LUZBY BERNAL

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jueves, 1 de septiembre de 2011

CIRCULO FEMENINO: CERRANDO CICLOS - EL DESAPEGO

CERRANDO CICLOS - EL DESAPEGO



Más de una vez hemos escuchado decir que el pasado no existe, el futuro aún está por escribir y que solo importa el presente.
 Esto es una verdad simple que pocas veces nos paramos a pensar y casi nadie reflexiona sobre ello. Los seres humanos solemos ser animales de costumbres y nos aferramos a cosas que ya no aportan nada a nuestras vidas y nos anclan a un tiempo que ya no regresará jamás.
 Esto, lejos de hacernos bien, la mayoría de las veces nos afecta demasiado y nos hace un daño que no podemos calcular y del cual nos cuesta sanar.

Lo peor de todo es esa tendencia tan nuestra que nos lleva a recordar con mayor frecuencia pasajes o momentos de nuestra vida que fueron más negativos.

Nos cuesta aceptar que todo tiene un principio y un final, nos apegamos a cosas que ya no nos sirven, que no nos son necesarias en nuestro diario caminar o que simplemente ya no existen más que en nuestro recuerdo y cuando nos empeñamos en alargar más de lo necesario estas situaciones, perdemos la alegría, las ganas, las ilusiones y muchas veces la oportunidad de vivir otras etapas que teníamos que vivir.

Por todo esto, poner fin a un ciclo, cerrar puertas, concluir capítulos o pasar página... da igual el nombre que queramos darle, es muy importante en nuestro diario caminar.

¿Hemos perdido a un ser querido? ¿Aquel o aquella al que amábamos, nos ha dejado? ¿Hemos perdido el trabajo que teníamos? ¿Hemos cambiado mi residencia? ¿Nos hemos sentido traicionado por un amigo?

Estos son unos pocos ejemplos de situaciones por las que podemos pasar y de las que debemos aprender a "pasar".

Podemos estar mucho tiempo torturando nuestra mente y a veces nuestro corazón, tratando de encontrar sentido a muchas de esas situaciones, al por qué sucedió algo así en nuestras vidas.

Podemos incluso plantearnos en abandonarnos a la desesperación, la frustración y la depresión al creer que no hay una salida.

Pero una actitud así por nuestra parte supondrá a la larga un desgaste inmenso no sólo en nosotros mismos sino en todo y todos los que nos rodean.

 Nuestro país, nuestra pareja sentimental, nuestros hijos, nuestras familias en general.
 Todos ellos estarán cerrando sus propios círculos y sufrirán al vernos paralizados.

Nadie puede estar al mismo tiempo en el presente y en el pasado. El pasado no volverá. Nuestra niñez no regresara, por eso debemos evolucionar con nuestro cuerpo conforme a la edad.

No podemos ser hijos eternamente ofendidos con nuestros padres o nuestro entorno en la niñez.

No podemos disfrutar de una pareja si vivimos constantemente recordando cómo fue nuestra relación, buena o mala, con una pareja anterior....

Todo pasa y tiene un final y lo mejor que podemos hacer en no volver sobre ello... dejar que fluya.

Dejar para siempre. Soltar. Desprenderse. Ganamos o perdemos, pero jamás debemos esperar que nos devuelvan lo que damos o hacemos por los demás.
Por eso es muy importante, aunque a veces sea muy doloroso, el aprender a desapegarse de las cosas... Recuerdos, hechos, actos. Donar ropa, muebles, libros, por ejemplo.
Todo lo que manifestemos en el campo de lo visible es una manifestación del mundo invisible.
Si nos desprendemos de aquel objeto que nos trae un poderoso recuerdo que nos ancla al pasado, por ejemplo, estaremos pasando pagina sobre dicho recuerdo, estaremos dando lugar a que quede un espacio vacío que pueda ser llenado con un nuevo acontecimiento en nuestras vidas.

Nada ni nadie es imprescindible en nuestras vidas. todo y todos los que interactúan con nosotros aparecen a nuestro lado en el justo momento en el que una determinada experiencia es necesaria ser vivida y aprendida.

