viernes, 24 de febrero de 2017

Parashá Terumá - Ofrenda Libro Shemot / Éxodo (25:1 a 27:19)



Torá desde Jerusalem



Parashá Terumá - Ofrenda
Libro Shemot / Éxodo (25:1 a 27:19)


Comentario sobre la Parashá

“Diles a los Hijos de Israel...” (Shemot 25:2)
Tras la parashá Mishpatim donde la Torá dictamina las leyes relevantes a las relaciones humanas, derechos, obligaciones, responsabilidades económicas, etc., continúa la Torá con las obligaciones de todo judío para con el Todopoderoso. 
A diferencia de la parashá Mishpatim, en la parashá Terumá, comienza la Torá con el preámbulo “Asher Yidebenu Libó”, a lo que traduce Rashi “Ratzón Tob” de buen corazón, pues en las relaciones humanas todo es bajo el lenguaje del precepto “obligación”.  Sin embargo en nuestra relación con Di-s, todo depende del buen corazón como dijeron nuestros Sabios: “Rajmaná Libá Bai”, el Todopoderoso el corazón busca. 
En las relaciones humanas las leyes se rigen por los hechos, en nuestra relación con Di-s la intención es lo primordial, pero solamente en lo positivo; quien quiso hacer una mitzvá y no le fue posible se le considera como si la hubiera hecho, sin embargo, si pensó transgredir un precepto pero no pudo hacerlo, no se considera como si lo hubiera hecho. 
¡Qué grande es la bondad Divina que busca darnos méritos!. 
Asimismo cuando Hashem nos pide construirle el Tabernáculo, nos dice la Torá: “Vehashú Li Mikdash Veshajanti Betojam”, y Me harán el Tabernáculo y habitaré entre ellos, no dijo y habitaré en el Tabernáculo, sino habitaré entre ellos, ya que el Tabernáculo no fue hecho sino fue ordenado para que nosotros encontremos donde identificarlo.
Así como el Tabernáculo fue ordenado para nosotros, también encontramos el grado de detalle con que fue ordenado; recibimos los detalles de sus componentes, todas las medidas, hasta en lo más mínimo, para de esta manera enseñarnos el valor de la exactitud.  Muchas veces nos preguntamos qué importancia puede tener un minuto más o menos, como en el tiempo de los rezos o de la entrada y salida del Shabat, un gramo más o menos en el peso de las matzot, o un milímetro más o menos en el lugar de los Tefilín.  Los adelantos de la tecnología en especial en el campo de la electrónica o lo que es más conocido como Hi-Tech, nos enseña la importancia del “detalle” como cuando un microchip de unos cuantos centímetros puede contener trillones de datos, mucho más la Torá en sus miles de párrafos, palabras y letras junto con los sistemas de estudios, de comparación de expresiones similares, de la proximidad de las frases, por las palabras con letras agregadas, en las faltantes, en los cambios, en lo que está escrito y en las costumbres, nos enseña la milenaria tradición judía. 
La exactitud, los detalles, se convirtieron en la fuente infinita de la sabiduría.
Shabat Shalom.
Rab Shlomó Wahnón

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