Atributos | paloma, estigmas |
| Patronazgo | animales, Italia, medio ambiente, comerciantes, Filipinas, ciudad de Meycauayan, Telchac Pueblo (México) |
Su vida religiosa fue austera y simple, por lo que animaba a sus seguidores a hacerlo de igual manera. Tal forma de vivir no fue aceptada por algunos de los nuevos miembros de la orden mientras ésta crecía; aun así, Francisco no fue reticente a una reorganización. Es el primer caso conocido en la historia de estigmatizaciones visibles y externas.[5] Fue canonizado por la Iglesia Católica en 1228, y su festividad se celebra el 4 de octubre.[3] [4] Es conocido también como il poverello d'Assisi («el pobrecillo de Asís», en italiano).
[] Contexto histórico
En el siglo XII se concretaron cambios fundamentales en la sociedad de la época: el comienzo de las Cruzadas, el incremento demográfico y la afluencia del oro, entre otros motivos, influyeron en el incremento del comercio y el desarrollo de las ciudades. La economía seguía teniendo su base fundamental en el campo dominado por el modo de producción feudal, pero los excedentes de su producción se canalizaban con mayor dinamismo que en la Alta Edad Media. Aunque todavía no se estaba produciendo una clara transición del feudalismo al capitalismo y los estamentos privilegiados (nobleza y clero) seguían siendo los dominantes, como lo fueron hasta la Edad Contemporánea, los burgueses (artesanos, mercaderes, profesionales liberales y hombres de negocios) comenzaban a tener posibilidades de ascenso social. La Iglesia, protagonista de ese tiempo, también se vio influida por la nueva riqueza: no eran pocas las críticas a algunos de sus ministros que se preocupaban más por el crecimiento patrimonial y sus relaciones políticas de conveniencia.
Debido a ello, diversos movimientos religiosos surgieron en rechazo a la creciente opulencia de la jerarquía eclesiástica en esa época, o se dedicaron a vivir más de acuerdo con los postulados de una vida pobre y evangélica.[6] Algunos de ellos medraron afuera de la institución y vivieron a su manera; tales movimientos fueron condenados hasta el punto de considerarlos herejes. Los Cátaros, por ejemplo, predicaban entre otras cosas el rechazo a los sacramentos, las imágenes y la cruz.[7] Otras organizaciones como la creada por San Francisco de Asís y Santo Domingo de Guzmán, por el contrario, nacieron bajo sumisión a la autoridad católica y fueron conocidas con el nombre genérico de "los monjes mendicantes". Este movimiento logró que la mayoría de la Iglesia se alejase de la opulencia, vicio que tornaría en el siglo XIV.
[] Infancia y juventud
Nació bajo el nombre de Giovanni. Sus padres fueron Pedro Bernardone dei Moriconi y Donna Pica Bourlemont, provenzal; tuvo al menos un hermano más, de nombre Angelo.[8] Su padre era un próspero comerciante de telas que formaba parte de la burguesía de Asís y que viajaba constantemente a Francia a las ferias locales. Entre algunas versiones, fue la afición a esta tierra por lo que su padre lo apodó después como Francesco o el francesito; también es probable que el pequeño fuera conocido más adelante de este modo por su afición a la lengua francesa y los cantos de los trovadores.[9]Francisco recibió la educación regular de la época, en la que aprendió latín. De joven se caracterizó por su vida despreocupada: no tenía reparos en hacer gastos cuando andaba en compañía de sus amigos, en sus correrías periódicas, ni en dar pródigas limosnas;[10] como cualquier hijo de un potentado tenía ambiciones de ser exitoso.
En sus años juveniles la ciudad ya estaba envuelta en conflictos para reclamar su autonomía del Sacro Imperio. En 1197 lograron quitarse la autoridad germánica, pero desde 1201 se enfrascaron en otra guerra contra Perugia, apoyada por los nobles desterrados de Asís. En la batalla de Ponte San Giovanni, en noviembre de 1202, Francisco fue hecho prisionero y estuvo cautivo por lo menos un año.[11]
Desde 1198 el pontificado se hallaba en conflicto con el Imperio, y Francisco formó parte de la armada papal bajo las órdenes de Gualterio de Brienne contra los germanos.[12]
De acuerdo con los relatos, fue en un viaje a Apulia (1205)[12] mientras marchaba a pelear, cuando durante la noche escuchó una voz que le recomendaba regresar a Asís. Así lo hizo y volvió ante la sorpresa de quienes lo vieron, siempre jovial pero envuelto ahora en meditaciones solitarias.