Cuando esta vivencia y aprendizaje llega a su fin, lo mejor que podemos hacer es reconocerlo y dejar fluir, soltar y seguir adelante.

Pero siempre... lo fundamental, es tomar conciencia de que para comenzar un nuevo capítulo en el libro de nuestras vidas, hemos de asimilar y pasar esa pagina sobre lo ya vivido, es comenzar en una página en blanco para seguir recorriendo y escribiendo nuestro propio camino.

Por todo esto, recordemos que hubo épocas o etapas en nuestras vidas en las que podíamos vivir sin aquello que ahora tanto parece afectarnos y de lo cual somos reacios a desprendernos.
Repito que nada ni nadie es insustituible y que los hábitos no son necesidades. Reconocer esto es ya en sí mismo un paso muy importante.

Cerrar ciclos. No por orgullo  ni por incapacidad no por soberbia, sin simplemente porque aquello ya no encaja en nuestras vidas, no está, paso, se fue.
Cerrando puertas y pasando página.

de ser quienes éramos y seamos quienes realmente somos. Aquí, ahora, en el presente... Aprendamos a perdonar y perdonarnos...

Aprendamos a dejar fluir las cosas tomando sólo la enseñanza de lo vivido... 

Aprendamos que nada es total y absolutamente necesario y que toda situación se nos presenta para ser vivida y aprendida, dejando paso a nuevas vivencias...

Aprendamos a ser cada segundo sin anclarnos en el pasado vivido ni proyectarnos en un futuro que dependerá del presente y de cómo lo vivimos.

Aprendamos, al fin, a desapegarnos de todo lo ya vivido y dejemos espacio a lo que toca vivir en  el presente momento.

Esto nos ayudará a seguir adelante nuestro camino.

