Varios/Otros ~ La naturaleza elemental - IV - Los elementales del Aire.
Los
seres que moran en la contraparte superior del aire de la Naturaleza,
desempeñan una importante función en la evolución del hombre. En esos
mundos encontramos la antigua herencia de nuestras mentes; pues
debiéramos tener constantemente presente que, la Naturaleza es el
depósito de nuestros registros pasados; es muy posible, para el hombre
de tendencia literaria o artística, encontrar de nuevo las obras
valiosas que creó en tiempos muy lejanos. El estudiante se dará cuenta,
por tanto, del por qué reverenciamos a estas Inteligencias Superiores, y
nunca volverá a interesarse en los fenómenos del espiritismo, en que
pululan un enjambre de espíritus inclinados a la tierra.
Los silfos y sílfides superiores son grandes eruditos y poseen memorias muy notables.
Como
prolongan sus vidas durante períodos considerables, tienen acceso a un
extensísimo campo de experiencia e información; pueden recordar lo
escrito por los eruditos del mundo y presentar, de ingeniosa manera,
diferentes sistemas de filosofía. Ellos miran estos estudios desde un
punto de vista enteramente diferente al nuestro. Nosotros estudiamos los
temas con el deseo de saber lo que el filósofo tiene que enseñar; pero
tales seres nos dirán lo que los filósofos no enseñan.
Nos dirán
cuál es el proceso que se desarrolla en el momento de la muerte; una
parte de ellos se prestan voluntariamente para resguardarnos durante
nuestro pasaje por la región de alucinaciones, conocida como Purgatorio.
Cuando
un silfo está a nuestro lado irradia una cualidad solar que nos
estimula a pensar más elevado. El método de instrucción que ellos
emplean, es, con frecuencia, de carácter visual, presentando escenas de
la vida pastoral de Arcadia. Es como si uno alcanzara un chispazo de
conciencia cósmica, en que uno llega a verse como parte de un pasado que
se hace real.
Nos dan, también, el conocimiento de los rituales
de la Naturaleza, cuando rendimos culto a dioses y estrellas. Podemos,
también, aprender cosas relacionadas con los libros de la antigüedad.
Los
silfos sólo consideran de valor una cosa, cuando está impregnada de
átomos del sol; de la misma manera que, los seres del agua juzgan el
valor de una cosa por las cualidades lunares o neptunianas que posee.
Porque ellos dicen: “Donde se oculta valor real, allí brillan los rayos
del Sol”. Es interesante notar que, a veces, refiriéndose a ciertas
vestiduras e imágenes religiosas, dicen que sus poseedores han atraído
los rayos del Sol a su atmósfera. También hablan de la intolerancia y de
la crueldad de la humanidad.
Los silfos inculcan en el
estudiante la importancia de alcanzar lo que se llama la conciencia del
Conocedor; es decir, conocer una cosa sin pensar. Es un método
instantáneo. Por ejemplo, si preguntáramos a un yogui avanzado dónde nos
encontraremos a las diez de la mañana del día siguiente, el yogui daría
de inmediato la contestación correcta, como se comprobaría después.
Cada uno de nosotros posee este principio de dirección repentina; pero
es esporádico.
Quien vacila está perdido.
La vida animal
utiliza este método; pues, cuando algún peligro la amenaza, sabe qué
hacer sin la acción del pensamiento; tampoco sufre, en su estado
natural, ansiedad como el hombre, una vez que el peligro ha pasado. Los
silfos dicen que, cuando amenaza el peligro, hay que hacerle frente;
pero que no se ha de pensar en él hasta que se presente. Ellos han
registrado los dichos de muchos profetas y poseen los secretos de muchas
organizaciones ocultas, que todavía florecen.
La piel de las
hermosas sílfides brilla como iluminada por un sol oculto y muestra la
madurez y abundancia de salud. Son de naturaleza caprichosa y piensan
que las vanidades de nuestras mujeres son algo atrasadas. El tipo de
silfo o sílfide, con el cual el estudiante se pone en contacto, es un
reflejo de sí mismo. Son maestros viejos en analizar y leer los
pensamientos: nada escapa a su observación y pueden traer a nuestra
memoria todos nuestros pensamientos de durante el día, incluso aquellos
que no quisiéramos que fueran conocidos.