Empezó a mostrar una conducta de desapego a lo terrenal. Un día en que se mostró en un estado de quietud y paz sus amigos le preguntaron si estaba pensando en casarse, a lo que él respondió: Estais en lo correcto, pienso casarme, y la mujer con la que pienso comprometerme es tan noble, tan rica, tan buena, que ninguno de vosotros visteis otra igual.[13] Hasta ese momento todavía no sabía él mismo exactamente el camino que había de tomar de ahí en adelante; fue después de reflexiones y oraciones que supo que la dama a quien se refería era la Pobreza.
El punto culminante de su transformación se dio cuando convivió con los leprosos, a quienes tiempo antes le parecía extremadamente amargo mirar.[14] Se dedicó después a la reconstrucción de la capilla de San Damián. Según los relatos, lo hizo después de haber visto al crucifijo de esta iglesia decirle: Francisco, vete y repara mi iglesia, que se está cayendo en ruinas.[15] Entonces decidió vender el caballo y las mercancías de su padre en Foligno, regresó a San Damián con lo ganado y se lo ofreció al sacerdote, pero este lo rechazó.
Su padre, al darse cuenta de la conducta de su hijo, fue enojado en su búsqueda, pero Francisco estaba escondido y no lo halló. Un mes después fue él mismo el que decidió encarar a su padre. En el camino a su casa, las personas con que se encontró lo recibieron mal y, creyéndolo un lunático, le lanzaron piedras y lodo.
[] Francisco ante las autoridades eclesiales
Su padre lo reprendió severamente, tanto que lo encadenó y lo encerró en un calabozo.[16] Al ausentarse el airado padre por los negocios, la madre lo libró de las cadenas. Cuando regresó, fue ella quien recibió las reprimendas del señor de la casa, y fue otra vez en búsqueda del muchacho a San Damián, pero Francisco se plantó con calma y le reafirmó que enfrentaría cualquier cosa por amor a Cristo. Pedro Bernardone, más preocupado por lo perdido de su patrimonio,[16] acudió a las autoridades civiles a forzarlo a presentarse, pero el joven rehusó hacerlo con el argumento de no pertenecer ya a la jurisdicción civil, por lo que las autoridades dejaron el caso en manos de la Iglesia.Francisco se sometió al llamado de la autoridad eclesial. Ante el requerimiento de devolver el dinero frente a su padre y al obispo de Asís, de nombre Guido, no sólo lo hizo, sino que se despojó de todas sus vestimentas ante los jueces, proclamando a Dios desde ese momento como su verdadero Padre. Ante esto, el obispo lo abrazó y le envolvió con su manto.[17]
[] Comienzos de la orden
No se sabe con certeza cuántas iglesias en ruinas o deterioradas reconstruyó; entre ellas, a la que más estima tenía era la capilla de la Porciúncula (“la partecita”, llamada así porque estaba junto a una construcción mayor).Allí fue donde recibió la revelación definitiva de su misión, probablemente el 24 de febrero de 1208,[18] cuando escuchó estas palabras del evangelio: No lleven monedero, ni bolsón, ni sandalias, ni se detengan a visitar a conocidos... (Lc., 10).[19] Así, cambió su afán de reconstruir las iglesias por la vida austera y la prédica del Evangelio. Después de someterse a las burlas de quienes lo veían vestido casi de harapos, ahora su mensaje era escuchado con atención, y al contrario de otros grupos reformadores de la época, el suyo no era un mensaje de descalificaciones ni anatemas.
