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sábado, 16 de abril de 2011

LA PASCUA Y LOS CRISTIANOS

LA PASCUA Y LOS CRISTIANOS

apologista | abril 15, 2011 at 1:38 pm | Etiquetas: cristianos, pascua | URL: http://wp.me/p6Hrw-9FZ
 
Por Lcdo. Gustavo Rivas
En años recientes, muchos cristianos han demostrado mayor interés en celebrar esta antigua celebración bíblica y no como muchos enseñan que es de los judíos porque la Biblia lo plasma muy bien que es Convocatoria de Adonai.
Levíticos 23: 1-2 “Habló Adonai a Moisés, diciendo: Habla a los hijos de Israel y diles: Las Convocatorias solemnes de Adonai, las cuales proclamaréis como santas convocaciones, serán estas”.
Es sorprendente el cambio, cuando consideramos la historia cristiana y los continuos esfuerzos por desligarse la Iglesia del pueblo de Adonai que es Israel. Algunos cristianos todavía llegan al extremo de llamarse "Nuevo Testamentarios", enseñando que el mensaje del Antiguo Testamento es algo del pasado y que no guarda relevancia con la presente "dispensación de la gracia".
Sin embargo, Iehoshúa mismo se refirió a esas Escrituras cuando dijo, "No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir" (Mat. 5:17).
La aparición de Iehoshúa sobre la tierra se realizó dentro de un contexto histórico para cumplir el plan redentor de Adonai, lo cual fue prometido desde la antigüedad para lograr la justificación de todo aquel que ama, recibe y obedece al Mesías como instrumento de redención de parte de Adonai al ser el cordero que quita la iniquidad, impiedad, transgresión y pecado; como resultado la salvación de los justos del mundo. Sin embargo, Iehoshúa y Su mensaje deben verse y entenderse dentro del contexto de las escrituras como la llaman algunos Antiguo Testamentarias que son las mismas del llamado Nuevo Testamento porque no son contrarias, y el ignorar las mismas puede conducirnos a grandes equivocaciones.
La ruptura entre el cristianismo y las raíces hebreas se inició poco después de la destrucción del Templo en el año 70 d.C. al final de la soberanía judía en Jerusalén. Rivalidad y discordia comenzaron a desarrollarse entre los líderes gentiles y el pueblo judío. La Iglesia naciente trató de desacreditar y usurpar la posición del judaísmo como “religión” legal dentro del imperio romano, derecho que aún no disfrutaba el cristianismo. Esto ocurría a pesar de que los mismos inicios de las llamadas comunidades cristianas eran judías, siendo los creyentes judíos en Iehoshúa los principales participantes en el desarrollo inicial de la congregación.
Un ejemplo de la mencionada rivalidad y discordia puede observarse en la controversia creada con respecto a la fecha para celebrar el Día de la Resurrección. Durante los primeros años de la Iglesia, este día se celebraba correctamente según el calendario lunar, en conjunto con la semana de la Pascua Bíblica. Sin embargo, en el Concilio de Nicea de 325 d.C., la Iglesia escogió un nuevo método para establecer la fecha de esta celebración, apartándose así de sus históricas raíces hebraicas.
El apóstol Pablo, en las Epístolas a los Romanos y Efesios, demuestra claramente que los cristianos comparten un mismo pacto dado a Israel. En Romanos 11 se ilustran a los creyentes gentiles como ramas silvestres, las cuales han sido injertadas al buen olivo. Este cuadro del olivo demuestra que las raíces del olivo son el pacto original que Adonai hizo específicamente con el pueblo judío. Las ramas naturales, que son algunos de los judíos, han sido temporeramente desgajadas, y las ramas no naturales (silvestre), los gentiles, han sido injertadas por medio del Nuevo Pacto en Iehoshúa, de quien recibimos nuestra rica savia (v.17). El Pacto de Adonai hecho con el pueblo judío es lo que sustenta las nuevas ramas, las cuales son los creyentes aceptos por Adonai a través del Nuevo Pacto (v.18).
En Efesios, el apóstol nos dice que nos encontrábamos "alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Adonai en el mundo" (Ef. 2:12). Sin embargo, ahora hemos "sido hechos cercanos por la sangre de Cristo" (v. 13), la sangre del Cordero. Ya no somos "extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Adonai" (v. 19).
Los cristianos, ahora comparten con los judíos los mismos pactos, las mismas bendiciones y las mismas Convocatorias, inclusive la Pascua. Ya existe el privilegio de compartir con ellos todas las Convocatorias solemnes de Adonai.
Aunque podamos “interpretar” todas las Convocatorias Bíblicas en términos tradicionales cristianos, permitamos que los judíos nos definan el significado de ellas desde su propia perspectiva para no errar y cambiar el sentido profético de la misma. Resulta ser una experiencia muy significativa si participamos del Séder (orden) de la cena de Pascua con un conocimiento claro al discernir lo que representa. El cristianismo puede aprovechar mucho de esta celebración mientras aprende directamente de ellos acerca de la fidelidad de Adonai con los hijos de Israel cuando los sacó de Egipto.

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