LUZBY BERNAL

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lunes, 5 de septiembre de 2011

¿Sabes mujer lo que significa el apego sentimental?

❁¿Sabes mujer lo que significa el apego sentimental?❁


CIRCULO FEMENINO

En esta vida todas las mujeres tenemos tendencias muy marcadas a la búsqueda de motivos especiales para cultivar los sentimientos  y los sentimentalismos.
Nos volvemos unas verdaderas mandonas, atrevidas y expertas en materia de afectos, no hay quien se atreva a competir con nosotras, porque anticipadamente se sabría un vencido.

Somos especialistas en refinar los detalles, las ternuras, los besos y los apapachos a nuestro ser amado, y hasta con copia al sindicato: El de las mujeres “cariñosas”, para que nadie diga que no dejamos constancia y que al amor lo vivimos sin testigos, y hasta de honor.
Algunas mujeres se desgastan emocionalmente pensando cómo verse mejor, cómo lucir mejor ante el hombre que les ha sacudido todo el tapete y se matan de hambre con tal de bajar un par de kilos previamente antes de su primer cita, aunque a la segunda o a la tercera, tengan que meterse primero que su compañero bajo las cobijas, para que éste, no les vea sus llantitas o rollitos. 

¡Están tan enamoradas! Que no soportarían que sus parejas quisieran hacer el amor con la luz encendida… ¡Qué horror!, como si esto fuera el fin del mundo.
¿Por qué tantos miedos, tabúes y temores? ¿Será por vanidad u orgullo femenino? ¡A la mujer le da pavor la sola idea de desnudarse ante su ser amado cuando ella es gordita, a muy flaquita, teme decepcionarlo y perder al hombre de su vida por no poseer mucho atractivo visual!. 

Se aferra a su pudor y a su cobija con uñas y dientes antes de que el hombre la mire, como si ese hombre significara todo en su vida, o fuera para ella, una especie de ley de vida o muerte, o lo sintiera como su única tabla de salvación.
No hay más nada ni nadie en la vida que convenza a ese tipo de mujeres a deshacerse de esos pensamientos tan devastadores, tan angustiosos y tan preocupantes que pueden ser fácilmente evitables, si desapareciera el temor, el miedo y por supuesto el apego.
Pero… ¿Sabes mujer lo que significa el apego sentimental? 

Se parece mucho a la dependencia emocional, y ambos sentimientos van tomados de la mano como si uno sin el otro no pudiera existir o hiciera a la mujer extraviarse en el bosque de su vida, enajenarse o dejarse cegar voluntariamente por su propio amor, y hasta lo defiende excusándolo:“Es que yo lo quiero”, “Es que podría dejarme”, “Es que… ¿qué haría sin él?”, “Es que no soporto que me vea así”, “Es que lo adoro y quiero ser suya”, “Es que no puedo hacerlo enojar, tengo que complacerlo en todo”, etc. pero el dilema es que a la mujer: ¡Le da verguenza mostrarse físicamente ante él, tal cual ella es!
Y la verdad de las cosas, tenemos que reconocer que en ese estado tan lamentable, la mujer enamorada, cariñosa y apegada a su hombre (sea novio, esposo, amante, amigo o lo que sea), se deja arrastrar, se deja mandar, ordenar, manipular, utilizar, humillar, embarazar y descuida totalmente su individualidad, su dignidad,  se le olvida cultivar el honor que se debe a ella misma como dama y mujer ¿Cómo pretende entonces ser respetada por su ser amado, si no posee la delicadeza ni siquiera de respetarse a ella misma primero?
A esas mujeres se les ha entumido la razón, no carburan, no piensan, no reflexionan, no asimilan, o de plano; ¡se les apagó totalmente el motor!, perdieron la vergüenza, la dignidad y perdieron el honor porque el tanque de reservas, también se les quedó vacío.

Ahora viven de puros “puchones” o empujones, y a repelones caminan a rastras con la dignidad por los suelos, con la autoestima tocando fondo, con la tristeza a flor de piel y con la frustración comiéndoles las entrañas: “No sé qué hacer, no puedo dejarlo, me moriría sin él, lo amo demasiado, él es mi vida.

No me importa humillarme, ni rebajarme, con tal de no perderlo y por él haría lo que fuera… ¡Lo que sea! Incluso… lavarle sus pies y limpiarle sus zapatos”.
 ¡Se sienten morir, pero no hacen nada por soltar el látigo que las golpea!, lo besan como si se tratara de una reliquia ancestral y milenaria. O sea… La mujer que vive en tales circunstancias está en manos del hombre y allí se hace sólo lo que él dice porque para eso es el hombre ¿verdad? ¡Pues no!… ¡Caray! 

¿Qué se le puede sugerir a una mujer que piensa así, con los pies y no con la cabeza?, si nada ni nadie la hará entender, ¡Hasta que solita se golpee y lo entienda!
La dignidad humana tiene un precio que no todo mundo está dispuesto a pagar¿verdad?, pero si por amor vas a sufrir toda tu vida al lado de un hombre que no te sabe valorar, respetar ni amar, como tú lo mereces, ¡suéltalo!… ¡déjalo ir! No te aferres, porque al final de todo, tú y yo sabemos ahora, quién de los dos saldría perdiendo más. ¿De acuerdo?
Fuente: Doral.

