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CIERRE DEL SHABAT - SABADO 22/09/2018 A LAS 18HS ARG.

viernes, 21 de septiembre de 2018

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jueves, 20 de septiembre de 2018

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Enfoques sobre la Parashá Haazinu.


Torá desde Jerusalem



Parashá Haazinu - Prestad oídos

Libro Devarim / Deuteronomio (32:1 a 32:52)
Enfoques sobre la Parashá

"Ha'azinu..." (Devarim 32:1)
Asi como todas las notas en un acorde, y todas las voces e instrumentos en una orquesta se juntan para formar un solo sonido, asi también toda la creación canta en armonía para proclamar la Unidad de Di-s. La Parashá de Ha'azinu está escrita en forma de una canción, para recordar al Pueblo Judío que toda la Creación resuena en armonía con sus acciones.
(Rabí Gedalia Schorr)

"Oye, Oh cielos, y yo hablaré; y la tierra escuchará las palabras de mi boca" (Devarim 32:1)
Cuando una persona reza, se siente humilde, pequeña e insignificante. Cinco minutos más tarde, cuando entra a su oficina, es una persona totalmente diferente, tratando con las personas en el mundo material de cada día. En otras palabras, no es suficiente decir "Oye, Oh cielos, y yo hablaré"; sino tambien "y la tierra escuchará las palabras de mi boca"- ¡lo que la persona habla a los Cielos, él mismo tiene que escuchar en este mundo, en la tierra, y actuar de acuerdo a eso!
(Rabí Shlomo Zobin)

Nuestros Sabios dicen "Aquél que teme a los Cielos será escuchado por el hombre". Esto es lo que este versículo nos enseña: “Oye, Oh Cielos, y yo hablaré..." - Si los Cielos van a oir lo que yo digo, "la tierra escuchará las palabras de mi boca" - aquellos en la tierra también escucharán mis palabras.
(HaAdmor Rabi Abraham Yaacob de Sadigora)

"Que mi enseñanza caiga como lluvia..." (Devarim 32:2)
Las palabras de la Torá son como lluvia. Así como la lluvia cuando cae, aparentemente no deja ninguna huella en las plantas, y solo después cuando el sol emerge de las nubes y brilla en la tierra, vemos los resultados de la lluvia - así también son las palabras de Torá. Aunque en el momento de escucharlas su influencia no puede ser detectada, a través del tiempo sus efectos aparecen.
(Rabí Bunim de Peshishe)

"Que Mis enseñanzas caigan como lluvia, que Mis palabras fluyan como el rocío" (Devarim 32:2)
Una tormenta violenta. Se oye el bramido del viento. La lluvia azota el suelo. Parece como si la tierra se partiera en dos por la tempestad. Y aun así si no fuera por esa tormenta, la tierra no podría dar frutos. Porque si solamente el rocío regara el suelo, el calor del sol quemaría y chamuscaría las semillas.
Unicamente si las lluvias tempestuosas riegan el terreno, el rocío cumplirá con su tarea de hacer surgir los brotes florecientes.
Lo mismo ocurre con la Torá. Si el individuo se esfuerza en el estudio de la halajá, impregnándose de la metodología y el torrente de lógica talmúdica, aunque le parezca que está luchando con un diluvio, con el tiempo hará que surjan flores de increíble belleza.
Tal vez se sienta desolado, acosado por la tempestad...
No obstante, los frutos de sus labores también comprenderán las partes más esotéricas de la Torá: el "rocío" de la Agadita: las enseñanzas homilíticas. Ellas florecerán en sus manos.
Sin embargo, si solamente se ocupa del "rocío" de la Torá, entonces, con el "sol" abrasador, o sea, con las brillantes luces del cinicismo secular, su adquisici¢n de Tor  se marchitar  y morirá, pues le faltan las lluvias profundas que nutren las raíces.
(Basado en el Netziv, oído de boca de Rabí Pinjas Kantrovitz) 
Shabat Shalom.

Comentario sobre la Parasha Haazinu.


Torá desde Jerusalem



Parashá Haazinu - Prestad oídos

Libro Devarim / Deuteronomio (32:1 a 32:52)


