LUZBY BERNAL

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domingo, 6 de marzo de 2011

EL EVANGELIO DESCONOCIDO DE JESÚS

apologista | marzo 6, 2011 at 6:20 pm | Etiquetas: Cristo, desconocido, Evangelio | URL: http://wp.me/p6Hrw-8XV
 

Por Ingº Mario A Olcese (Apologista) 
  
Un evangelio poco conocido hoy 
¿Sabía usted que el reino de Dios fue el mensaje central de nuestro Señor, y la razón que lo trajo a este mundo hace dos milenios? En Lucas 4:43 Jesús fue claro cuando dijo: "Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios, porque para esto he sido enviado". Aquí Jesús fue enfático cuando dijo que fue enviado para predicar EL REINO DE DIOS. Este REINO DE DIOS fue llamado por el mismo Señor como "el evangelio", el único y singular evangelio salvador y que desafortunadamente se encuentra ausente en muchas de las iglesias supuestamente cristianas de hoy. 
Es importantísimo saber que la frase "Reino de Dios" aparece en el evangelio de Marcos 14 veces; en Lucas 32 veces; en Mateo 4 veces, y 32 veces "el reino de los cielos". Por cierto  que también "el reino de Dios" aparece en el evangelio de Juan (6:33). 
El teólogo George Eldon Ladd nos dice en su prólogo de su libro "El Reino de Dios", lo siguiente: "Nuestro Señor Jesús dedicó gran parte de su ministerio público a la enseñanza del reino de los cielos. Este tema es aún hoy día un mensaje importante para el hombre dondequiera que éste se encuentre".  
También G.E. Ladd nos dice en la página 13 del mismo libro, lo siguiente: "El tema de la venida del Reino de Dios fue lo central de la misión de Jesús."
Entonces es menester preguntarnos: ¿Hemos realmente recibido el evangelio primitivo de Jesús cuando nos convertimos? ¿No será que éste aún permanece perdido o ausente de nuestro montón de conocimientos recibidos de la Iglesia?

Un Reino que ha sido complicado y trucado con elucubraciones innecesarias.
Siendo que el reino es un mensaje simple y claro, es sorprendente ver cómo en los sitios web cristianos dónde se trata del tema, se lo presenta de manera confusa y enrevesada que hace imposible que los simples puedan entenderlo, aquellos que son como niños de corazón y de mente.
Unos creen que el Reino es una realidad presente, pero otros lo creen futuro; unos creen que el reino es la iglesia, mientras que otros lo creen que será una monarquía restaurada judía en Jerusalén. Unos dicen que el reino está en el corazón del creyente, en tanto que otros creen que es el cielo mismo a donde supuestamente irán los salvos a morar eternamente.
Pero me pregunto, ¿sería posible que el mensaje central y salvador de Jesucristo fuera tan complicado y sujeto a mil
es de interpretaciones que lo único que haría sería confundir más bien que orientar a los potenciales creyentes?

 ¿Cómo puede uno aceptar el prístino y salvador evangelio del reino si éste es presentado de manera contradictoria y embrollada por las diferentes denominaciones que lo predican? 

¿Podría ser que el diablo, el gran enemigo del evangelio de la gloria de Cristo, esté detrás de toda esta confusión reinante?  

Creo que es hora que entendamos el reino de Dios de manera como es presentada en las Escrituras, no a partir del Nuevo Testamento, sino desde el mismo Antiguo Testamento.
La llamada Iglesia de Cristo presenta un reino eclesiástico que no se ajusta al Antiguo Testamento, pues recordemos que el reino de Dios no  comenzó con Cristo, sino con su ancestro, David. Este insigne rey tuvo un reino literal en la tierra y súbditos a sus órdenes, sabemos que era muy reverenciado y mentado en las memorias o crónicas de Israel. Así que para entender el reino predicado por Jesús debemos estudiar sus antecedentes en el Antiguo Testamento.

