LUZBY BERNAL

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domingo, 20 de febrero de 2011

Ningún banquete estaría completo sin agradecerle "al de Arriba".
por Lori Palatnik

El agradecimiento trae alegría. Cuando alguien te da un regalo, mientras más sepas acerca de la proveniencia de éste, más podrás apreciarlo y más alegría te provocará.
Y es por eso que, en el judaísmo, nos tomamos el tiempo necesario para decir bendiciones. Baruj ata... es el conocido comienzo para muchas de las bendiciones que decimos. Baruj significa "bendito" en hebreo, así que al parecer estamos continuamente bendiciendo a Dios. Pero, ¿Dios realmente necesita nuestras bendiciones?
Baruj es de la misma raíz que bereija, que significa fuente, de donde viene el agua. Su conexión es que ambas palabras son sobre "fuentes". Cuando decimos una brajá, una bendición, estamos reconociendo que todo tiene una fuente, y que esa fuente es Dios. Le agradecemos a Él por ser la fuente de todo.
Cuando recitamos la Bendición Después de la Comida (conocida también como bentching, que significa "bendecir"), estamos apreciando el hecho que esta comida vino de Dios – y eso le da al disfrute de la comida un nuevo significado. Reconocemos que estamos realmente bendecidos y decimos gracias. Este agradecimiento trae felicidad.
Dios no necesita nuestras bendiciones. Nosotros necesitamos nuestras bendiciones, ya que ellas nos ponen nuevamente en contacto con la raíz de todo. Una buena comida se convierte ahora en una conexión con el Eterno.
Cómo Hacerlo
En Shabat y Iom Tov, y otras ocasiones de celebración, comenzamos cantando Shir Ha-ma'alot justo antes del bentching (Bendición Después de la Comida). Este salmo fue compuesto por el Rey David y habla sobre el retorno del Pueblo Judío del exilio a la Tierra de Israel.
Hay muchas melodías para Shir Ha-ma'alot, si no las conoces prueba con una hecha por ti. Es una de esas canciones que funcionan con casi cualquier melodía.
También hay una melodía tradicional para el resto del bentching que ayuda a la gente a familiarizarse con el hebreo. Pero recuerda, aunque es mejor en hebreo, Dios entiende español y todo el resto de los idiomas. Así que siéntete libre de expresar tus gracias en el idioma en el que te sientas más cómodo.
Maim Ajaronim – "Aguas Finales"
Antes de decir la Bendición Después de la Comida, nos lavamos la punta de los dedos. Esta es una pequeña ceremonia llamada Maim Ajaronim, que literalmente significa "aguas finales".
Antes de tocar algo físicamente precioso – una copa de plata, un bebé recién nacido, un objeto invaluable, nos aseguramos de que nuestras manos estén limpias. Es un reconocimiento de que los objetos materiales pueden tener gran valor. Con Maim Ajaronim reconocemos que antes de dirigirnos a Dios y agradecerle, debemos lavar nuestras manos.
Después de cantar Shir Ha-ma'alot, uno de los anfitriones va a la cocina y llena un pequeño recipiente con agua. Hay hermosos conjuntos que se pueden comprar para esto, que vienen en una gran variedad de estilos – un pozo del deseo con el agua adentro del pequeño balde... conjuntos de una copa de plata con su plato... otros hechos de bronce...
Pero todo lo que realmente se necesita es un vaso con un pequeño tazón.
1. Llena el vaso con agua, ponlo en un pequeño tazón y llévalo a la mesa.