En unos meses sus discípulos eran once: Bernardo de Quintavalle, Pedro Catani, Gil, Morico, Bárbaro, Sabatino, Bernardo Vigilante, Juan de San Constanzo, Angelo Tancredo, Felipe y Giovanni de la Capella.[20]
Bajo la pobreza que Francisco predicaba y pedía, los frailes hacían sus labores diarias atendiendo leprosos, empleándose en faenas humildes para los monasterios y casas particulares, y trabajando para granjeros. Pero las necesidades cotidianas hacían la colecta de limosna inevitable, labor que Francisco alentaba con alegría por haber elegido el camino de la pobreza. Comenzó también la expansión del mensaje evangélico, y para ello los estimuló a viajar de dos en dos.[21]
[] Audiencia ante el Papa para la aprobación de la regla
Hacia abril o mayo de 1209,[22] Francisco se decidió a presentarse ante el Papa Inocencio III, para que le aprobara la primera regla de la orden. Con ese fin, él y sus acompañantes emprendieron el viaje a Roma.Fue bajo la intervención del obispo Guido de Asís como pudo tener audiencia con el Papa. Éste y ciertos cardenales objetaban el programa franciscano por el peligro de crear otra organización nueva, debido a los movimientos anticlericales de la época y a la falta de una mínima base material de la orden; pero bajo la influencia del cardenal Juan de San Pablo y su apoyo, Francisco pudo tener una nueva audiencia para que se considerara la aprobación de su hermandad de pobres.
El Papa por fin aprobó la regla verbalmente, al convencerse de que la ayuda de un hombre como Francisco reforzaría la imagen de la Iglesia con su prédica y su práctica del Evangelio. No se conoce el contenido de esta primera regla.[23] Fue por esta época (seis años después de su conversión según Celano)[24] cuando fundó, junto a Clara de Asís, la llamada segunda orden.
[] Rivo Torto
Camino de vuelta a Asís, él y sus acompañantes se ubicaron en un lugar llamado Rivo Torto, donde consolidaron sus principios de vivir en la pobreza, conviviendo entre los campesinos locales y atendiendo a leprosos; desde entonces se hacían llamar a sí mismos Hermanos Menores, Frailes Menores (el nombre fundacional de la congregación es Ordinis Fratrorum Minorum (abreviado O.F.M.).Después de la estadía en Rivo Torto, buscó una sede para su orden; para ello pidió la ayuda del obispo Guido, pero no consiguió respuesta favorable. Fue un abad benedictino del Monte Subasio quien le ofreció la capilla de la Porciúncula y un terreno adyacente (propiamente la partecita, la porcioncita). Francisco aceptó, pero no como un regalo, sino que pagaba como renta canastas con peces.[25]
[] Crecimiento y expansión
Dentro del ánimo de la época de los viajes hacia el Este, hizo un intento de ir a Siria para la expansión del Evangelio en la tierra de los llamados «infieles». Esto sucedió probablemente a finales del año 1212 y nuevamente dos años más tarde, pero ambas empresas se frustraron.[26]Antes de 1215 el número de frailes se había incrementado, no sólo en Italia sino en el sur de Francia y en los reinos de España. Viajaban los franciscanos de dos en dos y convivían con la gente común; además, establecían ermitas en las afueras de las ciudades.[27]
[editar] Concilio de Letrán
Durante el Concilio de Letrán de 1215, la organización adquirió un fuerte estatus legal; en ese año se decretó que toda nueva orden debía adoptar la Regla de San Benito o la de San Agustín. Para los Frailes Menores no hubo necesidad de esto, por haber sido aceptados seis años antes (aunque de palabra y no oficialmente). En este concilio el Papa Inocencio III tomó la letra Tau como símbolo de conversión y señal de la cruz;[28] de ahí en adelante el poverello fue devoto de este símbolo.[29]En esa época, el cardenal Hugolino les ofreció a él y a Domingo de Guzmán la posibilidad de formar cardenales de las filas de sus órdenes. Francisco, según las crónicas de Tomás de Celano, acorde con sus principios respondió: «Eminencia: mis hermanos son llamados frailes menores, y ellos no intentan convertirse en mayores. Su vocación les enseña a permanecer siempre en condición humilde. Mantenedlos así, aun en contra de su voluntad, si Vuestra Eminencia los considera útiles para la Iglesia. Y nunca, os lo ruego, les permitáis convertirse en prelados.»[30]
[editar] Indulgencia en la Porciúncula