La Expectativa de los Judíos del Primer siglo

Es muy interesante lo que se puede extraer de este suceso que relata la entrada de Jesús en Jerusalén, pues nos revela lo que los paisanos de Jesús esperaban con desesperación. Dice así el relato de Marcos: "Cuando se acercaban a Jerusalén, junto a Betfagé y a Betania, frente al monte de los Olivos, Jesús envió dos de sus discípulos,  y les dijo: Id a la aldea que está enfrente de vosotros, y luego que entréis en ella, hallaréis un pollino atado, en el cual ningún hombre ha montado; desatadlo y traedlo.  Y si alguien os dijere: ¿Por qué hacéis eso? decid que el Señor lo necesita, y que luego lo devolverá Fueron, y hallaron el pollino atado afuera a la puerta, en el recodo del camino, y lo desataron.  Y unos de los que estaban allí les dijeron: ¿Qué hacéis desatando el pollino?  Ellos entonces les dijeron como Jesús había mandado; y los dejaron.  Y trajeron el pollino a Jesús, y echaron sobre él sus mantos, y se sentó sobre él.  También muchos tendían sus mantos por el camino, y otros cortaban ramas de los árboles, y las tendían por el camino.  Y los que iban delante y los que venían detrás daban voces, diciendo: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡BENDITO EL REINO DEL PADRE DAVID QUE VIENE! Y entró Jesús en Jerusalén, y en el templo; y habiendo mirado alrededor todas las cosas, como ya anochecía, se fue a Betania con los doce".
Después de leer este acontecimiento de la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, el pueblo se emocionó mucho, pues veían a su rey entrar en la ciudad capital del reino davídico, y ellos pensaron que el reino se manifestaría inmediatamente en Jerusalén. Por eso su exclamación fervorosa: "Bendito el reino del padre David que viene". Pero, ¿estaban errados los judíos por semejante esperanza? Veamos. En Lucas 19 Jesús precisamente da una parábola (de las Diez Minas) por la misma razón: "...por cuanto estaba CERCA DE JERUSALÉN, y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente" (Lucas 19:11). Pero nótese que Jesús no se detiene para reprender o corregir a aquellos hombres por su "supuesta ilusa esperanza" de un reino Davídico restaurado en Jerusalén", y tampoco les dice algo así como: "Oigan, hijos de Abraham, sepan que yo no voy a reinar en Jerusalén sino desde el cielo y con mi iglesia". Tampoco les dice que su reino es "en el corazón de mis discípulos" o cosa semejante. El simplemente avala su expectativa mesiánica dando una parábola para que entiendan que el reino davídico será efectivamente restaurado en Jerusalén, pero que AÚN TARDARÍA HASTA SU REGRESO O PARUSÍA EN GLORIA. Este hecho destruye o fulmina todas las otras tesis del reino que aparecen por internet, y que trastocan el verdadero mensaje o esperanza del reino davídico por restaurarse.

Cristo vino a confirmar las promesas hechas a los padres del pueblo Hebreo

Cuando comenzamos a aceptar que el reino está estrechamente ligado a los Judíos, y que Dios hizo pactos muy claros y específicos con Abraham y David, tanto a corto como a largo plazos relativos a una tierra y a un reino, entonces no nos iremos por la tangente con respecto a lo que significa bíblicamente el reino de Yahweh. El problema de las iglesias es que muchas de ellas interpretan alegóricamente el reino obviando su naturaleza terrenal y nacional, tal vez por prejuicios infundados como que los judíos fueron rechazados por Dios porque "mataron a Jesús". Estos se olvidan de lo que escribió Pablo a los romanos: "Digo, pues: ¿Ha desechado Dios a su pueblo? En ninguna manera. Porque también yo soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín. No ha desechado Dios a su pueblo, al cual desde antes conoció..." (11:1,2). En otra ocasión, Pablo les dice a los mismos romanos que Cristo vino a confirmar lo que Dios les prometió a los padres. Dice el apóstol, así: "Pues os digo, que Cristo Jesús vino a ser siervo de la circuncisión para mostrar la verdad de Dios, para confirmar las promesas hechas a los padres" (15:8). Así, pues, si Cristo vino a confirmar las promesas hechas a los padres, esto significa que están vigentes, al día, ¡y por cumplirse! Es necesario entender esto para no irnos por las ramas con relación al reino verdadero que vino a ser confirmado y predicado por Jesucristo, y que luego fue anunciado por sus apóstoles y discípulos verdaderos (Lucas 8:1,2; 9:1,2).

