LUZBY BERNAL

sábado, 20 de enero de 2018

Reflexiones sobre la Parashá Bo.



Torá desde Jerusalem



Parashá Bo - Ve

Libro Shemot / Éxodo (10:1 a 13:16)
Reflexiones sobre la Parashá

"Y será una señal sobre tu brazo, y un adorno entre tus ojos, pues con mano fuerte Hashem nos sacó de Egipto" (Shemot 13:16)
Habia una vez una niña prodigio que, a la edad de tres años, sabía tocar Rajmaninof mejor que el más experto.  Se organizó un concierto para que tocara en público.  Varios meses antes, se pegaron en las calles posters y la T.V. anunciaba que se iba a realizar un concierto, y solamente uno.  Y para que ese evento único no se olvidara, se venderían suvenires del concierto: por ejemplo, una pulsera con un pianito de concierto blanco, o una tiara con un piano encima...  La mañana después del concierto, los periódicos se volvieron locos tratando de hallar superlativos para poder describir el acontecimiento.  Cerca de un mes más tarde, dos maleducados que no habían llegado a tiempo y se perdieron el show aparecieron en la casa de la niña, exigiendo un show "a la fuerza".
"Si... es verdad que todo el mundo dice que estuvo sensacional... leímos los periódicos y todo, pero nosotros no lo creemos.  Si ahora la traen a la sala y la hacen tocar en ese piano que tienen, entonces sí vamos a creer que es tan buena como dicen; si no, no lo creemos..."
Cuando Hashem creó el mundo, no cabía dudas de que fue Él el que les dio existencia a todas las cosas, que Él sabía todo lo que acontecía en el mundo, y que a Él Le incumbía hasta el más mínimo detalle de lo que aquí pasaba.
Desde la época de Enosh, nieto de Adam, la gente empezó a equivocarse con respecto a Di-s.  Y hasta hubo quienes negaron Su existencia por completo.  Hubo otros que aceptaban la existencia de un Poder Divino, pero afirmaban que Él era tan exaltado y estaba tan alejado de este mundo, que solamente sabía lo que ocurría en el reino espiritual, más no lo que acontecía aquí.
Hubo otro grupo más, que admitía que Di-s sabe lo que ocurre en este mundo inferior, pero que no Le interesa lo que hacemos.  En otras palabras, Él creó el Universo, pero después, por así decirlo, se fue a jugar golf...
Di-s decidió de una vez por todas terminar con estos errores.  Y para eso traería una serie de hechos milagrosos que demostrarían, al alterar el curso de la naturaleza, que Él es el Que crea la naturaleza.
Y no solo eso, sino que Él tomaría una nación de en medio de otra nación, y la transformaría en Su pueblo.  Eso demostraría que, no solo que Él es absolutamente consciente de lo que tiene lugar en este mundo, sino que Le importa e interactúa con la humanidad.
Di-s iba a hacer esto una sola vez, pues al realizar estos milagros, le sacaba al hombre la capacidad de la libre elección, de creer o no en Él, y todo el propósito de la Creación era la existencia de un ser, el hombre, que tiene libre albedrío de creer o no creer.
Esa es la historia del Éxodo.  Di-s sacó al pueblo judío de Egipto para demostrar que Él está vivo y que el mundo subsiste gracias a Él.
Y para que no olvidáramos este "concierto unico e irrepetible", nos dio "suvenires": la mezuzá para que pongamos en la puerta, tefilín para que nos atemos en los brazos.  El que posee estos recordatorios vive la vida como si tuviera permanentemente un hilo rojo atado al meñique... no se puede olvidar.
Y no solo eso, sino que Di-s hizo que todas las generaciones recrearan los eventos de este gran "concierto de la naturaleza", en todas las generaciones, durante el Séder, para que cada generación supiera que aquello verdaderamente habia ocurrido.
Por ese motivo, Di-s no actúa ante el pedido de cualquier ignorante que viene y afirma que no cree que hubo en verdad un concierto.  Hay millones de fans que aun poseen sus pianitos blancos de recuerdo, traspasados cuidadosamente de generación en generación, para demostrar que los otros están equivocados.
(Basado en el Rambán)