Drisana©


http://circulodemujeres-administradora.blogspot.com/2011_05_01_archive.html

sábado, 25 de septiembre de 2010

DESAPEGARSE DE LOS APEGOS POR NEALE DONALD WALSCH 
November 30th, 2009
A menudo he declarado que “Todo sufrimiento es el resultado del apego. Todo apego es el resultado de una idea equivocada de quién y qué somos y de por qué estamos aquí en la tierra”.
Y a menudo continúo diciendo: “No es fácil mantenerse alejado de los apegos.” Y no lo es… a menos que lo sea.
Lo que lo hace fácil para nosotros desapegarnos de personas, lugares y eventos que llenan nuestras vidas es una profunda conciencia de Quiénes Somos y cuál es nuestro propósito al vivir esta vida. Conversaciones con Dios ha dejado esto claro para mí. En términos muy claros se hizo evidente para mí que yo no soy mi cuerpo. Mi cuerpo no es algo que yo soy, es algo que yo tengo.
neale-donal
Quiero decirles que estoy muy apegado a mi cuerpo, y que no es fácil para mí entender que yo soy algo más que eso. Esta idea de que yo existo – el “yo” de “mí” que “yo soy” – completamente aparte y separado del cuerpo es una noción que se siente completamente ajena a mi experiencia… excepto cuando no lo es. He tenido momentos en mi vida cuando ha sido muy claro para mí que mi cuerpo no es más que una herramienta que yo uso en la creación de mi experiencia en-el-momento. Sin embargo, estos momentos han sido la excepción y no la regla. En la mayoría de los momentos de mi vida he andado por ahí pensando que el cuerpo que tengo es el “yo” que soy Yo.
Cuando estoy residiendo en un lugar de suficiente sabiduría para entender que esto no es verdad, otras personas que viven conmigo y cerca de mí me dicen que he pasado a un estado alterado de conciencia. Esto es exactamente lo que tenemos que hacer si queremos pasar a un lugar en donde estamos menos apegados a las cosas que son exteriores al Yo. Debemos pasar a un estado alterado de conciencia. Debemos ir a un lugar de mayor conciencia. Debemos elevarnos y expandir nuestra experiencia de quienes somos.
Cuando yo sé lo que realmente soy y cuando entiendo profundamente lo que estoy haciendo aquí, me siento más y más desapegado de las personas, lugares y acontecimientos de mi vida física cotidiana. La vida que existe fuera de mi Yo Interior es magnética. Tira y me atrae hacia ella. Me aspira y me absorbe hacia ella. Pronto, me pierdo en el laberinto y no puedo encontrar la salida.
Hasta que puedo.
Lo que me hace ver lo que es verdad y salir del laberinto es la elevación de mi observación. Yo, literalmente, me elevo por encima del paisaje de mi momento presente, mirando hacia abajo desde un lugar lejano y distante, viéndome a mí mismo en él, pero no de él. “Estar en el mundo, pero no ser del mundo” es la meta de todo buscador espiritual. Es el lugar donde reside toda maestría espiritual.
Voy a utilizar cualquier dispositivo a mi disposición, cualquier herramienta a mi alcance, para lograr esta elevación de la observación. Voy a leer. Voy a escribir. Voy a hablar. Voy a escuchar. Voy a caminar a través del momento. Voy a permanecer sentado en él. Voy a rezar, voy a meditar, cavilar; voy a cantar, voy a bailar, voy a reír, voy a llorar; voy a hacer todo lo posible para enviarme a mí mismo a un nuevo lugar, un lugar donde puedo estar libre del miedo que ser humano ha impuesto sobre mí.
Ahora, aquí está el tema…
Me gustan mis apegos. Así que tengo que encontrar una manera de ser selectivo sobre las cosas de las cuales desapegarme. Por lo menos al inicio. Por lo menos al principio. Creo que si intento desapegarme de todo de una sola vez me pondré en un lugar muy malo. Pues ya me distanciaría yo mismo del corazón de quien soy, o me derrumbaría de dolor por todo lo que se sentiría como si lo hubiera “perdido”.
Así que tengo que hacer una lista de todas las cosas a las que estoy apegado – y ésa va a ser una lista muy larga, en verdad. Y tengo que decidir de qué quiero desapegarme primero. Para ser honesto, creo que ya lo he decidido. Creo que quiero desapegarme, en primer lugar, de todos mis dramas, todas mis “historias”, todos mis falsos pensamientos sobre la vida y cómo es, y sobre todo, de toda mi necesidad de permanecer oculto – y de utilizar cuentos y mentiras como una forma de hacerlo.
Dicho de otra manera, creo que tengo que ser totalmente transparente. Se trata de completa visibilidad. Se trata de vivir en integridad. De lo que tengo que desapegarme es de mi “historia” fabricada acerca de quién soy y qué quiero, luego empezar a vivir la vida desde un lugar de absoluta autenticidad. Lo que estoy descubriendo es que he estado increíblemente apegado a mi “idea” acerca de mí mismo, y todo lo que vaya en contra de esa idea o la contradiga de alguna manera, me apresuro a ocultar o encubrir con una “pequeña mentira blanca”.
Porque no sólo debo desapegarme de la idea que tengo de mí mismo, sino también de la idea que ustedes tienen de mí. Dije que éste era el principio del desapego, pero a mí me parece, mientras me oigo pensar en esto, que en realidad es lo último en desapego. Así que, tal vez, en este sentido, el principio es el fin y el fin es el principio. Y, como con todo lo demás en la vida, el proceso entero es un círculo.
En cualquier caso, ahí es donde tengo que comenzar mi proceso de desapego. Tengo que desapegarme de mis dramas, desapegarme de mis historias, y lo más importante de todo, desapegarme de mi Yo Fabricado… de manera que pueda revelar mi Yo Verdadero al “yo” que soy Yo, por fin.
Dijo Shakespeare, y tenía razón: “Sé fiel a tu propio ser y entonces sucederá, como la noche sigue el día, que no podrás ser falso con nadie.”
Aquí un vídeo de NEALE DONALD WALSCH sobre la unidad en castellano:

 
Enviado : Maria Uribe