Pablo y el evangelio primitivo

A continuación veremos qué evangelio original predicaba el apóstol de los gentiles:
Y entrando él dentro de la sinagoga, hablaba libremente por espacio de tres meses, disputando y persuadiendo del reino de Dios (Hechos 19:8).
Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, por quien he pasado predicando el reino de Dios, verá más mi rostro (Hechos 20:25).
Y habiéndole señalado un día, vinieron á él muchos á la posada, á los cuales declaraba y testificaba el reino de Dios, persuadiéndoles lo concerniente á Jesús, por la ley de Moisés y por los profetas, desde la mañana hasta la tarde (Hechos 28:23).
Predicando el reino de Dios y enseñando lo que es del Señor Jesucristo con toda libertad, sin impedimento (Hechos 28:31).
¿No sabéis que los injustos no poseerán el reino de Dios? No erréis, que ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones. Ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los robadores, heredarán el reino de Dios (1 Cor.6:9,10).
Esto empero digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios; ni la corrupción hereda la incorrupción (1 Cor. 15:50).
Envidias, homicidios, borracheras, banqueteos, y cosas semejantes á éstas: de las cuales os denuncio, como ya os he anunciado, que los que hacen tales cosas no heredarán el reino de Dios (Gál. 5:21).
Porque sabéis esto, que ningún fornicario, ó inmundo, ó avaro, que es servidor de ídolos, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios (Efe. 5:5).
Y os protestábamos que anduvieseis como es digno de Dios, que os llamó á su reino y gloria (1 Tes. 2:12).
Una demostración del justo juicio de Dios, para que seáis tenidos por dignos del reino de Dios, por el cual asimismo padecéis ( 2 Tes.1:5)
REQUIERO yo pues delante de Dios, y del Señor Jesucristo, que ha de juzgar á los vivos y los muertos en su manifestación y en su reino (2 Tim. 4:1).
Otros que creyeron en el evangelio primitivo:
José de Arimatea:
José de Arimatea, senador noble, que también esperaba el reino de Dios, vino, y osadamente entró á Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús. 
Los Apóstoles:
En aquel tiempo se llegaron los discípulos á Jesús, diciendo: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos? (Mateo 18:1).
Entonces los que se habían juntado le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restituirás el reino á Israel en este tiempo? (Hechos 1:6,7


La Madre de los hijos de Zebedeo:

Entonces se llegó á él la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, adorándo le, y pidiéndole algo. Y él le dijo: ¿Qué quieres? Ella le dijo: Di que se sienten estos dos hijos míos, el uno á tu mano derecha, y el otro á tu izquierda, en tu reino (Mateo  20:19,20).

El pueblo Judío:
"Bendito el reino de nuestro padre David que viene: ¡Hosanna en las alturas! (Marcos 11:10).
Los fariseos:

Y preguntado por los Fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia (Lucas 17:20).
El "buen ladrón" de la Cruz:

Y dijo á Jesús: Acuérdate de mí cuando vinieres á tu reino (Lucas 23:42).
Jesús llamó a los hombres a predicar el reino
  
"Jesus said to him, ‘Let the dead bury their own dead, but you go and preach the kingdom of God.'" (Luke 9:60) "Jesús le dijo: ‘Dejen que los muertos entierren a sus propios muertos, y tu ve y predicar el reino de Dios" (Lucas 9:60).  
Jesús previó la continuación de la Predicación de este evangelio del reino hasta Su Segunda Venida  
Marcos 16:15,16: "Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio (del reino, Mar. 1:14,15)  a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado".
Lucas 9:60: "Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el reino de Dios".  
Lucas 9:1,2: "Habiendo reunido a sus doce discípulos, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios, y para sanar enfermedades. Y los envió a predicar el reino de Dios, y a sanar a los enfermos".
Mateo 6:33: "Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas".
Mateo 10:7: "Y yendo, predicad, diciendo: El reino de Dios se ha acercado."
Mateo 24:14: "Y este evangelio del reino será predicado como testimonio en todas las naciones, y entonces vendrá el fin".