Para el artista
ocultista, tienen el maravilloso poder de presentar cualquier
indumentaria que desee ver; aunque esto es algo así como el suplicio de
tántalo, porque pasan como una exhalación en todo su esplendor, y dejan
en la mente sólo el recuerdo de una sonrisa alucinadora.
Las
divisiones inferiores de los elementales del aire componen un mundo, el
cual nos interesa poco; por cuanto nos lleva a los campos de la
nigromancía, de la brujería y de la magia.
Estos silfos y
sílfides de orden inferior pueden aparecer a los sensitivos como
personalidades de carácter histórico y causar enfermedad y malestar al
médium. Pueden destruir la elasticidad fluídica de la envoltura astral,
por medio de lo que los ocultistas llaman sonidos vocales quebrados, y
dotarlo de cualidades minerales. Esto es como la sacudida nerviosa,
producida por una explosión, aunque de clase diferente, y es causa de
perturbaciones mentales y, a veces, de locura. Consideramos que
interesará al estudiante saber algo sobre el lugar o posición que el
verdadero médium debiera ocupar en la Sociedad.
En el remoto
pasado, tales personas eran tratadas con cuidado y reverencia; porque, a
veces, los dioses elementales hablaban por mediación de ellas; por tal
razón, se las consideraba como semidivinas. En lo futuro, respetaremos a
nuestros sensitivos y cuidaremos de su bienestar moral y social; les
daremos oportunidad para desarrollar sus poderes superiores, sin poner
en peligro en la lucha para ganarse la vida, los dones que ya poseen.
La ley de Oriente es que, nadie debiera recibir dinero por ejercitar tales dones. Esta se conocecomolaGranLey.
El
sensitivo es quien ha desarrollado un cuerpo astral y un cuerpo mental
inferior, capaces de responder a vibraciones más elevadas. Es para esto
que los silfos se ponen al lado de los sensitivos, que son puros de
corazón y a fin de proteger su preciosa armadura contra las mentes
dominadas por el Enemigo Secreto; compadecemos a la mente que exige del
sensitivo cosas que están más allá de la receptibilidad natural del
mismo. Los sujetos en trance son, con frecuencia, dominados por la mente
hipnotizadora de otros, y se ven forzados a investigar asuntos privados
de personas ajenas. Pero, como la mente hipnotizadora trata de
infringir las leyes de la Naturaleza, con el tiempo, encontrará a los
guardianes de ésta que demandarán justicia.
Porque los silfos de
los planos superiores hablan, con frecuencia, de su propio Intimo, quien
los dirige y agrupa, a fin de que puedan destruir a sus enemigos.
El
mundo está lleno de gentes que se aprovechan de la credulidad del
público; a veces y a causa de su pobreza, un sensitivo, digno de grandes
cosas, se embrutece por ignorancia. Por esta razón se debe examinar el
valor moral, físico y espiritual de los médiums, para colocarlos de
nuevo como oráculos en sus templos.
En la actualidad, muchas
personas, inspiradas por su Enemigo Secreto, piden al sensitivo que
hagan cosas que ellos mismos se niegan a hacer. Esto, por ir contra la
ley interna, daña las membranas astrales, lo mismo que el cuerpo del
sensitivo, los que podrían utilizar para enriquecer la mente con
conocimiento mucho más allá de la percepción humana.
Los silfos desdeñan a quienes se alaban de sus poderes y posesiones.
Ellos
pueden magnetizar cualquier objeto, ante el cual las mentes devotas
hayan orado y, penetrando en la atmósfera de tal objeto, pueden, a
veces, impartirles una radiación y movimiento de los ojos, cuyas
pestañas se abren y cierran; las mentes sensitivas, al ver esto, afirman
que ha ocurrido un milagro. La razón de que los silfos hagan esto es
que, el culto rendido a tales imágenes posee elementos similares a los
de su propia naturaleza. Las imágenes parlantes (de las cuales hay
muchas más de las que se cree) son de naturaleza similar.
Extracto de Dioses Atómicos - LA NATURALEZA ELEMENTAL
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