Bajo el pontificado de Honorio III en 1216, se promovió la indulgencia plenaria a favor de todo aquel que visitara la iglesia de Santa María de los Ángeles de Porciúncula. Obtuvo Francisco esa gracia del Papa para que la peregrinación se realizara una vez al año, pero bajo fuerte oposición, puesto que pocos lugares podían disfrutar de tan alto privilegio.[31]Desde el año 1217[32] organizó capítulos en el que los Frailes Menores se reunían para intercambiar experiencias; para la organización apropiada de los territorios en que los frailes se habían dispersado, organizó también provincias de evangelización.[33]
[editar] Viaje a Oriente
Hacia el capítulo de 1219, la orden tuvo sus primeras disensiones respecto de las normas de pobreza dictadas por Francisco. Algunos persuadieron al cardenal Hugolino para que hablara con él, a fin de que la orden fuera dirigida por hermanos «más sabios»[34] y de acuerdo con reglas como la de San Benito, a lo que el poverello se opuso recalcando la forma de vida de humildad y simplicidad.[34] La innovación que brotó de este encuentro fue la organización de misiones a las llamadas «tierras paganas».En 1219 se embarcó hacia el oriente, pasando por Chipre, San Juan de Acre y Damieta en el delta del Nilo, donde los cruzados estaban bajo la orden del duque Leopoldo VI de Austria. Allí, Francisco los previno de que había sido alertado por Dios de que no realizaran ningún ataque; ante sus palabras, los soldados se burlaron de él. El resultado de la siguiente batalla fue un desastre para los cruzados.[35] Continuó su estadía y el aprecio hacia su persona crecía, incluso algunos caballeros abandonaron las armas para convertirse en frailes menores.[36]
] Frente al sultán de Egipto
Tomó como misión la conversión de los musulmanes. Para ello se acompañó del hermano Illuminato para adentrarse en esas tierras; al encontrarse con los primeros soldados sarracenos fue golpeado, pero inmediatamente pidió ser llevado ante el Sultán, que entonces era al-Malik al-Kamil.Según las crónicas de Buenaventura, el poverello, en su afán de convertirlo al cristianismo, invitó a los ministros religiosos musulmanes a entrar con él en una gran fogata, para así demostrar qué religión era la verdadera; los mulás rehuyeron la propuesta. Francisco ofreció entrar solo y retó al Sultán a que, si salía ileso, se convertiría al cristianismo e incitaría a su pueblo a hacerlo; el príncipe rechazó también esa posibilidad. Al final, sus pretensiones se frustraron.[37] Tiempo después obtuvo del sultán al-Mu'azzam de Damasco, hermano de al-Malik, permiso sólo para visitar Siria y Tierra Santa.[38]
[] Crisis y reorganización
La orden, durante su ausencia, sufrió una crisis: hubo disensiones, falta de organización y desacuerdos con la ruda vida diaria. El rumor de la muerte de Francisco en el Oriente dio pie a implantar reformas, entre ellas ciertas medidas disciplinarias, ayunos e incluso la institución de una casa de estudio en Bolonia; muchos consideraron estos cambios contrarios a la idea original del fundador. Enterado de estos sucesos, Francisco fue ante el Papa Honorio III y le rogó que designara al cardenal Hugolino para reorganizar la orden.[39]La nuevas disposiciones tuvieron un nuevo Ministro General, Elias Bombarone, y una nueva regla, la de 1221 (Regla no bulada) que entre otros temas trató el año de noviciado, la prohibición del vagabundeo y de la desobediencia ante órdenes contrarias a los principios franciscanos.[40]
[editar] La tercera orden
Ante el incremento de las vocaciones y el peligro de inclusión de gente de dudosa vocación espiritual, nació la llamada Tercera Orden, para permitir a hombres y mujeres laicos vivir una vida franciscana. Obtuvo su estatus legal en 1221 también con la ayuda del cardenal Hugolino. Es en posteriores escritos como se rescata su contenido, porque el original se perdió. Consistía de trece capítulos en los que se reglamentaba la santificación personal de los terciarios, su vida social y la organización de la nueva fraternidad.[41]Bajo influencia nuevamente de este cardenal, la orden reabrió el convento de Bolonia para el estudio, a pesar de la convicción de Francisco de la primacía de la oración y la prédica de los Evangelios por sobre la educación formal.[42]
[] La regla definitiva