El ministerio de Felipe: el bautismo y el reino

Es interesante leer sobre el ministerio de Felipe en Hechos 8:12, 13 y que dice: "Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres. También creyó Simón (el mago) mismo, y habiéndose bautizado, estaba siempre con Felipe; y viendo las señales y grandes milagros que se hacían, estaba atónito". Noten ustedes, hermanos, que aquellos discípulos de Felipe fueron bautizados por él cuando  creyeron, ¿en qué? ¡en el anuncio del evangelio del reino de Dios y en el nombre de Jesús! Así que sí los discípulos de Felipe se bautizaron creyendo en Jesús y en su evangelio del reino. Entonces, ¿por qué millones de cristianos se bautizan hoy "creyendo" sólo en Cristo sin creer al mismo tiempo en su reino?¿Por qué se les ha ocultado el reino de Dios? ¿No será que Satanás está detrás de este error?¿No dice Pablo de Satanás que "...el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo (la gloria y reino son sinónimos-comparar Mateo 20:21 y Marcos 10:37) el cual es la imagen de Dios". Sí, el enemigo obscurece la mente de los incrédulos (¡Hay muchos cristianos gentiles incrédulos que suponen que el  reino de Dios no es para ellos sino sólo para los Judíos!) para que no entiendan el evangelio del reino de Cristo, y así no se salven.

Pregunta Crucial 
  
¿Está su pastor predicando este mismo mensaje bíblico (apostólico) en su iglesia? Usted tiene que definir bien este asunto, porque creer en un evangelio falso no lo salvará, pues sólo hay un evangelio salvador,y no muchos (Gál. 1:6-9). Ese evangelio primitivo, recuerde, es el reino de Dios. Este fue el mensaje que Dios mandó que Su Hijo predicara a los hombres para su salvación (Lucas 4:43, Rom. 1:16).   
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miércoles, 26 de enero de 2011

ISAÍAS 61:1-11: UNA PROFECÍA QUE JESÚS CUMPLIÓ SÓLO EN PA

apologista | enero 22, 2011 at 7:03 pm | URL: http://wp.me/p6Hrw-8nQ
Las noticias de hoy no son del todo alegres o alentadoras, salvo muy raras excepciones. Los periódicos que más se venden hoy son aquellos que anuncian o publican noticias alarmantes y preocupantes, pues éstas abundan más que las buenas. Todos, sin duda, estamos hartos de leer y de oír noticias que son desalentadoras en lo que respecta a lo económico, a lo social, a lo moral, y al medio ambiente. Se habla de que el mundo está superpoblado, y que el hambre pulula en muchos países del “tercer mundo”. También oímos frecuentemente de enfermedades incurables, desnutrición, aumento galopante del desempleo, hogares cada vez más divididos, delincuencia de adolescentes y jóvenes, abortos, inundaciones, terremotos, ríos contaminados, gentes sin hogar, insalubridad, guerras, terrorismo, drogadicción, racismo, homosexualidad y toda suerte de perversiones, cultos satánicos, sectas alienantes, etc.