Comentario sobre la Parashá

“Escuchen los cielos...” (Devarim 32:1)
"Escuchen los cielos y hablare, Oiga la tierra Mis dichos". Con estas palabras se despide Moshé del Pueblo de Israel poniendo como testigos a los cielos y la tierra, y con este maravilloso cántico donde declara en síntesis la verdad y los principios de la Torá y así nos declara: "El Todopoderoso, perfecta es Su obra. La corrupción no es de Él, sino de sus hijos, miembros de una generación perversa y perdida. ¿Así compensáis al Eterno? Pueblo vil e insensato…". Que despedida más amarga la de un dirigente que ha llevado bajo su responsabilidad a todo un pueblo durante cuarenta años en el desierto. Pero no es la tristeza de no poder llegar a la meta lo que le preocupa a Moshé, sino la verdad de la bajeza humana, un pueblo que vivió la hazgajá (control) Divina, que hasta el más simple ser del pueblo dijo en la apertura del Mar Rojo: "Éste es mi Señor y ésta es Su grandeza". Moshé conoce la realidad humana y advierte: "Vayismán Yeshurún Vayibhat". "Al cubrirse de grasa (riqueza) abandonó a su Señor..., profanaste a tu Salvador… me hicieron celar con lo vano…". Y concluyó Moshé sus enseñanzas a todo Israel diciendo: "Poned vuestro corazón en todas las palabras que hoy os he dicho y comunicadlas a vuestros hijos…".
La facilidad de abandonar lo importante y lo consecuente por la vanidad y los placeres momentáneos, están grabados en la naturaleza de la persona es por lo que debemos de estar en continua conciencia y alerta del peligro de la vida que nos rodea sobre todo cuando la facilidad y los placeres se convierten en naturales y casi obligatorios.
Esta semana entre Rosh HaShaná y Yom Kipur denominada por nuestros Sabios como los diez días de la Teshuvá, se ve coronada por el Sábado intermedio llamado Shabat Tshuvá, el Sábado de la Teshuvá, y si todos los días son aceptables para el raciocinio y la recapacitación, este Sábado es especial, pues así como el primer Shabat fue la coronación de la Creación, este Sábado es la coronación de la recapacitación. Debemos aprovechar el potencial espiritual del Shabat en general, y de éste en especial para realizar ese examen de conciencia que nos exige el Creador y que es la razón de todos estos días, "pues no busca el Creador en el castigo del equivocado sino en su arrepentimiento y su vuelta al buen camino".
La responsabilidad de nuestros dirigentes es tan grande que la Torá finaliza esta parashá y con ella la propia lectura de la Torá, recordándonos la muerte de Moshé y su castigo de no entrar a la tierra de Israel, por lo que Moshé y Aharón no hicieron "Kidush Hashem" (exaltación de Su nombre) en un hecho que nos parecería inverosímil como fue que golpearon y no hablaron a la piedra para pedir que manara agua. Toda la equivocación consistió en eso. ¿Podemos entender la proporción entre el hecho y el castigo?
Con esta enseñanza y moraleja la Torá quiere concretar para todo dirigente, pues no somos responsables solamente de nuestros hechos o de los hechos que pudimos evitar en los demás, sino aún más por los hechos que pudimos realizar e influenciar sobre los demás, cada uno al nivel de su capacidad de influencia y responsabilidad.
Cuenta el Midrash que cuando salieron Natán y Abihu profetizando, dijeron las mujeres de Moshé y Aharón: ¿Mezquinas las mujeres de éstos, sabrán lo que les espera? ¡Qué diferentes las generaciones de nuestros antepasados, concientes de la responsabilidad, huían de los cargos importantes!. Hoy no solamente que no huimos de esos cargos, sino que los perseguimos.
Shabat Shalom.
Rab Shlomó Wahnón

Parashá Haazinu - Prestad oídos


Torá desde Jerusalem



Parashá Haazinu - Prestad oídos

Libro Devarim / Deuteronomio (32:1 a 32:52)
Resumen de la Parashá

En esta anteúltima Parashá, Moshé comienza su mensaje al Pueblo de Israel en forma poética, convocando a los cielos y a la tierra para atestiguar eternamente sobre sus advertencias a los judíos en su observancia a la Torá. En este poema Moshé resalta la fidelidad y justicia del Eterno, frente a las actitudes perversas del Pueblo elegido. Si los Hijos de Israel preguntarán sobre las anteriores generaciones, se les responderá cómo el Eterno eligió a Israel de entre todas las naciones y cómo los amparó en su camino por el desierto, comparando como el águila cuida a su cría, revoloteando sobre ella. Pero también el mismo Pueblo abandonó a su Creador, causando su ira. Así, generaciones posteriores se volverían contra Él, adorando idolatrías.
El Eterno castigaría, tanto a jóvenes como a ancianos por medio de la crueldad de pueblos extraños. Pero Su intervención evitará la destrucción total del Pueblo.
Los Hijos de Israel deben entender que únicamente bajo el amparo del Todopoderoso, se podrán enfrentar a ejércitos superiores, pero siempre reconociendo que sólo existe el Creador, con poder absoluto.
Una vez finalizado este discurso, Hashem ordenó a Moshé subir al Monte Nevó, para así poder ver y contemplar la Tierra de Israel, la Tierra Prometida.

Si Se Impone La Guerra A Israel, Actuaremos Con Toda Nuestra Fuerza