Bajo la insistencia de ministros de la orden, fue obligado a redactar una nueva regla, ya que ciertos opositores a la entonces vigente consideraban que le faltaba consistencia y definición, y que eso le impedía obtener una definitiva aprobación del Papado. Nuevamente aceptó a las exigencias. Para ello se retiró dos veces a la ermita de Fonte Colombo cerca de Rieti, a redactar una definitiva regla bajo ayuno y oración.[43] El 29 de noviembre de 1223, con otra participación del cardenal Hugolino, la regla tuvo su forma definitiva[44] y fue aprobada por el Papa Honorio III.[] Navidad en Greccio
Terminada la labor de aprobación de la regla definitiva, Francisco decidió retornar a Umbría. Debido a la cercanía de la Navidad, a la que él tenía especial aprecio, quiso celebrarla de manera particular ese año de 1223; para ello convidó a un noble de la ciudad de Greccio, de nombre Juan, a festejar el nacimiento de Jesucristo en una loma rodeada de árboles y llena de cuevas de un terreno de su propiedad.Pretendió que la celebración se asemejara lo más similarmente posible a la natividad de Jesús, y montó un pesebre con animales y heno; pobladores y frailes de los alrededores acudieron a la misa en procesión. Allí el poverello asistió como diácono y predicó un sermón. Aunque no fue la primera celebración de este tipo, es considerada un importante evento religioso, una fiesta única.[45]
[editar] Los estigmas
Francisco asistió en junio de 1224 a lo que fue su último capítulo general de la orden. Hacia principios de agosto resolvió hacer un viaje a un lugar aislado llamado Monte Alverna, a unos 160 kilómetros al norte de Asís; escogió para este viaje a algunos de sus compañeros: Leo, Angelo, Illuminato, Rufino y Masseo, a quien el poverello puso al mando del grupo.Estando en la cima, fue visitado por el conde Orlando, quien llevaba provisiones a los hermanos. Francisco le pidió construirle una cabaña a manera de celda, donde después se aisló. En ese lugar, Leo fue testigo de los actos de su soledad: lamentos por el futuro de la orden y estados de éxtasis. Al saber que era espiado, decidió irse a un sitio más apartado en una saliente de montaña. En la fiesta de la Asunción Francisco decidió hacer un ayuno de cuarenta días.
Por órdenes del poverello, Leo lo visitaba dos veces para llevarle pan y agua. Según los relatos que recogieron los testimonios de Leo, éste fue testigo de la aproximación y alejamiento de una bola de fuego que bajaba del cielo; por este prodigio, Francisco le comentó que algo grande estaría por ocurrir.[46] Le hizo abrir tres veces el misal para encontrar respuesta, y las tres veces se abrió en la historia de la Pasión de Jesús.
Probablemente el 14 de septiembre de 1224,[46] oró para recibir dos gracias antes de morir: Sentir la pasión de Jesús, y el amor que lo impulsó al sacrificio. Después de intensas oraciones —según relato de San Buenaventura[47] — el mismo Nazareno se le presentó en el cielo, crucificado, rodeado por seis alas angélicas, y le imprimió las señales de la crucifixión en las manos, los pies y el costado; posteriormente, Francisco enseñó esas heridas a sus hermanos, las cuales conservó por el resto de su vida.[48]
[] Muerte
Retornó a la Porciúncula acompañado sólo por Leo; en su camino hubo muestras de veneración al estigmatizado, aparentemente su acompañante hacía saber a todos acerca del prodigio.[49] Mientras tanto, su salud —que desde mucho tiempo antes nunca fue buena del todo— empeoraba: El sangrado de sus heridas lo hacía sufrir constantemente. En el verano de 1225 pasó un tiempo en San Damián bajo el cuidado de sus allegados.Fue durante esta temporada cuando compuso el Cántico del Hermano Sol, que hizo también cantar a sus compañeros.[50] Se encaminó luego a Rieti, rodeado del entusiasmo popular por tocarlo o arrancar algún pedacito del pobrísimo sayo que vestía, y se instaló en el palacio del obispo. Después se hospedó en Fonte Colombo, donde fue sometido a tratamiento médico, que incluyó cauterizar con un hierro ardiente la zona desde la oreja hasta la altura de la ceja de uno de sus ojos; según los relatos, Francisco no sintió dolor al «platicar» con el fuego para que no lo dañara.[51] Otro intento para ser tratado por renombrados médicos fue hecho en Siena, sin buen resultado.
