sábado, 15 de abril de 2017

Enfoques sobre la Parashá Sheminí - Octavo


Torá desde Jerusalem



Parashá Sheminí - Octavo

Libro Vayikrá / Levítico (9:1 a 11:47)
Enfoques sobre la Parashá

“...Y ellos [Nadav y Avihú] ofrecieron ante Di-s un fuego extraño, lo que Él no les había ordenado...” (Vayikrá 10:1)
La Torá es el manual de instrucciones del mundo, escrito por el Creador del mundo.  Nadie sabe mejor cómo manejar una máquina que su creador.  Imagina a alguien comprando un auto nuevo.  El vendedor le dice al orgulloso comprador "Una sola cosa más - su manual de instrucciones..." 
El conductor dice "Yo no necesito eso - instintivamente yo siento cuál debe ser la presión de la llanta, y tengo un sexto sentido para saber cuándo el auto necesita un mantenimiento general.  Yo sé intuitivamente qué clase de combustible el auto necesita..."  No muchas personas al enfrentarse con el manejo de algo tan preciso como un auto dejarán esta clase de decisiones al instinto o sentimiento.  La vida no es menos exigente o compleja que un auto, ¡sino que más!.  Aún así muchas personas son felices de ir en punto muerto, asumiendo alegremente que no están poniendo agua en su tanque de gas espiritual o aceite para frenos en su caja de embrague espiritual. 
Nosotros vivimos en una era donde las personas están más interesadas en sentirse espirituales que en ser espirituales:  Donde el instante de gratificación de un "nivel" espiritual y "un curso de Kabalá por correo" se disfrazan de una auténtica relación con el Creador.  Esto es lo que la Torá nos advierte en el incidente de Nadav y Avihú.  El "fuego extraño" puede sentirse espiritual, pero no puede conectar con la Fuente.  Y la razón por la que no puede conectar, es la frase aparentemente redundante "lo que Él no les ordenó".  Si fue un fuego extraño, entonces por definición no fue ordenado por Di-s.  La razón por lo que era extraño es porque no fue ordenado.  Solo cuando nosotros hacemos la voluntad de Di-s, nos acercamos a El.


"Y Moshé dijo: `Esta cosa, lo que ha prescripto Di-s, habréis de hacer y se revelará ante vosotros la Gloria de Di-s" (Vayikrá 9:6)
Cuanto más alto una persona alcanza en la escalera de logros espirituales, más estrictamente es juzgada.  Aún algo que no sería considerado una transgresión en una persona de más bajo nivel, puede no ser aceptado en él.  En Rosh Hashaná, el Rab Naftali de Ropshchitz estaba con el Seer de Lublin. 
Rab Naftali estaba caminando hacia el río para cumplir con la costumbre de Tashlij (una manera simbólica de echar los pecados en el río o el mar).  En el camino, vio al Seer viniendo de Tashlij.  El Seer le pregunto a Rab Naftali "¿Dónde está yendo?"  Él contestó: "Voy a recobrar lo que usted ha tirado"...  ¡Lo que se considera pecados para usted, son como Mitzvot para mi!
(Maiana shel Torá)


"Todo animal de pezuña partida, hendida en mitades y que rumia -entre los animales- a él podréis comer" (Vayikrá 11:3)
Estos dos aspectos de un animal kasher no es una manera de identificarlos como kasher, sino que son la causa por la que son kasher.  En otras palabras, tener las pezuñas partidas y ser rumiante es lo que lo hace kasher.  La Torá específicamente dice que uno de estos aspectos sin el otro hace que el animal no sea kasher, como si no tuviese ninguno de las dos características.  La pezuña partida representa el comportamiento externo del hombre hacia su prójimo, y el ser rumiante, la relación interna entre el hombre y Di-s.  Si una persona se comporta de una manera kasher solo con su prójimo o solo con Di-s, el es, de todas maneras, taref (no kasher).
(Rabí Abraham Pam)