de Los Ojos del Alma,

sábado, 25 de septiembre de 2010

DESAPEGARSE DE LOS APEGOS POR NEALE DONALD WALSCH 
November 30th, 2009
A menudo he declarado que “Todo sufrimiento es el resultado del apego. Todo apego es el resultado de una idea equivocada de quién y qué somos y de por qué estamos aquí en la tierra”.
Y a menudo continúo diciendo: “No es fácil mantenerse alejado de los apegos.” Y no lo es… a menos que lo sea.
Lo que lo hace fácil para nosotros desapegarnos de personas, lugares y eventos que llenan nuestras vidas es una profunda conciencia de Quiénes Somos y cuál es nuestro propósito al vivir esta vida. Conversaciones con Dios ha dejado esto claro para mí. En términos muy claros se hizo evidente para mí que yo no soy mi cuerpo. Mi cuerpo no es algo que yo soy, es algo que yo tengo.
neale-donal
Quiero decirles que estoy muy apegado a mi cuerpo, y que no es fácil para mí entender que yo soy algo más que eso. Esta idea de que yo existo – el “yo” de “mí” que “yo soy” – completamente aparte y separado del cuerpo es una noción que se siente completamente ajena a mi experiencia… excepto cuando no lo es. He tenido momentos en mi vida cuando ha sido muy claro para mí que mi cuerpo no es más que una herramienta que yo uso en la creación de mi experiencia en-el-momento. Sin embargo, estos momentos han sido la excepción y no la regla. En la mayoría de los momentos de mi vida he andado por ahí pensando que el cuerpo que tengo es el “yo” que soy Yo.
Cuando estoy residiendo en un lugar de suficiente sabiduría para entender que esto no es verdad, otras personas que viven conmigo y cerca de mí me dicen que he pasado a un estado alterado de conciencia. Esto es exactamente lo que tenemos que hacer si queremos pasar a un lugar en donde estamos menos apegados a las cosas que son exteriores al Yo. Debemos pasar a un estado alterado de conciencia. Debemos ir a un lugar de mayor conciencia. Debemos elevarnos y expandir nuestra experiencia de quienes somos.
Cuando yo sé lo que realmente soy y cuando entiendo profundamente lo que estoy haciendo aquí, me siento más y más desapegado de las personas, lugares y acontecimientos de mi vida física cotidiana. La vida que existe fuera de mi Yo Interior es magnética. Tira y me atrae hacia ella. Me aspira y me absorbe hacia ella. Pronto, me pierdo en el laberinto y no puedo encontrar la salida.
Hasta que puedo.
Lo que me hace ver lo que es verdad y salir del laberinto es la elevación de mi observación. Yo, literalmente, me elevo por encima del paisaje de mi momento presente, mirando hacia abajo desde un lugar lejano y distante, viéndome a mí mismo en él, pero no de él. “Estar en el mundo, pero no ser del mundo” es la meta de todo buscador espiritual. Es el lugar donde reside toda maestría espiritual.
Voy a utilizar cualquier dispositivo a mi disposición, cualquier herramienta a mi alcance, para lograr esta elevación de la observación. Voy a leer. Voy a escribir. Voy a hablar. Voy a escuchar. Voy a caminar a través del momento. Voy a permanecer sentado en él. Voy a rezar, voy a meditar, cavilar; voy a cantar, voy a bailar, voy a reír, voy a llorar; voy a hacer todo lo posible para enviarme a mí mismo a un nuevo lugar, un lugar donde puedo estar libre del miedo que ser humano ha impuesto sobre mí.
Ahora, aquí está el tema…
Me gustan mis apegos. Así que tengo que encontrar una manera de ser selectivo sobre las cosas de las cuales desapegarme. Por lo menos al inicio. Por lo menos al principio. Creo que si intento desapegarme de todo de una sola vez me pondré en un lugar muy malo. Pues ya me distanciaría yo mismo del corazón de quien soy, o me derrumbaría de dolor por todo lo que se sentiría como si lo hubiera “perdido”.
Así que tengo que hacer una lista de todas las cosas a las que estoy apegado – y ésa va a ser una lista muy larga, en verdad. Y tengo que decidir de qué quiero desapegarme primero. Para ser honesto, creo que ya lo he decidido. Creo que quiero desapegarme, en primer lugar, de todos mis dramas, todas mis “historias”, todos mis falsos pensamientos sobre la vida y cómo es, y sobre todo, de toda mi necesidad de permanecer oculto – y de utilizar cuentos y mentiras como una forma de hacerlo.
Dicho de otra manera, creo que tengo que ser totalmente transparente. Se trata de completa visibilidad. Se trata de vivir en integridad. De lo que tengo que desapegarme es de mi “historia” fabricada acerca de quién soy y qué quiero, luego empezar a vivir la vida desde un lugar de absoluta autenticidad. Lo que estoy descubriendo es que he estado increíblemente apegado a mi “idea” acerca de mí mismo, y todo lo que vaya en contra de esa idea o la contradiga de alguna manera, me apresuro a ocultar o encubrir con una “pequeña mentira blanca”.
Porque no sólo debo desapegarme de la idea que tengo de mí mismo, sino también de la idea que ustedes tienen de mí. Dije que éste era el principio del desapego, pero a mí me parece, mientras me oigo pensar en esto, que en realidad es lo último en desapego. Así que, tal vez, en este sentido, el principio es el fin y el fin es el principio. Y, como con todo lo demás en la vida, el proceso entero es un círculo.
En cualquier caso, ahí es donde tengo que comenzar mi proceso de desapego. Tengo que desapegarme de mis dramas, desapegarme de mis historias, y lo más importante de todo, desapegarme de mi Yo Fabricado… de manera que pueda revelar mi Yo Verdadero al “yo” que soy Yo, por fin.
Dijo Shakespeare, y tenía razón: “Sé fiel a tu propio ser y entonces sucederá, como la noche sigue el día, que no podrás ser falso con nadie.”
Aquí un vídeo de NEALE DONALD WALSCH sobre la unidad en castellano:

 
Enviado : Maria Uribe