Deseó volver a la Porciúncula a pasar sus últimos días. Arribó a Asís y fue llevado al palacio del obispo y resguardado por hombres armados, puesto que la localidad estaba en estado de guerra.[52] En su lecho escribió su Testamento.[14] En sus últimos momentos entonó nuevamente su Cántico al Hermano Sol —al que agregó un nuevo verso dedicado a la hermana Muerte— junto a Angelo y Leo.[53]
De acuerdo con su último deseo, fue encaminado a la Porciúncula, donde se estableció en una cabaña cercana a la capilla. Murió el 3 de octubre de 1226. El día siguiente, el cortejo fúnebre se encaminó hacia San Damiano y después a San Giorgio, donde fue sepultado.[54] Fue canonizado el 16 de julio de 1228. Sus restos se encuentran en la Basílica de San Francisco en Asís.[55]
[] Personas allegadas a Francisco de Asís
Clara de Asís. Tuvo como modelo de su conversión a Francisco y lo siguió. Este inició con ella el surgimiento de las hermanas clarisas o Segunda Orden Franciscana. Francisco puso confianza en sus consejos.[56]Jacoba de Settesoli. De ascendencia noble romana, y de carácter viril y enérgico, abrazó la vida religiosa al quedar viuda. Al igual que Clara, fue muy apreciada por Francisco.[57]
Masseo de Marignano. Dedicado a la guardia de las instalaciones.[58]
Angelo Tarlati. Un militar que dejó las armas para entrar a la orden.[59]
Junípero. Llamado por Clara el Juglar de Dios; de personalidad jovial, divertida y pintoresca.[60] Según los relatos, Francisco dijo alguna vez: «Mis hermanos, si sólo tuviera un bosque lleno de Juníperos…».[61] Murió en 1258.
Bernardo de Quintavalle. De los primeros seguidores de Francisco. Murió entre 1240 y 1246.[62]
Gil. Uno de los más devotos seguidores de la práctica franciscana; realizó viajes a Roma, Compostela y Tierra Santa. Murió en 1262.[63]
Rufino. Primo de Clara de Asís, de ascendencia noble. De carácter tímido y temeroso de hablar en público; junto a Leo y Angelo, protagonista de la Leyenda de los tres Hermanos.[64]
Leon. Muy cercano a la vida del poverello como su confesor y secretario.[65] Testigo de los momentos previos de los estigmas.
Antonio de Lisboa. Llamado por Francisco "mi obispo". De gran erudición y facilidad de palabra. Fue proclamado Doctor de la Iglesia en 1945.[66]
[editar] Oración y prédica
La oración ocupó un lugar central en la vida de Francisco; para ello buscaba la vida eremítica, el silencio y soledad interior. Reforzaba sus plegarias postrándose, ayunando, e incluso, gesticulando.[67]Al no ser sacerdote, en vez de dar doctrina, practicaba una predicación exhortativa, esto es, incitaba a la conversión y a vivir una vida evangélica; predicaba también con el ejemplo, con su estilo de vida aliada a la pobreza. Su manera de predicar era por medio de laudas, o alabanzas, con el objetivo de llamar la atención de los hombres a honrar al Ser Supremo.[68]
Según Tomás Celano:
Cuando, estando en público, se sentía de pronto afectado por visitas del Señor, para no estar ni entonces fuera de la celda hacía de su manto una celdilla… Siempre encontraba la manera de ocultarse a la mirada de los presentes…hasta el punto de orar entre muchos sin que lo advirtieran en la estrechez de la nave.[69]
[editar] Escritos de Francisco de Asís y primeras biografías
Entre los escritos reconocidos de Francisco de Asís están:[70]- Cántico de las criaturas
- Alabanzas en todas las horas
- Carta a toda la orden
- Carta a Fray León
- La verdadera alegría
- Carta a las autoridades, etc.