No obstante, muchas personas aún ignoran que Cristo trajo un anuncio feliz para todas sus criaturas inteligentes del planeta tierra, el cual redundaría en una vida feliz y abundante. Jesús Dijo: “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”(Juan 10:10). Es decir, Jesús vino para darnos una vida feliz y abundante con su presencia y su buena nueva. El profeta Isaías profetizó la presencia benefactora de Jesús con estas palabras: “El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, a los presos apertura de la cárcel; a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza de nuestro Dios; a consolar a los enlutados; a ordenar que a los afligidos de Sión se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar de espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya. Reedificarán las ruinas antiguas, y levantarán los asolamientos primeros, y restaurarán las ciudades arruinadas, y los escombros de muchas generaciones. Y extranjeros apacentarán vuestras ovejas, y los extraños serán vuestros labradores y vuestros viñadores. Y vosotros seréis llamados sacerdotes de Jehová, ministros de nuestro Dios seréis llamados; comeréis las riquezas de las naciones, y con su gloria seréis sublimes. En lugar de vuestra doble confusión y de vuestra deshonra, os alabarán en sus heredades; por lo cual en sus tierras poseerán doble honra, y tendrán perpetuo gozo. Porque yo Jehová soy amante del derecho, aborrecedor del latrocinio para holocausto; por tanto, afirmaré en verdad su obra, y haré con ellos pacto perpetuo. Y la descendencia de ellos será conocida entre las naciones, y sus renuevos en medio de los pueblos; todos los que los vieren, reconocerán que son linaje bendito de Jehová. En gran manera me gozaré en Jehová, mi alma se alegrará en mi Dios; porque me vistió con vestiduras de salvación, me rodeó de manto de justicia, como a novio me atavió, y como a novia adornada con sus joyas. Porque como la tierra produce su renuevo, y como el huerto hace brotar su semilla, así Jehová el Señor hará brotar justicia y alabanza delante de todas las naciones” (Isaías 61:1-3).

Ahora bien, nótese que el profeta Isaías predice varias cosas interesantes que Jesús cumpliría no sólo en su primera venida como hombre mortal, sino también en su segunda venida en gloria como hombre inmortal. Así pues hay una primera parte ya cumplida, y una Segunda parte que está aún pendiente por cumplirse. Es muy fácil descubrir qué parte de esta profecía cumplió Jesús en su primera venida y qué parte aún no. Y para saberlo sólo basta con leer en qué en parte Jesús se detuvo en la lectura de esta profecía en la sinagoga,  y que Jesús subrayó que vino a cumplir. Dice la Biblia así: “Vino (Jesús) a Nazaret donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer. Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito: “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado o a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor. Y ENROLLANDO EL LIBRO, LO DIO AL MINISTRO, Y SE SENTÓ” (Lucas 4:16-19).

Tome nota, amigo lector, que Cristo abrió el libro del profeta Isaías Capítulo 61 en la misma sinagoga Judía. Y ya sabemos que Isaías fue un profeta de Dios que vivió muchos siglos antes que Jesús naciera de María virgen.  Ahora bien, El capítulo 61 del profeta Isaías habla de la venida del Mesías o del Cristo, y por tanto, era crucial para Jesucristo leerlo, pues hacía clara referencia de él mismo y de su misión en la tierra. Ahora bien, nótese que el capítulo 61 de Isaías tiene 11 versículos, y no obstante Jesús, al leer ese capítulo 61 en la sinagoga judía, sólo lee el versículo 1 y la mitad del 2. El versículo 2 en su segunda mitad, y los versículos 3 al 11 él no los leyó, y sólo se limitó a enrollar el libro y dárselo al ministro, para luego tomar su asiento. La pregunta surge inmediatamente: ¿Por qué Cristo no leyó todo el capítulo 61 de Isaías, y sus 11 versículos, si hacían referencia a él y a su obra en la tierra?--- ¡Usted necesita comprenderlo claramente!

UNA PROFECÍA CUMPLIDA Y POR CUMPLIRSE:

Todo el capítulo 61 de Isaías habla sobre Cristo y su obra en la tierra. Sin embargo este capítulo nos habla de una obra mesiánica que sería realizada dos fases o etapas separadas por un periodo largo de tiempo. Una primera parte (versos 1 y la mitad del 2) que se cumplió con la primera venida de Cristo, y una segunda parte (verso 2, en su segunda mitad, hasta el verso 11) que se cumplirá con la segunda venida de Cristo en gloria con todos sus santos ángeles.

