Así mismo, cuando dejo ir y confío en el apoyo del universo, encuentro una libertad mayor a la que creí posible. Al alejarme de pensamientos de limitación y adentrarme en la profundidad del amor de Dios, logro mayor confianza en mí mismo y en el mundo a mi alrededor. Nado por encima de las dificultades apoyado en mi fe en Dios.
El amor de Dios me rodea, me eleva y me lleva victoriosamente a través de cada día.
Así que, si el Hijo os liberta, seréis verdaderamente libres. —Juan 8:36

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