"Y los hijos de Aharón, Nadav y Avihú, cada hombre tomó su brasero..." (Vayikrá 10:1)
Nadav y Avihú cometieron un error de juicio.  Creían que el Cohén Gadol no era el único que podía llevar la ofrenda de incienso al Santo de los Santos, que ellos tambien podían...
Ellos eran tzadikim muy grandes, y sin lugar a dudas que reflexionaron mucho antes de decidirse a tomar acción.
Acerca del versículo citado, el Midrash comenta: "Cada hombre, su brasero; cada hombre por sí mismo, sin aconsejarse el uno con el otro" (Yalkut Shimoni, Shemini 524).  Lo que se quiere implicar es que si se hubieran consultado mutuamente, si hubieran conversado respecto de lo que estaban por hacer, no se habrían equivocado.
Pero ¿por qué se piensa que deberían haber llegado a conclusiones disímiles?  Si ambos finalmente hicieron lo mismo, ambos ofrecieron el "fuego extraño", entonces podemos presumir que los dos tenían la misma opinión: que el que no es Cohén Gadol también puede ofrendar el incienso.  Por lo tanto, si se hubieran consultado mutuamente, ¿acaso no habrían llegado a la misma conclusión?
Pero ahí entra en juego el poder de la consulta.  Inclusive cuando dos personas tienen la misma opinión, a través del debate y de la mutua consulta pueden llegar a la verdad, que tal vez se encuentre a 180ø de la opinión que ambos mantenían en un principio.
(Jidushei ha Lev)


"Y ocurrió que al octavo día, Moshé llamó a Aharón y a los ancianos de Israel" (Vayikrá 9:1)
Habia fallecido la gran autoridad talmúdica, y rabino de Praga, el Noda be Yehudá, Rabí Yejezkel Landau.  Tras su deceso, los lideres de la comunidad se reunieron para designar a su sucesor.  Rabí Yakovka, hijo del Noda be Yehudá, les dijo  a los allí reunidos que, antes de su deceso, su padre habia dejado instrucciones especificas de que el que debía sucederlo como rabino de la comunidad era su nieto Rabí Shmuel, hijo de Rabí Yakovka.
Rabí Zeraj Idlitz, quien habia pensado que el seria el sucesor del Noda be Yehudá, se puso de pie y afirmó que no le creía a Rabí Yakovka.
Rabí Yakovka le citó el Midrash Tanjuma, sobre el versículo citado: "y los ancianos de Israel".  Le pregunto: "¿Por qué se llamó a los ancianos para que atestiguaran la elevación de Aharón a la Kehuna?  El Propio Hashem le dijo a Moshé que ungiera a Aharón y lo designara Cohén Gadol (Sumo Sacerdote) delante de los ancianos, a fin de que nadie pudiera afirmar que el propio Aharón se habia elegido a sí mismo para el puesto.
Pero... obviamente surge la pregunta: si los ancianos habrían sospechado que Aharón no había recibido órdenes de Hashem de ser el Cohén Gadol, sino que se había designado a sí mismo, ¿por qué en cambio estaban dispuestos a creerle a Moshé, que Hashem le había dicho que ungiera a Aharón delante de ellos?
Es verdad que tal vez no le creyeran a Aharón, pues él tenia interés en el asunto, pero si Moshé hubiese querido mentir, ¡habría afirmado que Hashem lo había designado a él como el Cohén Gadol!
“Lo mismo en nuestro caso: si yo hubiera querido mentir, podría haber dicho que mi padre quería que yo tomara su puesto, no mi hijo".
(Y. Yafes en Iturei Tora)


"Y el cerdo... te es impuro" (Vayikrá 11:7)
Moshé podrá haber sido el maestro más grande del  mundo, pero no fue un explorador del globo. Toda su  experiencia como naturalista debió haber sido bastante limitada.  Nunca se aventuró fuera de un área reducida del Medio Oriente.  Siendo así, ¿cómo es  posible que la Torá hiciera predicciones con respecto  a la vida animal que era imposible que Moshé conociera?
La Torá define al animal kasher como un animal que tiene pezuñas partidas y que rumia.  Sin embargo, individualiza al cerdo como el único animal que tiene una verdadera pezuña partida pero que no rumia.
Ninguna persona que viviera en un área tan reducida de un mundo tan vasto podría haber sabido algo asi.  Además, ningún individuo prudente habría afirmado en forma tan definitiva que no existen en absoluto seres vivos que no coincidan con esta clasificación, en especial cuando se está basando una religión sobre dichas predicciones.
La Torá nos dice que cualquier pez que tenga escamas y aletas es kasher.  Si Moshé no fue un trotamundos, mucho menos fue un buzo marino.  Sin embargo, la  Ley Oral afirma que todo pez que tiene escamas siempre tiene aletas.  ¿Cómo pudo saber algo asi una persona que vivió hace 3.300 años y a quien le resultaba mas fácil dividir el mar que zambullirse en  el?
El Talmud enseña que Hashem inserto sutiles recordatorios de Su autoría de la Torá.  Únicamente el Creador del universo podía afirmar en forma tan drástica y tan precisa semejantes leyes del mundo natural. 
(Tratado Julin)
Shabat Shalom.

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