Veamos qué es lo que Cristo cumplió en su primera venida, y luego lo que cumplirá en su segunda venida:

Lo Cumplido en su Primera Venida:

a.-  “Me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos” (Isaías 61:1).

Sí, Jesús fue enviado hace dos milenios para predicar buenas nuevas a los abatidos. Esto concuerda con lo dicho por Jesús mismo en Lucas 4:43: “Pero él (Jesús) les dijo: Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio (buenas nuevas) del reino de Dios; porque para esto he sido enviado”. De modo que Cristo vino al mundo para predicar el evangelio (“buenas nuevas”) del Reino de Dios a los abatidos, a fin de darles esperanza y salvación eternas. Por eso, los eruditos en Biblia concuerdan que el tema central del mensaje de Cristo es el evangelio del reino de Dios. Este reino de Dios era un anuncio de liberación de los abatidos. Recordemos que Jesús sostuvo que todo aquel que creyera en su evangelio sería redimido, salvado y liberado. Dice en Marcos 16:15,16 lo siguiente: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura, el que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado”.

Si amigo lector, Jesús vino con un mensaje salvador el cual se llama: “El evangelio del reino de Dios”. Sin embargo, este evangelio singular o único ha sido pasado por alto por la mayoría de los llamados cristianos, y es ignorado totalmente por los mismos “cristianos”, pues el diablo ha obscurecido las mentes de los hombres, aún de los que se dicen ser ministros de Jesús. 

Pero recuerde que sólo hay un evangelio en la Biblia (Gálatas 1:6-9), y ése es el correctamente llamado: “El evangelio del Reino de Dios”. El “reino de Dios” es, pues, el evangelio o buenas noticias de Jesucristo para los abatidos de la tierra. Él predicó siempre el reino de Dios desde el inicio (Marcos 1:1,14,15) y el  final de su ministerio (Hechos 1:3).

Usted no encontrará que Cristo prometiera una estadía eterna de los justos en el cielo, sino la entrada a algo que él llamó: El Reino de Dios. A Nicodemo, un fariseo de renombre, Jesús le dijo que podría ver y entrar al reino de Dios si “nacía de nuevo” (Juan 3:3,5). Entonces el reino de Dios es algo que se puede ver y entrar si se nace de nuevo, espiritualmente hablando. En todo caso, el prerrequisito fundamental para ver y entrar al reino era (...y es) CREER en Cristo y en su Reino, por la fe.

b). “A vendar a los quebrantados de corazón” (Isaías 61:1):

Muchos hombres están afligidos en su corazón por la pérdida dprofecias, profetas, JESUS, YESHUA HA MASHIAJ, judios, historia del pueblo de Israel, e un amigo, un hijo, una esposa, una madre, un hermano, etc. Otros están afligidos por enfermedades, por el hambre, por la desesperanza, por las injusticias, por las guerras, y cosas como éstas. Entonces Jesús aparece en el mundo para curar las heridas de los hombres, dándoles esperanza y sanidad para sus vidas. Jesús vino a salvar a los hombres de su situación caída, de su conciencia sucia, de sus frustraciones, de sus enfermedades, de sus pecados más negros, y les da una salida concreta a todos sus males. Él les prometió una vida presente de gozo y esperanza, y una futura existencia eterna de la era venidera mucho más gloriosa y preciosa aún (Juan 10:10, Romanos 8:18).

El mensaje del reino de Dios vino a ser bien recibido por los pobres sufrientes que tenían el corazón quebrantado por las tristezas y frustraciones de la vida, es decir, los pobres en espíritu que reconocían su necesidad espiritual, esto es, todos los hambrientos de Dios.

c).- A Pregonar libertad a los cautivos, a los presos apertura de la cárcel” (Isa. 61:1).