2. Pásalo por los presentes, cada uno debe verter un poco de agua sobre la punta de sus dedos (desde el nudillo del medio hacia abajo), sobre el tazón.
3. Cuando todos ya se han lavado, saca el vaso y el tazón de la mesa antes de bendecir.
Reflexiones
Cuando era una niña pequeña, recuerdo que mi abuela se sentaba a un costado después de la comida y cantaba el bentching.
Nunca supe que estaba bendiciendo hasta que crecí y comencé a experimentar el Judaísmo tradicional de adulta. Después de la comida un viernes por la noche, en una casa donde había sido invitada, la gente pasó pequeños libros (bentchers), y comenzaron a cantar una melodía conocida. ¡Eso es lo que ella había estado haciendo todos esos años!
¿Pero por qué no me lo dijo? ¿Por qué no me lo enseñó? Tal vez ella sabía que no lo apreciaría o adoptaría. No entonces... pero ahora sí.
Que sabio que era. Se que en algún lugar del cielo ella está escuchando con mucho najat (satisfacción, orgullo) cada vez que canto aquella canción de agradecimiento.
***
Me encanta bendecir en la mesa de Shabat porque siempre me emociona, ya que me devuelve los recuerdos de mi primer Shabat.
Había un padre que enseñaba a sus hijos la importancia de bendecir después de la comida, al cantarlo siempre en voz alta, lentamente, para que todos pudiesen seguirlo.
Fue un sentimiento tan cálido, verlo tomar a su pequeña hija en su regazo balanceándose con ella mientras bendecía, y todos los niños añadiéndose a él.
Ahora veo como mi propio esposo sostiene a nuestra hija más pequeña, cuidadosamente cantando cada palabra con claridad, para que todas nuestras pequeñas niñas puedan seguirlo y aprenderlo correctamente.
***
Encuentro que bendecir tiene dos cualidades – física y espiritual. El aspecto espiritual tiene que ver con las palabras mismas. Encuentro que su sola pronunciación tiene un efecto, como si el hebreo fuese mágico y pudiera traer santidad a la mesa.
Pero – después de una gran comida, te sientes lleno, y no siempre tienes ganas de agradecerle a Dios. Algunas veces sólo quieres ponerte el pijama e irte a la cama. Ahí es donde entra lo físico. Es el tiempo en el que tienes que caminar ese kilómetro extra, incluso si no tienes ganas. Se llama disciplina. Y es bueno para mí.
***
Estaba estudiando en Israel cuando mis padres me pidieron que me encontrara con ellos en Turquía, ya que estaban viajando juntos por negocios.
No llevaba mucho tiempo cuidando Shabat, pero había algunos componentes básicos que estaba decidido a mantener, y uno de ellos era bendecir.
En Turquía, no es lo mejor andar publicando que eres judío, así que mantuve mi cabeza cubierta con una gorra de béisbol, y digamos que bendije en silencio. Muy en silencio.
***
En una de mis primeras comidas de Shabat, vi como un vaso era pasado de mano en mano por toda la mesa. Antes de poder entender lo que pasaba alguien me lo estaba pasando a mí. Supuse que eso debía ser otro tipo de kidush después de la comida, así que lo levante para beber.
Cuando apenas lo levante de la mesa, la persona de al lado mío agarro mi brazo y me hizo un gesto para que simplemente lo siguiera pasando.
Después, me di cuenta que esto era Maim Ajaronim – agua para lavar la punta de los dedos – y que la persona de al lado mío me acababa de salvar de una tremenda vergüenza.
Nos hicimos amigos instantáneamente, y siempre estaré agradecido con el por salvarme.
Adaptado de "Friday Night and Beyond" por Lori Palatnik (Jason Aronson Pub.).


