LUZBY BERNAL

viernes, 17 de junio de 2011

El hogar consagrado.

El hogar consagrado, el hogar Judío

hogar mashiach  |  El hogar consagrado, el hogar Judío
Definitivamente, un hogar judío, refleja judaísmo. No podemos decir que somos judíos porque vamos al Shabat o sabemos una que otra palabra en hebreo.
Una de las cosas que me ha llamado la atención grandemente en mi vida judío mesiánica, es que al ir adquiriendo elementos, símbolos, libros, hacer lecturas, comer bajo la tradición judía, he ido respirando un ambiente envolvente que sólo huele a judaidad. Aún colocando símbolos judíos o cargar con ellos, he llegado a sentir que el judaísmo está en mi vida, no sólo por el hecho de celebrar el Shabat, orar en las mañanas y en las noches, encender las velas en viernes al atardecer… es una manera indirecta de rendirla adoración al Eterno reconociendo que estamos rodeados de elementos o símbolos, “autorizados” en la Torá y por ende en el judaísmo.
Al entrar en nuestros hogares, y en nuestras habitaciones nos deberíamos topar con la mezuzá. Una mitzva que la encontramos descrita en devarim / deuteronomio 6. En ella el Eterno, Bendito Sea, nos ordena colocarla en las jambas de las puertas (hoy día de hogares y negocios) un rollo de pergamino, denominado klaf y que contiene dos secciones de la Torá, y que se coloca dentro del bait, el estuche que la contendrá posteriormente. La primera sección escrita comienza con las palabras “Oye Israel…” (Devarim 6:4-9) y la segunda con “Y será cuando escuchareis…” (Dev. 11:13-21). Este símbolo representa nuestra tarjeta de presentación para quien visita nuestro hogar. En Israel, la obligación de esta mitzva debe cumplirse inmediatamente después de tomar residencia; en cualquier otro lugar, dentro de los siguientes 30 días. Se aplica igualmente a individuos o familias, a hombres como a mujeres, de manera que cualquiera de ellos puede fijar la mezuzá y pronunciar la bendición correspondiente.
Nuestro hijos principalmente podrán crecer entre nuestras creencias no sólo a manera verbal sino también práctica.
Un hogar, que a pesar de ser habitado por judíos (significa textualmente “adoradores de Elohim”) y que no posee elementos hebreos no podrá compartir la sensación de intimidad y religiosidad de una atmósfera creada para respirar espiritualidad y que a su vez nos impulsa o nos mueve a seguir en un camino que no debemos olvidar. Me atrevería a decir que el comportamiento de un visitante en un hogar judío puede llegar a transformar hasta su forma de hablar, expresarse o conducirse. Pues no dudo que ese hogar consagrado a nuestro Gran Pastor de hombres, es habitado también por el Rúaj Elohim.
Cuando volvemos a nuestros hogares, en donde el simbolismo forma parte de la decoración misma, podremos llegar a sentir un Shalom / paz y una calma que no podríamos haber sentido en la oficina o en cualquier otra parte (excepto la kehila u otro hogar judío) pues el mundo nos aparta temporalmente de esa cercanía a las cosas que deberían representar nuestra vida entorno a Aba, a Elohim. Es el mundo o lo mundano, lo que nos rodea, cuando estamos fuera de un recinto que no es consagrado a Elohim. Por ello cuando llegamos a nuestro hogar, encontramos que de una forma consciente o inconsciente, esa personalidad judía retorna nuevamente a nuestro propio ser. En contramos pues valores espirituales y una atmósfera muy particulares en nuestro hogar que sentimos que habitamos en un lugar diferente al “mundo” que nos rodea. No es un concepto de supremacía, es simplemente que estamos conscientes de que hemos hecho de nuestro hogar un sitio que respeta y evoca simbolísmos, mandamientos, contemplados en la Torá.
El hogar deberá reflejar la calidad de sus moradores. No queriendo decir con ello que la cantidad de dinero invertido en nuestras casas será parte de la calidad de vida de los que moramos en ellas. Podemos reflejar, la idea de este escrito, con humildad y sencillez, sin mayores lujos o riquezas en el decorado. Un hogar lleno de símbolos judíos ayuda a implantar la conciencia judía. Los objetos de los cuales nos rodeamos tienen un profundo significado para nosotros, en tanto nos habituamos a ellos. Ellos fijan nuestro sentido de hogar y nuestro sentido del ser.