Aquí Jesús se refiere más que nada a los presos en sus pecados y delitos. Sí, muchos hombres están presos en SUS PECADOS, y son como esclavos de sus vicios. Estos se encuentran con las ataduras diabólicas que los convierten en prisioneros de sus pecados. Jesús habló de que los pecadores son esclavos o presos de sus vicios carnales, de los cuales no se pueden liberar por sí mismos. Por eso Jesús dijo: “Si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres” (Juan 8:36). Y, ¿cómo se logra esto? Cuatro versículos antes (32) Jesús dice que “la verdad os hará libres”. Sí, Jesús vino descubrir la realidad del pecado, y de cómo éste opera. También enseñó a cómo evitarlo eficazmente al descubrir y neutralizar las tácticas satánicas.

Pero también Jesús enseñó que debemos visitar a los presos y los maltratados a fin de darles esperanza con el mensaje del evangelio. San Pablo es enfático cuando dice: “Acordaos de los presos, como si estuvieseis presos juntamente con ellos; y de los maltratados...” (Hebreos 13:3). Y es que el evangelio o mensaje de Cristo hace libre al hombre, aunque esté detrás de las rejas. Hay libertad y paz cuando se obtiene el perdón de Dios por los delitos o pecados cometidos contra Él.

d). “A proclamar el año de la buena voluntad de Jehová” (Isaías 61:2ª):

La primera venida de Cristo trajo la proclama de la salvación de Dios a favor de los pecadores. Su venida traía nuevas ilusiones de un mundo mejor para judíos y gentiles por igual, si aceptaban la verdad personificada en Cristo y su evangelio del reino. Con la venida de Cristo, y  el inicio de su ministerio, él abrió el camino que conduce al reino venidero, y preparó a los elegidos para participar de esa era maravillosa de justicia en la tierra. Su venida sirvió para definitivamente condenar al diablo, y a su reino de maldad. Su misión fue “trasladar” a los pecadores, del reino tenebroso del diablo, a la luz del reino de Dios por la fe (Colosenses 1:13,14).

Definitivamente con la venida de Cristo se iniciaba el proceso de redención del hombre, sin importar raza, sexo, educación, nacionalidad, o religión. Jesús vino a salvar a todos los hombres, aunque también es verdad que pocos lograrían ganarla. Jesús exigía la renunciación de los hombres a las cosas temporales para seguirlo a él y a su causa redentora. La iglesia, compuesta por los salvos de todas las naciones, tiene la obligación y el mandato de seguir proclamando ese mismo mensaje de la buena nueva del reino a todas las naciones (Mt. 24:14). Los salvados deben ahora salvar a otros con el mensaje de Cristo, o sea, a través del anuncio del evangelio del reino de Dios (Mateo 24:14; Marcos 16:15,16).

Hasta este punto se trataba la primera venida de nuestro Señor al mundo, vale decir, el de preparar a sus elegidos (su iglesia) para que reinen con él en su reino o gobierno milenario en la tierra (Apocalipsis 2:26,27; 3:21;20:4,5). Su mensaje fue siempre el reino de Dios. Esta proclamación es la meta de la carrera cristiana la cual Jesús selló o certificó con su propio sacrificio vicario y su resurrección gloriosa de entre los muertos (Hechos 14:22; 2 Pedro 1:5-11; Santiago 2:5; Mateo 25:31,34).

La Segunda Parte de la Misión de Cristo Aún no Cumplida sino hasta su Retorno: (Isaías 61:2-11)

La segunda parte de la profecía se proyecta hacia el futuro, cuando Jesús vuelva a esta tierra por segunda vez en persona. Los versículos 2 al 11 nos dan detalles interesantes de lo que ocurrirá cuando el Señor Jesucristo vuelva nuevamente a la tierra y reine en Israel:

1.- El día de la venganza de Dios.
2.- A consolar a los enlutados.
3.-  Gloria y gozo a los afligidos de Sión.
4.- Se reedificarán las ruinas antiguas.
5.- Se restaurarán las ciudades arruinadas.
6.- Extranjeros apacentarán los rebaños.
7.- Los Judíos comerán las riquezas de las naciones.
8.- Dios hará pacto perpetuo con su pueblo.
9.- Pueblos reconocerán que Israel es escogido.
10.-Israel será prominente sobre las demás naciones.