domingo, 28 de noviembre de 2010

La comida no es lo más importante – ¿o si?


Aunque la comida no es la esencia de la festividad, tampoco es muy secundaria que digamos. En el judaísmo todas las cosas tiene algún sentido, y lo mismo aplica a la comida. En Janucá, comemos comidas preparadas con aceite para conectarnos con el jarro de aceite que milagrosamente duró ocho días. También podemos comer lácteos para recordar la cena que Yehudit le sirvió al General Holfernes antes de asesinarlo.
Así que en ese espíritu, aquí hay unas sugerencias de menú para Janucá. Sin embargo, este es un menú de carne, (no vamos a incluir las alusiones sangrientas) y el aceite se utiliza básicamente para freír los latkes, pero deben tener un millón de recetas para eso… ¡Disfruten!
Asado de Paleta
1 Asado de paleta de 2 kilogramos.
2 cucharadas de aceite (supongo que esto también cuenta para Janucá).
4 cebollas, rebanadas.
4 zanahorias, cortadas en pedazos grandes.
4 tallos de apio, cortados en pedazos grandes.
8 dientes de ajo enteros, pelados.
1 taza de vino tinto.
2 tazas de caldo de pollo.
Calienta el horno a 180 grados. Dora el asado de paleta en aceite hasta que todos sus lados estén dorados y ponlo en una fuente grande para horno. Saltea brevemente las cebollas, zanahorias, apio y ajo, y luego viértelos sobre el asado. Agrega el vino y el caldo de pollo y cubre con papel de aluminio grueso. Hornea por 3 a 4 horas. Déjalo reposar ½ hora antes de rebanar.
Latkes
Ver: Muchos Latkes por Gitta Bixenspanner
Puré de Manzanas Casero
Delicioso y saludable – sin azúcar. A mis hijos les encanta comer esto todo el año cuando llegan a casa de la escuela.
10 manzanas, cortadas en trozos.
2 peras, cortadas en trozos.
1 palo de canela.
2 cucharitas de vainilla.
½ taza de agua.
Pon todos los ingredientes en una olla grande para sopa sobre fuego medio. Deja hervir durante unas 2 horas hasta que las manzanas estén blandas, revolviendo cada 15 minutos. Retíralas del fuego y muélelas con un pisa papas. Conservar en el refrigerador.
Kúgel de Brócoli, Champiñones y Fideos
1 bolsa (800 gramos) de brócoli congelado, descongelado.
1 litro de sopa cremosa de champiñones Portobello.
2 latas (400 gramos) de champiñones, colados.
1 paquete (500 gramos) de fideos de huevo, cocidos y colados.
4 huevos.
½ taza de pan rallado.
2 cucharadas de margarina, separada en pedazos pequeños.
Precalienta el horno a 180 grados. Combina los primeros 5 ingredientes y mezcla bien. Vierte en una fuente de 30x40 centímetros. Rocía con pan rallado y cubre con margarina. Hornea durante 45 minutos a 1 hora.
Linda Ensalada de Granada y Mandarina
1 lechuga romana, cortada en pedazos pequeños.
½ cebolla morada, en cubos (opcional – no soy fanática de la cebolla cruda pero sé que otros sí lo son).
½ taza de almendras rebanadas o pedazos de castañas de Cajú, tostadas.
1 palta, cortada en cubos.
1 lata pequeña de mandarinas, coladas.
Semillas de una granada.
Aderezo:
1 taza de aceite.
2/3 taza de mayonesa.
2 cucharadas de vinagre.
2 cucharadas de azúcar.
Sal y pimienta a gusto.
Bate juntos los ingredientes del aderezo y mezcla con todos los ingredientes de la ensalada.
Galletas de Azúcar
Estas son las tradicionales galletas de molde. Puedes utilizar moldes con formas de Janucá (una janukiá, un sevivón), moldes de alef-bet o el que gustes.
1 taza de margarina, suavizada.
1 taza de azúcar.
2 huevos.
2 cucharadas de jugo de naranja.
1 cucharada de vainilla.
3 tazas de harina.
½ cucharita de polvos de hornear.
Chispas de chocolate o azúcar de color.
Precalienta el horno a 200 grados. Bate la margarina con el azúcar. Agrega batiendo, los huevos, el jugo de naranja y la vainilla. Reduce la velocidad y mezcla la harina y los polvos de hornear. Forma una bola y envuélvela en plástico. Enfría durante 1 a 2 horas. Luego amasa hasta lograr un grosor de 1/2 centímetro. Corta las galletas con los moldes y ponlas en latas para horno engrasadas. Decóralas (aquí es donde participan los niños). Hornea por 8 a 10 minutos hasta que comiencen a dorarse, poniendo atención para que no se quemen.
Brownies de Chocolate
No hay ninguna conexión particular de Janucá con estos brownies pero pienso que ¡si es chocolate, siempre es bueno!
1 taza de margarina, suavizada.
150 gramos de chocolate amargo, picado.
2 tazas de azúcar.
4 huevos.
1 taza de harina.
1 taza de chispas de chocolate semi-dulces.
Precalienta el horno a 180 grados. Engrasa una fuente cuadrada de 30 centímetros.
Derrite la margarina y el chocolate a fuego bajo. Deja enfriar hasta que la mezcla esté tibia y agrega el azúcar. En un recipiente aparte, bate los huevos; luego agrega la mezcla de chocolate fría. Agrega la harina hasta que se incorpore, con cuidado de no mezclar en exceso. Agrega las chispas de chocolate. Vierte en la fuente preparada y hornea por 45 a 50 minutos. No hornees en exceso.