Aunque no he descrito en particular los símbolos judíos a los me refiero, podría mencionar algunos como la menorah, la januquia, fotografías alusivas a Eretz Yisrael, Rollo de la Torá, por muy económica o sencilla que esta sea, el shofar, manteles tejidos con temas judíos o símbolos judíos, la vajilla de comer (si es posible económicamente) separada para las carnes y para los lácteos, y no menos importantes los libros de carácter religioso en la vida de todo judío, como el jumash, el sefer hamitzvot, el talmud (o versiones reducidas de él), la mishna, la mishna Torá, el seder de pesaj, o de otras fiestas, libros de cantos y oraciones, por citar algunos que de una u otra manera, podrán ser de consulta y uso diario como ocasional, por estudio, consulta, predica, etc. Nuestros hijos podrán estar rodeados de estos libros que, si bien pudiéramos disponer, física y económicamente de un lugar especial para tener, tanto los libros como otros símbolos mencionados anteriormente, ese recinto será uno de los sitios más especiales del hogar, como si fuera un puente a otras tierras. Eretz Yisrael, obviamente, demás está decirlo.
La alimentación dietética kashrut, como muchas personas a quienes les he explicado el término y significado, han entendido, asimilado y hasta comentado, no sólo les ha demostrado la sumisión nuestra ante mandamientos divinos, sino que representan normas de higiene y sanidad, como el de no comer cerdo, por ejemplo, que se alimenta básicamente de desechos y estiercol. Así mismo, aves o animales que a su vez comen insectos, batracios, reptiles o carroña y que está demás decir, no deberíamos comer, por nuestra propia salud.
En fin, hasta nuestra música si bien no es del todo mesiánica o judía, estaremos más en armonía con la música de cámara u orquestal, mejor conocida como música clásica. No limitando nuestros oidos a la posibilidad de escuchar otro tipo de música, sólo que en caso de nuestra juventud, debemos tener mucho cuidado de que se topen con ritmos o tendencias musicales que pueden transformar sus vidas drásticamente, como lo es la música rock o el heavy metal, que se ha descubierto que posee mensajes ocultos y subliminales que ha llegado a crear adicción entre la masa juvenil. Incluso parece ser que al retrocederla lentamente podremos llegar a escuchar palabras claves o diálogos con un transfondo satánico. Esto incluye no sólo en la conducta de nuestros jóvenes sino en la utilización de palabras o expresiones, groseras, arrogantes, chavacanas, callejeras, muy de mundo que no se casan con la forma de vivir a la que me he referido en estas cuartillas.
Queridos míos, sólo deseo compartir, la experiencia grata que hacer hasta de una humilde habitación un recinto en el que se puede respirar judaísmo y que ciertamente nos ayudará, más aun, a tener presente, nuestras tendencias por fe en Yeshúa HaMashiaj, como cuando vemos nuestros tzitziot colgando, nos recuerdan los mandamientos o cuando usamos la kipa a diario, nos sentimos obligados a conducirnos de una manera particular y eso acelera nuestra formación y mejoran nuestras palabras y hasta forma de expresarnos, evitando ante el hombre común que nos señalen con el dedo y digan, “mira ese judío lo que está haciendo o diciendo”. Estar rodeado de elementos judíos, y más aun, cargar con ellos, ayudará mucho a dejar cada vez más las simbologías que la sociedad manipulada por el maligno, ha deseado que adoptemos, como fenshui, nueva era, que las encontramos hasta en pulseras, espejos y hasta en los comics televisivos que los pequeños de la casa devoran en sus ratos libres.
Hagamos de nuestros hogares, sitios consagrados a Elohim, en donde además de nuestra presencia física, podramos disfrutar de la presencia del Rúaj Hakodesh, con la fe en Yeshúa de que nuestro discernimiento ha sido el correcto al hacer de nuestros hogares y habitaciones, pequeños templos de intimidad y espiritualidad.
Por Janoj ben Abraham




Beth HaDerech Congregation

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