Aquí tenemos unas profecías concernientes al pueblo Hebreo, o también llamado: el pueblo escogido de Dios. Jesús vendrá para vengar la incredulidad de los hombres impíos, es decir, vendrá a castigar a aquellos que no quisieron saber nada de él y de su Padre, y descuidaron una salvación tan grande. Además, cuando Jesús regrese nuevamente a este mundo, las naciones querrán borrar del mapa a la nación Judía asentada en la tierra santa. Multitud de naciones árabes y de otros países se pondrán de acuerdo para combatir contra el pueblo elegido de Dios, y entonces, cuando menos se lo esperen, serán castigados con la gloriosa venida del Señor.

Por fin los judíos no serán más amenazados por sus enemigos y vecinos, y los enlutados, aquellos que perdieron a sus hijos en batalla, por el terrorismo y por el holocausto, serán consolados. Los afligidos de Sión tendrán gloria y gozo de verdad, al verse finalmente liberados completamente de sus enemigos y por tener a su rey poderoso entre ellos.

Para ese entonces las ruinas antiguas que ahora existen en Israel, y aquellas que se produzcan por causa de los ataques enemigos sobre la tierra santa, serán reedificadas. Ahora serán los extranjeros los que se encargarán de sembrar las tierras y a apacentar los rebaños judíos. Las naciones gentiles estarán al servicio de Israel, e Israel será de bendición para ellas. El mundo reconocerá que Israel es una nación de Dios, elegida y preciosa. Además, con el reino de Cristo desde Jerusalén, los hombres recibirán las leyes de Dios, y ellos tendrán que andar rectamente, de lo contrario les sobrevendrán las calamidades de Dios (Leer Zacarías 14).

Por fin los judíos vivirán seguros y en paz, porque Cristo y su iglesia tomarán el control del mundo desde Jerusalén. En ese tiempo las armas de guerra serán destruidas, y los ejércitos dejarán de existir. Habrá un desarme mundial nunca antes visto.

Una Ignorancia Generalizada:

Es triste contemplar cómo el mundo se opone a Israel y a sus legítimos derechos sobre la tierra prometida. Existe una animadversión tremenda hacia los judíos en todas partes del mundo, incluso dentro del mundo llamado “cristiano”. Por muchísimos siglos los católicos han alimentado el odio hacia los judíos, y han pasado por alto las Escrituras bíblicas que afirman tajantemente que este pueblo milenario es y seguirá siendo el pueblo elegido de Dios (Romanos 9:4;11:1,2). También los más de los cristianos se han olvidado que Jesús mismo dijo que la salvación viene de los judíos (Juan 4:22), afirmación ésta que resultaría absurda si en verdad este pueblo fue desechado para siempre por Dios.

Los que se dicen Cristianos ignoran que el retorno de los judíos en su tierra, el 12 de Mayo de 1948, se produjo como respuesta a una promesa explícita de Dios a Abraham, en el sentido que su descendencia heredaría la “tierra prometida” (Génesis 13:15; 15:18). Por cierto que esa descendencia se refería primeramente a Cristo, a los judíos cristianos de todas las épocas, y finalmente a los no judíos cristianos, hechos “judíos espirituales” por la fe en Cristo (Gálatas 3:16,29).

Ahora que la tierra de la promesa se encuentra en manos judías (aunque aún faltan recuperar ciertos territorios que comprendían la antigua tierra de la promesa), y habiendo sido Jerusalén reconquistada por los Hebreos en Junio de 1967, sólo queda esperar por la venida de Cristo para que cumpla las promesas de Isaías 61:2b-11). Cuando eso ocurra, Israel será de bendición para los pueblos de la tierra. Esto significará que habrá un solo gobierno mundial liderado por Jesucristo, el Rey de los reyes, y el Señor de los señores.