- Leyenda primera (Legenda Prima), de Tomás Celano (1228–1230).
- Espejo de perfección (Speculum Perfectionis), de autor desconocido.
- Leyenda segunda (Legenda Secunda), de Tomás Celano (1247).
- Leyenda mayor de San Francisco (Legenda Maior), de San Buenaventura (1263).
- Leyenda de los tres compañeros (Legenda Trium Sociorum) (1270–1300).
[editar] La figura de Francisco de Asís en las artes
La figura del poverello ha sido objeto de las artes, a manera de ejemplo:
En artes plásticas:
- Frescos en la Basílica de San Francisco en Asís.
- Francisco de Zurbarán dedicó parte de su obra.
- Ilustraciones de Joan Miró al Cántico del hermano sol.[72]
En Cine:[72]
- Il Poverello d'Assisi (1911), de Enrico Guazzoni.
- Fratefrancesco (1927), de G. Cesare Antamoro.
- "San Francisco de Asis"(1944) de Alberto Gout (México)
- Francisco, juglar de Dios (1959), de Roberto Rossellini.
- "El niño y el lobo"(1965) de Jose A.Nieves
- "Francisco de Asis"(1966) de Liliana Cavani
- Hermano Sol, Hermana Luna (1972), de Franco Zeffirelli.
- Francesco (1989), de Liliana Cavani.
- San Francisco de Asís, G. K. Chesterton.
- San Francisco de Asís, Emilia Pardo Bazán.
- El pobre de Asís, Nikos Kazantzakis.
- La segunda vida de Francisco de Asís, José Saramago.
- Lirio Franciscano, Ramón María del Valle Inclán.
- A San Francisco de Asís, Torquato Tasso.
- Los motivos del lobo, Rubén Darío.
- Relato del beso al leproso, Juana de Ibarbourou.
- Laudas, Jacopone da Todi.
- La Divina Comedia (El Paraiso, Canto XII), Dante Alighieri.
[editar] Florecillas
Los Fioretti —de autor anónimo— son una recopilación de hechos de Francisco, de algunos de los frailes que lo acompañaban y de San Antonio de Padua. Escritas en la segunda mitad del siglo XIV no constituyen una biografía sino una exaltación de las virtudes del poverello y de su vida simple para edificación del lector.[74]En la historia de Cómo Francisco libró de un lobo feroz a la ciudad de Gubio, el poverello fue a buscar a la fiera que atacaba a los habitantes de la localidad. Logró hacer un pacto con él al «convencerlo» de no seguir sus fechorías a cambio que los pobladores le darían el sustento que necesitaba. La bestia puso una pata delantera sobre la mano de Francisco en señal de asentimiento. Logró convivir con la gente y murió dos años después de viejo.
Otros: Cómo San Francisco fue a convertir al sultán de Babilonia, Cómo un joven regaló unas tórtolas a San Francisco…, Cómo San Francisco sanó a un leproso de alma y cuerpo, etc.
Tradicionalmente contiene 53 capítulos; a través del tiempo se agregaron otros relatos que tienen como protagonistas a los frailes Junípero y Gil. De éste último hay unos denominados «Doctrina y dichos». Otros narran la estigmatización del santo católico.[75]
[editar] Repercusiones en la actualidad
- Por su devoción a los animales, ha sido abrazado por la cultura del escultismo particularmente por la relación hacia los lobos. Es el patrón de los veterinarios y de los ecologistas.
- Tiene numerosos epónimos de ciudades o localidades (la ciudad de San Francisco en los Estados Unidos, por ejemplo).
- Francisco no fue el creador del Nacimiento o escena del nacimiento de Jesús como lo conocemos en la actualidad, como se cree comúnmente.
- Francisco no fue el creador de la Oración de la paz de san Francisco («Señor, hazme un instrumento de tu paz...»), poema francés publicado en 1912 y atribuido al fraile italiano desde 1916 hasta fines del siglo XX.
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