"... Una fiesta de Hashem para nosotros"  (Shemot 10:9)
Se suele decir que a las empresas de catering no les gustan los casamientos judíos.  No se hace mucho dinero haciendo el catering de  casamientos.  No se obtiene gran margen de ganancias.  La mayor parte del beneficio proviene del consumo de  bebidas alcohólicas.  Y los judíos no son para nada  grandes bebedores.
Las estadísticas demuestran que los judíos poseen la más baja incidencia de alcoholismo de todos los grupos étnicos.  ¿Por qué?  El niño judío prueba por primera vez el vino cuando tiene nada más que ocho días de vida.  El mohel (el  encargado de realizar la circuncisión) suele colocar unas cuantas gotas de vino en la boca del bebe.  En otras  palabras, el primer contacto que tiene este jovencito con el vino se produce en el contexto de una Mitzvá.  Esa  experiencia se fortalece a lo largo de la niñez.  Cada  viernes a la noche y Shabat a la mañana, el niño judío  oye el Kidush, que se pronuncia sobre un vaso de vino.  Y a él también le dan de probar.  Cuando termina el Shabat, en el servicio de Havdalá, el vino vuelve a jugar un papel central.
En las fiestas, el vino adquiere gran preeminencia.  Y en Purim, una de las mitzvot del día nos manda beber hasta que no podamos distinguir entre Mordejai el bendito y Hamán el maldito.  En Pésaj, el niño ve que sus padres beben cuatro copas de vino, que simbolizan los cuatro  aspectos de libertad tras la servidumbre egipcia.
El niño judío no le tiene miedo al alcohol.  No lo percibe como un método de escapismo, algo donde ahogar sus penas, sino mas bien, como un elemento que combina lo físico con lo espiritual.  Su contexto es puramente positivo.  El judaísmo, a diferencia de algunas religiones, no  pregona el ascetismo como la ruta ideal hacia la  espiritualidad.  No ve a este mundo como un campo minado donde lo físico está al acecho del hombre.  No.  El  mundo es un recurso.  O bien dejas que te domine, o bien lo utilizas como un medio para acercarte a Di-s.  Cuando Moshé le dijo al Faraón que partían para hacer un festival para Hashem, dijo que era "una fiesta de Hashem para nosotros".
Para ser un judío santo, no hay que mortificar la carne, sino que hay que elevarla.  Cada fiesta de Hashem es también "para nosotros".  Para que participemos de los  maravillosos regalos de este mundo y, al experimentar los placeres de este mundo en su contexto adecuado, podamos  alcanzar una apreciación más grande de Aquél que nos dio todos esos magníficos presentes.  ¡Lejaim!  ¡Por la vida!
(Séfer ha Jinuj, Rabí Eliahu Dessler)


"Y será una señal sobre tu brazo, y un adorno entre tus ojos, pues con mano fuerte Hashemnos sacó de Egipto" (Shemot13:16)
Cuando Hashem creo el mundo, no había dudas de que fue Él que hizo que todo existiera, y que Él sabía todo lo  que sucedía en el mundo y que El se ocupaba de hasta el más mínimo detalle de lo que ocurre en este mundo.
Desde la época de Enosh, el nieto de Adam, la gente comenzó a equivocarse con respecto a Di-os.  Y hasta hubo  quienes negaron Su existencia por completo.  Otros aceptaban la existencia de un poder divino, pero afirmaban que estaba tan alejado y era algo tan exaltado que únicamente tenía conocimiento del reino espiritual, pero ellos no sabían lo que ocurría en este mundo.
Un tercer grupo admitía la existencia de un dios que sabe todo lo que ocurre en este mundo inferior, pero no le interesa lo que hacemos.  En otras palabras, que creó el universo y después, por decirlo de alguna manera, se fue a jugar al golf...
Di-s decidió de una vez y para siempre acabar con todos esos errores.  A través de una serie de milagrosos acontecimientos, alterando la naturaleza, Di-s demostraría que Él crea y controla la naturaleza.  Las plagas de Egipto fueron esos acontecimientos  milagrosos.  Pero ¿cómo la mera alteración de la naturaleza puede demostrar que Di-s creó la naturaleza?  El hecho de que  puedo arreglar un auto no significa que pueda construir un auto.  Para responder a este interrogante, debemos entender la naturaleza de este cambio en la naturaleza a mayor  profundidad.  Cuando Di-s creó el mundo, lo hizo a través de las Diez Frases: "En el comienzo..."  "Que haya luz...", etc. Las  diez plagas fueron la inversión de las Diez Frases.  Eran  sus contrapartes negativas.  La primera frase corresponde a  la decima plaga, la segunda frase corresponde a la novena plaga, etc.  Por ejemplo, la segunda frase "Que haya luz" corresponde a la novena plaga, la plaga de la oscuridad.  La plaga de la oscuridad no fue simplemente la falta de luz, sino que Di-s alteró todo el orden de la Creación, por lo que la luz se convirtió en la ausencia de la oscuridad.  En lugar de haber fotones de luz que perforan la negrura, durante la plaga de la oscuridad, los fotones de oscuridad perforaron la claridad.  Ahora podemos comprender por qué esas plagas demostraron que Di-s crea y controla la naturaleza.  Porque no se trataba de desviaciones de la corriente normal de la naturaleza, sino mas bien de la recreación de  la propia naturaleza.
Shabat Shalom.

No hay comentarios: